El Ayuntamiento de Arteixo pone en marcha la transformación de su principal arteria urbana con una inversión millonaria que promete mejorar la movilidad, aunque no está exenta de polémica por su impacto en el tráfico y el urbanismo local.
Arranca la reforma de la travesía: claves del proyecto
El Concello de Arteixo ha iniciado las obras de humanización de su travesía principal, un eje estratégico de más de 3,3 kilómetros que conecta la zona de Sabón con el entorno del centro de salud.
La primera fase, ya en marcha, afecta a 1,8 kilómetros y cuenta con un presupuesto de 3,6 millones de euros, con previsión de finalización a principios de 2027. Esta intervención se centra en el tramo entre la rotonda de Sabón y el cruce con las calles Independencia y Reconquista.
En los últimos días se han ejecutado trabajos iniciales como:
- Acopio de materiales
- Replanteos de electricidad y telecomunicaciones
- Primeras excavaciones
Además, en breve comenzarán actuaciones simultáneas en puntos críticos como:
- La conexión con la rotonda de Sabón
- El cruce hacia la carretera de Morás
- La intersección con Reconquista e Independencia
Demoliciones y soterramientos: el foco de la polémica
Uno de los aspectos más controvertidos del proyecto es la demolición de cinco inmuebles en el cruce con la carretera de Morás, una medida que busca eliminar el “tapón” de tráfico causado por el estrechamiento de la vía.
Desde el consistorio defienden que el objetivo es acelerar el soterramiento de redes eléctricas y telecomunicaciones, una actuación clave para modernizar la infraestructura urbana. Sin embargo, este tipo de intervenciones suele generar inquietud entre vecinos y propietarios afectados, especialmente por el impacto urbanístico y social.
Antes de licitar las obras, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a cesiones anticipadas de terrenos y expropiaciones, lo que evidencia la complejidad y el alcance del proyecto.
“Humanizar” la vía: ¿mejora real o concepto ambiguo?
El término “humanización”, ampliamente utilizado por las administraciones, vuelve a estar en el centro del debate. En este caso, el proyecto busca adaptar la travesía a una convivencia más equilibrada entre vehículos y peatones en una zona con alta densidad, donde residen cerca de 2 600 vecinos.
Las actuaciones incluyen:
- Nuevos aparcamientos
- Zonas de descanso peatonal
- Construcción de rotondas
- Mejoras en seguridad vial y movilidad
El alcalde, Carlos Calvelo, sostiene que la obra pretende “mejorar la calidad de vida” en una de las zonas más habitadas del municipio. No obstante, surge la duda habitual: ¿estas reformas priorizan realmente al ciudadano o responden a una agenda urbanística más amplia?
Un proyecto millonario en tres fases
La transformación completa de la travesía se dividirá en tres fases, con una inversión total que superará los 9,6 millones de euros:
- Primera fase: 3,6 millones (en ejecución)
- Segunda fase: 2,5 millones
- Tercera fase: 3,5 millones
Las siguientes etapas ya están en fase avanzada de planificación, con cerca del 70 % de los terrenos necesarios asegurados.
Impacto económico y dudas sobre la gestión
En un contexto de presión económica sobre los municipios, esta inversión millonaria plantea interrogantes sobre la priorización del gasto público. Mientras el Ayuntamiento apuesta por la renovación urbana, algunos sectores cuestionan si estos recursos podrían destinarse a otras necesidades más urgentes.
Además, las obras implicarán alteraciones significativas del tráfico durante meses, afectando a residentes y comercios de la zona.
Una transformación con luces y sombras
El proyecto de Arteixo aspira a modernizar una infraestructura clave, pero también abre el debate sobre el modelo de ciudad que se está construyendo: más ordenada y estética, sí, pero con costes económicos y sociales que no pasan desapercibidos.
¿Estamos ante una mejora necesaria para el futuro urbano o frente a otro ejemplo de planificación pública discutible?
