El Banco de España está desempeñando un papel clave en el desarrollo del euro digital, la futura divisa europea que se prevé lanzar en 2029. Junto a los bancos centrales de Francia, Italia, Alemania, Lituania y Austria, la entidad española lidera la construcción del “corazón” del euro digital, la infraestructura que integrará emisión, compensación y liquidación de la nueva moneda. Esta colaboración busca garantizar una arquitectura robusta, segura y cohesiva desde su concepción, con equipos mixtos de expertos de cada banco central trabajando de manera coordinada.
Infraestructura central del euro digital
El euro digital se desarrollará bajo una estructura común que combine liderazgo compartido y metodologías ágiles, asegurando una solución integrada. “La Banca d’Italia, Banco de España, Banque de France, Deutsche Bundesbank, Lietuvos Bankas y Oesterreichische Nationalbank están construyendo y proveerán la infraestructura central del euro digital”, explica Ion Ander Bordonaba, director general de Inetum España, la consultora responsable de la licitación adjudicada por el Banco de España.
Para los componentes externos del euro digital, como la gestión de riesgos, prevención del fraude o pagos offline, el BCE ha recurrido a proveedores especializados. Esta combinación de equipos internos de bancos centrales y consultoras externas permite garantizar coherencia técnica, seguridad y fiabilidad desde el inicio del proyecto.
Pagos offline y seguridad del euro digital
Uno de los aspectos más innovadores del euro digital es la capacidad de realizar pagos offline. La alemana G+D (Giesecke+Devrient) lidera este desarrollo con un presupuesto de 662 millones de euros, asegurando que los usuarios puedan pagar incluso sin conexión a la red, de manera similar al dinero en efectivo. Además, se han desarrollado “alias” para simplificar transacciones, con empresas como Tremed y Sapient adjudicatarias de 55 millones de euros. La startup portuguesa Feedzai proporciona soluciones antifraude con 238 millones de presupuesto, mientras que las italianas Almaviva y Fabrick facilitan la integración en aplicaciones de bancos, con un presupuesto de 153 millones.
Soberanía de pagos europea
El euro digital no solo busca modernizar la economía, sino también reforzar la soberanía de pagos frente a tensiones geopolíticas. La experiencia de bloqueos por parte de Visa y MasterCard durante conflictos internacionales ha motivado a Europa a asegurar una moneda digital de curso legal. España, junto con otros países europeos, busca autonomía en pagos internacionales, complementando soluciones nacionales como Bizum con esquemas europeos interoperables.
Piloto del euro digital en 2027
El BCE ha planificado un proyecto piloto del euro digital que comenzará en el segundo trimestre de 2027 y se prolongará durante 12 meses. Funcionarios de los bancos centrales probarán transacciones online y offline en comercios físicos y electrónicos de las instalaciones del BCE y de los bancos centrales participantes. Este piloto permitirá evaluar la eficacia de la infraestructura, mejorar los procesos y preparar el lanzamiento definitivo previsto en 2029.
Coste e inversión del euro digital
El coste total del euro digital dependerá del diseño final, componentes y servicios asociados. Hasta la primera emisión, el BCE estima una inversión de 1.300 millones de euros, con 320 millones anuales a partir de ese momento. El Eurosistema no cobrará comisiones por operaciones, cubriendo los gastos mediante el “señoreaje”, similar a la gestión actual de billetes físicos.
Hacia un futuro digital y seguro
El desarrollo del euro digital liderado por el Banco de España y sus socios europeos, Francia, Italia, Alemania, Lituania y Austria, marca un hito en la transformación financiera de la Eurozona. La coordinación entre bancos centrales, la incorporación de pagos offline y la implementación de medidas antifraude aseguran que la futura moneda digital no solo sea eficiente, sino también segura y soberana, consolidando a Europa como referente en innovación monetaria global.
