España y Marruecos refuerzan la frontera ante los llamamientos difundidos en redes sociales para intentar un cruce irregular este sábado 15 de agosto. Ceuta afronta la jornada bajo máxima vigilancia tras la crisis de finales de julio.

Ceuta vuelve a contener la respiración. Apenas dos semanas después de la entrada masiva registrada a finales de julio, las autoridades españolas y marroquíes han desplegado un importante dispositivo de seguridad ante los mensajes que circulan en redes sociales convocando un nuevo intento de cruce masivo hacia territorio español este sábado 15 de agosto.

La situación ha provocado un refuerzo extraordinario a ambos lados de la frontera. España cuenta en Ceuta con alrededor de 880 policías nacionales y 714 guardias civiles, mientras Marruecos ha aumentado considerablemente la presencia policial y militar en el entorno fronterizo de Castillejos —Fnideq—.

Ceuta refuerza la frontera para este 15 de agosto

La amenaza no procede, por ahora, de un movimiento confirmado sobre el terreno, sino de convocatorias y mensajes difundidos a través de redes sociales que animan a realizar un cruce irregular masivo.

El propio Ministerio del Interior marroquí ha reconocido haber detectado publicaciones de «origen desconocido» que incitan a organizar intentos de entrada hacia Ceuta y Melilla.

Rabat asegura estar siguiendo la situación y haber adoptado medidas preventivas. Las autoridades marroquíes también investigan a personas presuntamente relacionadas con la difusión de estas convocatorias.

El recuerdo del 30 de julio explica la magnitud de la respuesta. Aquella crisis provocó la llegada a Ceuta de decenas de miles de personas en un espacio muy reducido de tiempo, desbordando la capacidad de respuesta inicial y desencadenando una crisis política, migratoria y diplomática de dimensión europea. Fuentes recientes sitúan la cifra de entradas de aquellos días en torno a 72 000, aunque los balances han variado conforme avanzó la identificación y retorno de personas.

Marruecos despliega policías, militares, concertinas y cañones de agua

La imagen al otro lado de la frontera es radicalmente distinta a la de finales de julio.

Marruecos ha reforzado el perímetro próximo a Ceuta con cientos de policías y militares, además de instalar nuevas barreras y concertinas en determinados puntos. También se han observado vehículos antidisturbios, cañones de agua y otros medios destinados a impedir que grandes grupos puedan aproximarse al paso fronterizo.

Los controles no se limitan al perímetro.

Las autoridades marroquíes han intensificado también la vigilancia en las carreteras y accesos a Castillejos, una medida destinada a detectar desplazamientos numerosos hacia la frontera antes de que alcancen la zona de seguridad.

También existe vigilancia marítima ante la posibilidad de que algunos intentos de entrada se produzcan a nado bordeando los espigones, como ocurrió durante la crisis anterior.

España eleva el dispositivo hasta cerca de 1 600 policías y guardias civiles

España tampoco quiere afrontar el sábado con el mismo dispositivo existente antes de la crisis.

En Ceuta hay desplegados 880 efectivos de la Policía Nacional, unos 270 más que el pasado 30 de julio, y 714 guardias civiles, lo que sitúa el contingente conjunto de ambos cuerpos en cerca de 1 600 agentes.

Además, Interior ha enviado especialistas de Extranjería para acelerar la tramitación de los expedientes relacionados con las personas que permanecen en la ciudad y está incorporando nuevos efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).

El dispositivo español incluye también vigilancia del litoral y unidades especializadas.

El objetivo es doble: evitar otro desbordamiento fronterizo y reforzar la seguridad dentro de Ceuta, donde las consecuencias de la llegada anterior todavía no se han resuelto completamente.

Miles de migrantes continúan todavía en Ceuta

Uno de los principales problemas es que la ciudad autónoma afronta esta nueva amenaza sin haber recuperado todavía la normalidad anterior al 30 de julio.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifra en aproximadamente 5 000 las personas que todavía permanecen en Ceuta tras la entrada masiva. Otras estimaciones manejadas por las autoridades locales han situado el número por encima de esa cantidad.

Marlaska ha reconocido que recuperar la situación existente antes de la crisis llevará tiempo.

El Gobierno ha enviado además una veintena de especialistas de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras para acelerar los procedimientos administrativos correspondientes.

Marlaska defiende la cooperación con Marruecos

Pese a la enorme tensión generada durante las últimas semanas, Grande-Marlaska mantiene su defensa de la cooperación con Rabat.

El ministro considera excepcional lo ocurrido a finales de julio y sostiene que la colaboración posterior entre España y Marruecos permitió retornar rápidamente a buena parte de quienes habían entrado.

El Ejecutivo insiste así en preservar la relación bilateral precisamente cuando la dependencia española de la actuación marroquí para controlar la frontera vuelve a quedar en primer plano.

El debate se ha hecho todavía más delicado después de que el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, reiterase las aspiraciones de Rabat sobre Ceuta y Melilla. España ha respondido que la soberanía de ambas ciudades no está sometida a negociación.

Meloni vuelve a poner el foco europeo sobre Ceuta

La crisis ha superado además las fronteras españolas.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha insistido en la necesidad de mantener una vigilancia elevada ante la posibilidad de un nuevo episodio migratorio en Ceuta.

Meloni considera que proteger las fronteras exteriores de Europa frente a flujos migratorios descontrolados constituye una prioridad para preservar tanto la seguridad como el funcionamiento del espacio Schengen.

La cuestión de Ceuta ya había provocado fuertes tensiones entre Madrid y Roma después de que Italia introdujera controles sobre determinados viajeros procedentes de España y el Gobierno español respondiera con medidas equivalentes.

Lo que ocurra este 15 de agosto, por tanto, será observado mucho más allá del Tarajal.

Un sábado decisivo para Ceuta

La incógnita fundamental es si las convocatorias difundidas por internet conseguirán movilizar realmente a un número significativo de personas.

Hasta que llegue ese momento, España y Marruecos han optado por desplegar una capacidad preventiva muy superior a la existente antes de la anterior crisis.

Ceuta afrontará así el sábado con policías, guardias civiles y medios de vigilancia reforzados, mientras al otro lado de la frontera Marruecos intenta impedir grandes concentraciones en dirección a territorio español.

Después de lo ocurrido a finales de julio, el margen para el error es mínimo.

Ceuta sigue soportando las consecuencias de la anterior crisis mientras se prepara para impedir que un nuevo cruce masivo vuelva a poner a prueba una de las fronteras exteriores más sensibles de España y de la Unión Europea.

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