La problemática del tabaco en Europa incluye una alta circulación de vapers ilegales, que representan casi la mitad del mercado en algunos países. Según el Instituto Fraunhofer, se estima que entre el 38% y el 45% de los vapers en España son de origen ilícito, lo que plantea preocupaciones sobre la seguridad y el acceso a estos productos por parte de menores de edad.
A pesar de las restricciones, cerca de uno de cada cinco adultos españoles continúa fumando, manteniéndose una tasa de fumadores que oscila entre el 20% y el 22% durante décadas. Esto trae consigo un costo significativo para el sistema de salud, dado que el tabaquismo está asociado con enfermedades graves como el cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas.
La combustión del tabaco genera más de 6 000 sustancias químicas, de las cuales aproximadamente 100 están vinculadas a diversas enfermedades. La nicotina, aunque adictiva, no es la causante directa del cáncer, un aspecto que ha sido destacado por entidades como la FDA y el NHS. Los productos que no implican combustión, como los vapers, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina, pueden reducir la exposición a estas sustancias nocivas en un rango del 90% al 99%. Sin embargo, no son completamente inocuos.
A pesar de estos datos, la mayoría de los médicos de Atención Primaria en España manifiestan falta de conocimiento sobre estas alternativas, señalando deficiencias en las terapias actuales para dejar de fumar.
Ejemplos de países como Suecia y Nueva Zelanda demuestran que la reducción del tabaquismo puede ser alcanzada mediante la adopción de productos sin combustión. Suecia cuenta con una tasa de fumadores del 3,7%, muy por debajo del 5% considerado libre de humo por la OMS, gracias al uso de productos como el snus y los cigarrillos electrónicos. Nueva Zelanda logró reducir su tasa de fumadores del 14,5% al 6,8% en siete años.
Recientemente, se han tomado medidas en España para regular la venta de vapeadores a través de canales autorizados, buscando una mayor trazabilidad y protección para los menores. No obstante, la clave para reducir el tabaquismo en el país radica en atacar la combustión, cuyo impacto en la salud pública sigue siendo considerable.
