Un ventilador de 85 W puede llegar a costar más del doble que uno de 40 W. Con el precio medio de la luz de julio en 0,1554 €/kWh, estas son las cifras exactas para calcular el gasto según las horas de uso.
Con la tarifa PVPC en 0,1554 €/kWh de media este mes de julio, según los datos históricos recopilados por CostEEnergía, mantener un ventilador encendido durante toda la jornada de trabajo apenas repercute unos céntimos al día en la factura eléctrica. La diferencia entre un modelo de 40 vatios, uno de 50 o uno de 85 —los rangos de potencia más habituales en los ventiladores domésticos de pie y de techo— sí se nota a lo largo del mes, aunque en ningún caso se acerca al gasto que genera un aparato de aire acondicionado.
El precio de la luz en el verano de 2026
El coste de la electricidad condiciona cualquier cálculo de consumo doméstico. Según los datos de CostEEnergía, el precio medio de la tarifa PVPC para julio de 2026 se sitúa en 0,1554 €/kWh, un 15,64% más caro que el mes anterior. La media anual acumulada en lo que va de 2026 ronda los 0,132 €/kWh, de acuerdo con el mismo histórico.
El contexto tampoco ayuda al bolsillo del consumidor. El asesor energético Kowiik recuerda que desde el 1 de junio de 2026 el IVA de la electricidad volvió al 21%, tras el fin de la rebaja fiscal aplicada en años anteriores, un cambio que por sí solo encarece la factura en torno a un 15% sin que el hogar consuma un solo kWh adicional. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), por su parte, cifra la factura media de un hogar español —con 4,6 kW contratados y 292 kWh de consumo mensual— en 66,08 euros en junio de 2026, un 3,06% más que el mes anterior.
Cuánto consume realmente un ventilador según su potencia
El consumo de un ventilador doméstico suele moverse entre los 30 W y los 80 W, dependiendo del tamaño, el tipo de motor y la velocidad seleccionada, según recoge el portal especializado Cye Energía. Los modelos de techo, generalmente los más eficientes, se mueven en la banda de 50 a 75 W citada por Climajobs, mientras que los de pie o sobremesa de gama básica pueden quedarse en torno a los 40 W.
Tomando como referencia las tres potencias más habituales —40 W, 50 W y 85 W— y un uso de 8 horas diarias, el consumo eléctrico mensual queda así:
| Potencia | Consumo diario (8h) | Consumo mensual (30 días) | Coste mensual* |
|---|---|---|---|
| 40 W | 0,32 kWh | 9,6 kWh | 1,49 € |
| 50 W | 0,40 kWh | 12 kWh | 1,86 € |
| 85 W | 0,68 kWh | 20,4 kWh | 3,17 € |
*Cálculo con el precio medio de julio de 2026 (0,1554 €/kWh), sin incluir el término de potencia contratada ni otros cargos fijos de la factura.
Si el ventilador permanece encendido las 24 horas del día —una práctica habitual en dormitorios durante las noches más calurosas—, el gasto mensual se sitúa entre 4,47 € para el modelo de 40 W y 9,51 € para el de 85 W. Y si se proyecta sobre los tres meses de mayor calor (junio, julio y agosto), un ventilador de 8 horas diarias supone entre 4,58 € y 9,72 € en total, según la potencia elegida.
Ventilador frente a aire acondicionado: la diferencia que marca la factura
El verdadero contraste aparece al comparar estas cifras con el aire acondicionado. Un aparato de tipo split consume entre 800 W y 2.000 W por hora de funcionamiento, con una media de 1 kWh/hora para los modelos eficientes, según los cálculos recogidos por Cye Energía. Esto implica que el aire acondicionado consume, de media, unas diez veces más que un ventilador, tal y como señala el análisis de Kowiik, que además advierte de que este electrodoméstico puede llegar a suponer entre el 40% y el 65% de toda la factura eléctrica de un hogar durante julio y agosto.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, recomienda mantener el aire acondicionado en torno a 26 °C durante el verano y recuerda que un ventilador —preferentemente de techo— puede ser suficiente para mantener un confort adecuado, ya que el movimiento de aire genera una sensación térmica equivalente a un descenso de entre 3 y 5 grados, con un consumo eléctrico muy bajo.
Cómo sacarle partido al ventilador sin disparar el recibo
Varios cálculos coinciden en que la clave no está en elegir entre uno u otro aparato, sino en combinarlos de forma inteligente. El portal Kelisto, especializado en comparativas energéticas, señala que usar el ventilador como complemento del aire acondicionado —por ejemplo, subiendo el termostato uno o dos grados sin perder sensación de frescor— permite reducir de forma notable el gasto total sin renunciar al confort. Climajobs, empresa de mantenimiento de climatización, calcula que esta combinación puede recortar el consumo eléctrico conjunto entre un 20% y un 25%.
El IDAE insiste además en que cada grado que se baja el termostato del aire acondicionado por debajo de los 24-26 °C recomendados incrementa el consumo entre un 6% y un 8%, un margen que, trasladado a un hogar medio, puede suponer una diferencia de varias decenas de euros al mes.
Lo que puede variar la factura este verano
El precio de la luz sigue sujeto a la evolución del mercado mayorista, que en junio de 2026 subió un 28% respecto al mes anterior, según los datos de la OCU, acumulando ya una subida del 67% desde marzo. Si esa tendencia se mantiene, el coste de tener el ventilador encendido —aun siendo bajo en términos absolutos— podría encarecerse ligeramente en los próximos meses, en paralelo a la factura eléctrica general. La franja horaria también influye: según tarifaluzhora.es, la hora más cara del día suele situarse entre las 21:00 y las 22:00, mientras que la más barata llega a media tarde, entre las 16:00 y las 17:00.
La valoración de El Vértice
El dato desmonta una percepción extendida: tener el ventilador encendido todo el verano no es, ni de lejos, lo que más pesa en la factura de la luz. El verdadero coste de la climatización doméstica en España tiene otro origen: una fiscalidad eléctrica que ha vuelto a subir el IVA al 21% y un mercado mayorista que encarece la energía mes tras mes, con independencia de los hábitos de consumo de cada hogar.
Antes de pedir a las familias que ajusten el termostato o cambien de aparato, cabría preguntarse si no es la propia carga fiscal e impositiva sobre la electricidad la que merece una revisión de fondo. ¿Hasta qué punto es razonable que el Estado recaude más por cada kWh mientras exige moderación en el consumo?
