El empresario Víctor de Aldama está citado el 14 de mayo en la Audiencia Nacional y su defensa prepara una nueva ofensiva judicial. El caso vuelve a poner bajo presión al PSOE, a Francina Armengol y a Ángel Víctor Torres, señalados por el entorno de Aldama en relación con adjudicaciones de mascarillas durante la pandemia y con la investigación sobre una presunta financiación irregular socialista.

Aldama vuelve al centro del caso Koldo-PSOE

La investigación del caso Koldo-PSOE entra en una nueva fase de alta tensión política y judicial. Víctor de Aldama, empresario y figura clave de la trama de las mascarillas, acudirá el próximo 14 de mayo a la Audiencia Nacional, donde ha sido citado como investigado junto a Koldo García por el contrato de mascarillas del Gobierno balear durante la pandemia.

Según ha publicado Libertad Digital, Aldama acudirá a esa cita dispuesto a aportar nueva información sobre las cuentas del PSOE y sobre el presunto papel de Francina Armengol, actual presidenta del Congreso y expresidenta de Baleares, y Ángel Víctor Torres, actual ministro y expresidente de Canarias.

La defensa, dirigida por José Antonio Choclán, sostiene que existe material adicional todavía no conocido. El movimiento llega después de que el abogado lanzara una advertencia en el Tribunal Supremo al asegurar que “próximamente” se conocería “la suerte” de Torres y Armengol.

La fecha clave: 14 de mayo

La cita del 14 de mayo en la Audiencia Nacional puede convertirse en un nuevo punto de inflexión. El juez Ismael Moreno investiga adjudicaciones vinculadas a la compra de material sanitario en plena pandemia y ha citado a Aldama y Koldo García como investigados.

La Cadena SER informó de que la citación está relacionada con un contrato de mascarillas de 3,7 millones de euros adjudicado por el Gobierno de Baleares a Soluciones de Gestión, empresa vinculada a la trama.

El foco no se limita ya a los contratos de emergencia. La Audiencia Nacional ha incorporado declaraciones prestadas por Aldama y Koldo en el Supremo a las causas sobre presuntos amaños de obra pública y posibles pagos vinculados al PSOE, según han publicado varios medios.

Choclán apunta a Armengol y Torres

La frase de José Antonio Choclán en el Supremo ha encendido todas las alarmas políticas. El abogado de Aldama afirmó que ya se conocía “la suerte” de Koldo, Ábalos y Santos Cerdán, y añadió que pronto se conocería la de Torres y Armengol.

La defensa vincula esa advertencia con la colaboración judicial de Aldama. El empresario ha sostenido que sus declaraciones no se agotan en el caso de las mascarillas y que existirían conexiones con otros procedimientos, entre ellos los relativos a una presunta financiación irregular del PSOE.

Conviene subrayar un punto esencial: las acusaciones de Aldama están pendientes de prueba y las responsabilidades penales, si las hubiera, deberán ser determinadas por los tribunales. Pero políticamente el golpe ya es evidente, porque el caso afecta a cargos de primer nivel del Gobierno y de las instituciones del Estado.

Armengol y el contrato balear de mascarillas

El nombre de Francina Armengol aparece asociado a las compras de mascarillas realizadas por el Ejecutivo balear cuando ella presidía el Gobierno autonómico.

Aldama declaró en el Supremo que no intervino directamente en la operativa de compra del Gobierno balear, pero atribuyó a Koldo García un papel de intermediación. Según el relato publicado, Aldama afirmó que Koldo fue quien trasladó a Baleares la necesidad de comprar determinadas mascarillas y que Armengol “accedió” y “aceptó” la adjudicación a Soluciones de Gestión.

Además, El Independiente ha informado de que, según la Guardia Civil, el Gobierno balear de Armengol cerró la compra de 1,4 millones de mascarillas a Soluciones de Gestión unas dos semanas antes de que se publicara el procedimiento administrativo.

Ese extremo, de confirmarse judicialmente, elevaría la presión sobre la presidenta del Congreso, que hasta ahora ha defendido la legalidad de su actuación durante la pandemia.

Torres y la conexión canaria

El actual ministro Ángel Víctor Torres también aparece en las declaraciones de Aldama por su etapa al frente del Gobierno de Canarias. El empresario aseguró que conocía a Torres por acudir con frecuencia al Ministerio de Transportes y relató referencias al denominado piso de Atocha 25, en Madrid, alquilado por el propio Aldama.

En el caso de Canarias, Aldama apuntó a una operativa similar a la de Baleares, aunque la defensa sostiene que el alcance concreto de esa información dependerá de las preguntas que se le formulen en la Audiencia Nacional.

