El malagueño Alejandro Doña personas sin hogar Málaga se ha convertido en una de las voces más visibles del debate social sobre el sinhogarismo en la capital, tras presentar una propuesta que quiere llevar al Pleno del Ayuntamiento de Málaga basada en su propia experiencia viviendo en la calle durante casi dos años.
Con 32 años, empleo y una vivienda estable, Doña ha pasado de la exclusión social a la reintegración, y ahora busca que su vivencia sirva para impulsar cambios en las políticas públicas destinadas a las personas sin hogar y a quienes sufren problemas de salud mental.
De vivir en la calle a proponer cambios en el Ayuntamiento
La historia de Alejandro Doña comenzó cuando, con 25 años, perdió su estabilidad económica y terminó viviendo en la calle tras quedarse sin recursos durante la pandemia.
Según relata, pasó por diferentes situaciones de vulnerabilidad extrema, sobreviviendo en espacios públicos y recurriendo a recursos asistenciales como comedores sociales y centros de acogida.
Hoy, tras haber reconstruido su vida, afirma que su objetivo es claro: mejorar el sistema de atención social desde la experiencia directa.
Una propuesta basada en la experiencia y en datos académicos
La iniciativa que ha presentado al Ayuntamiento incluye un documento respaldado por un estudio de la Universidad de Málaga sobre la situación de las personas sin hogar.
Doña ha solicitado intervenir en el Pleno municipal del 28 de mayo con un discurso de tres minutos en el que expondrá su visión sobre el sistema actual.
Su propuesta plantea que muchas de las personas en situación de calle no lo están por decisión propia, sino por la acumulación de factores sociales, económicos y de salud mental.
Críticas al sistema actual de atención social
En su análisis, el exsin techo señala varias deficiencias estructurales del sistema:
- Dificultades de acceso a recursos sociales
- Falta de coordinación entre servicios
- Escasez de plazas en programas de vivienda con apoyo
- Desconexión entre atención social y sanitaria
- Abandono de itinerarios de inserción
Estas carencias, según su planteamiento, dificultan la recuperación y la reinserción de las personas sin hogar.
Propuesta: vivienda y acompañamiento como eje central
El eje principal de la iniciativa es la apuesta por el modelo de vivienda estable como base de la reinserción social.
Doña defiende ampliar programas como Housing First y Housing Led, que proporcionan vivienda con apoyo profesional, especialmente para personas con trastornos de salud mental.
También propone reforzar la intervención en calle con perfiles especializados y mejorar la coordinación entre servicios sociales y salud mental.
“Vivir en la calle es una oscuridad”
El malagueño describe la experiencia del sinhogarismo como una situación de aislamiento extremo y deterioro emocional.
“Una persona no está en la calle porque quiere. Está en una oscuridad y necesita acompañamiento”, sostiene, subrayando la importancia del apoyo humano y profesional en los procesos de recuperación.
Según su visión, el problema no es la falta de recursos, sino su falta de coordinación y eficiencia.
Una historia personal marcada por la exclusión
Doña explica que su situación comenzó tras la pandemia, cuando perdió su estabilidad económica después de haber trabajado en el extranjero y regresar a España con deudas acumuladas.
Durante ese periodo vivió en la calle, pasando por distintos recursos de acogida y sobreviviendo en espacios públicos de Málaga.
Relata episodios de soledad, miedo e invisibilidad social, así como dificultades para mantener una rutina básica de vida.
Recuperación y nueva etapa vital
Su salida de la calle fue posible gracias al apoyo de una entidad social que le proporcionó acompañamiento continuo, algo que él considera clave en su proceso de recuperación.
Actualmente trabaja, tiene vivienda y ha iniciado nuevos objetivos personales, como continuar sus estudios y formarse en el ámbito del trabajo social.
Conclusión: una voz desde la experiencia
El caso de Alejandro Doña personas sin hogar Málaga pone sobre la mesa el debate sobre la eficacia de las políticas sociales y la necesidad de modelos más integrados de atención.
Su propuesta busca transformar una vivencia personal en una iniciativa institucional, con el objetivo de abrir un debate sobre cómo abordar el sinhogarismo desde la vivienda, la salud mental y la coordinación administrativa.