El Madrid Open 2026 ha vivido una de sus mayores sorpresas del año. La vigente campeona y número uno del mundo, Aryna Sabalenka, ha sido eliminada de forma inesperada por la estadounidense Hailey Baptiste en un duelo dramático decidido en el tie-break del tercer set.
Una derrota increíble tras tener múltiples opciones de victoria
Sabalenka cayó por 2-6, 6-2 y 7-6 (6) en un partido de 2 horas y 30 minutos que tuvo de todo: remontadas, tensión y una desconexión final que le costó la clasificación.
La bielorrusa llegó a disponer de cinco bolas de partido, además de un punto adicional en el desempate, pero no logró cerrar el encuentro. En cambio, Baptiste resistió la presión y salvó hasta seis bolas de partido en total, firmando la victoria más importante de su carrera.
El golpe definitivo: valentía y agresividad de Baptiste
La estadounidense apostó por un tenis valiente en los momentos clave, incluyendo subidas a la red y golpes agresivos que descolocaron a la número uno del mundo.
Su estrategia dio resultado en el momento decisivo, consolidando un triunfo que la mete de lleno en las semifinales de un WTA 1000 por primera vez.
Además, Baptiste lidera el torneo en aces, con un total de 38 servicios directos, reflejo de su gran momento de confianza.
Sabalenka, frustración y autocrítica
La vigente campeona, que ya había ganado en Madrid en 2021 y 2023, no pudo prolongar su dominio en la capital española.
Visiblemente afectada, reconoció sus errores en los momentos decisivos:
“Sentí que quizá estaba apresurando el punto… es algo de lo que tengo que aprender”.
La derrota también le impide superar su récord personal de 15 victorias consecutivas, una marca que sigue sin romper.
Mirra Andreeva será su próxima rival
En semifinales, Baptiste se enfrentará a la rusa Mirra Andreeva, que superó a la canadiense Leylah Fernandez por 7-6 (1) y 6-3.
Será un duelo de alto voltaje entre dos de las grandes revelaciones del torneo, con un precedente favorable para Andreeva.
Un torneo que se abre por completo
La eliminación de Sabalenka abre el cuadro de forma inesperada y confirma la tendencia del circuito femenino: la irrupción de nuevas protagonistas capaces de tumbar a las favoritas.
El Madrid Open pierde a su campeona, pero gana en incertidumbre, emoción y narrativa competitiva.