El nombre de Torres resulta especialmente delicado para el Gobierno, no solo por su actual condición de ministro, sino porque el caso sitúa bajo sospecha política la gestión de contratos sanitarios en varias comunidades gobernadas por dirigentes socialistas durante la pandemia.

La presunta financiación irregular del PSOE

El punto más explosivo del caso es la posible conexión entre contratos públicos, comisiones y financiación del PSOE. Aldama ha sostenido que las distintas tramas investigadas tendrían una relación con dinero destinado al partido.

RTVE informó de que Aldama declaró en el Supremo que llevó dinero en efectivo a José Luis Ábalos y Koldo García y que vinculó esos pagos a una supuesta financiación del Partido Socialista.

También se han incorporado a la causa declaraciones sobre entregas de dinero en efectivo en la sede del PSOE. El País publicó en 2025 que la empresaria Carmen Pano ratificó en el Supremo que entregó 90 000 euros en efectivo en la sede socialista por orden de Aldama, mientras que el socio de este negó esa versión.

El PSOE ha negado la existencia de financiación ilegal y ha calificado las acusaciones de Aldama como falsas y carentes de prueba. El País publicó que el Gobierno sostiene que las declaraciones del empresario buscan generar ruido político sin respaldo documental suficiente.

La Fiscalía y el debate sobre la colaboración de Aldama

El caso también ha abierto un debate dentro del ámbito judicial por el valor de la colaboración de Aldama. El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, se mostró favorable a valorar la rebaja de pena para coimputados que colaboran con la Justicia, según informaciones publicadas sobre el juicio del caso Koldo.

La defensa de Aldama ha insistido en que su colaboración debe tener consecuencias procesales. De ahí la estrategia de aportar información adicional y de sostener que el empresario puede ayudar a esclarecer ramificaciones que van más allá de las compras de mascarillas.

El problema para el PSOE es que cada nueva comparecencia de Aldama se convierte en una amenaza política. Aunque sus afirmaciones deban ser verificadas, el calendario judicial mantiene vivo el caso y prolonga la presión sobre el Gobierno.

Moncloa intenta contener el daño político

El Ejecutivo y el PSOE han intentado desacreditar las declaraciones de Aldama, presentándolas como una estrategia defensiva de un acusado que busca mejorar su situación penal. El Gobierno sostiene que no hay financiación ilegal y que el empresario no ha aportado pruebas suficientes que respalden sus acusaciones.

Sin embargo, la Audiencia Nacional ha decidido incorporar declaraciones y seguir explorando líneas de investigación vinculadas a adjudicaciones, pagos y presuntos amaños. Eso impide cerrar el caso como una simple maniobra de parte.

La cuestión política ya no se limita a si Aldama tiene o no documentos definitivos. La pregunta es por qué tantos nombres del entorno socialista aparecen una y otra vez en una trama que nació con contratos sanitarios durante la pandemia y que ahora amenaza con extenderse hacia la financiación del partido.

La opinión de El Vértice: transparencia total o deterioro institucional

Desde El Vértice, consideramos que el caso exige una respuesta institucional mucho más contundente. No basta con desacreditar a Aldama por su condición de investigado. Si sus acusaciones son falsas, el Gobierno debe desmontarlas con documentación, no solo con consignas. Y si contienen elementos verificables, los ciudadanos tienen derecho a conocer hasta dónde llega la trama.

España no puede normalizar que contratos públicos de emergencia, pagos en efectivo, cargos del Gobierno y dirigentes del PSOE aparezcan vinculados en procedimientos judiciales sin una rendición de cuentas política inmediata.

La pandemia fue un momento excepcional, pero precisamente por eso la contratación pública debió estar sometida a una limpieza ejemplar. Usar la urgencia sanitaria como cobertura para negocios opacos sería una de las mayores degradaciones institucionales de los últimos años.

Un 14 de mayo con consecuencias políticas

La comparecencia de Aldama puede ser una más dentro de un procedimiento complejo o convertirse en una sacudida política de primer orden. Todo dependerá de qué diga, qué documentos aporte y qué credibilidad conceda la Audiencia Nacional a su colaboración.

Pero el escenario ya está marcado: el empresario llega a la cita con la intención de ampliar el foco y la defensa ha situado a Armengol y Torres en el centro de la expectativa.

El Gobierno puede intentar presentar el caso como ruido judicial, pero la pregunta sigue creciendo: ¿qué más queda por saber sobre la trama Koldo-PSOE?

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