Seis meses después de su estreno, la publicidad en ChatGPT ya mueve miles de anunciantes y OpenAI habla de 1 000 millones de dólares de ingresos anualizados. Sin embargo, los primeros experimentos muestran CPC desde menos de 3 hasta más de 22 dólares y todavía no existen benchmarks oficiales para saber qué significa realmente una buena campaña.
La publicidad en ChatGPT ha pasado en apenas seis meses de ser un experimento reservado a unos pocos anunciantes a convertirse en uno de los nuevos territorios que más atención despierta entre responsables de PPC, comercio electrónico y marketing digital.
Pero existe un problema importante: nadie sabe todavía cuánto debería costar realmente conseguir un buen resultado en ChatGPT Ads.
Las primeras campañas públicas muestran diferencias enormes. Hay anunciantes que han conseguido clics por debajo de 3 dólares, mientras otros se están acercando a 10, 17 o incluso 22 dólares por clic dependiendo del mercado, la campaña y el tipo de anunciante.
OpenAI reconoce abiertamente que todavía no dispone de benchmarks de rendimiento por industria, anunciante o tipo de campaña. Por tanto, una empresa puede conocer su CPC, CTR, conversiones y gasto, pero tiene muchas más dificultades para determinar si esas cifras son buenas, mediocres o simplemente normales para el nuevo canal.
Y esto ocurre mientras ChatGPT Ads crece a una velocidad extraordinaria.
OpenAI anunció el 31 de agosto de 2026 que su negocio publicitario había alcanzado ya una tasa anualizada de ingresos de 1 000 millones de dólares, menos de 200 días después de su lanzamiento, con decenas de miles de anunciantes utilizando la plataforma.
La oportunidad está ahí. La incógnita es cuánto vale.
ChatGPT Ads ya está disponible en España
Para los anunciantes españoles, esta cuestión dejó de ser puramente teórica.
OpenAI anunció durante agosto la expansión de ChatGPT Ads a 31 mercados europeos, incluida España, y desde el 31 de agosto está disponible el acceso de autoservicio mediante Ads Manager en esos países.
España figura actualmente entre los mercados en los que una empresa puede registrarse directamente en el administrador publicitario de OpenAI.
Esto convierte a ChatGPT en un nuevo canal que las agencias, tiendas online y departamentos de marketing españoles tendrán que empezar a evaluar junto con Google Ads, Meta Ads, TikTok Ads o Microsoft Advertising.
Pero trasladar directamente las métricas y expectativas de esas plataformas puede ser un error.
ChatGPT funciona de una manera distinta.
Aquí el usuario no necesariamente introduce una palabra clave comercial en un buscador ni está desplazándose por un feed. Está manteniendo una conversación, comparando alternativas o intentando resolver un problema.
Y la publicidad intenta aparecer en ese preciso contexto.
OpenAI recomienda empezar entre 3 y 5 dólares por clic
Una cifra empieza a repetirse insistentemente entre profesionales del sector: entre 3 y 5 dólares por clic.
Es una recomendación real de OpenAI.
Para las campañas orientadas a clics, la compañía aconseja actualmente comenzar con una puja máxima de CPC de entre 3 y 5 dólares.
Pero hay una diferencia fundamental que cualquier anunciante debería comprender:
3–5 dólares no es el CPC medio de ChatGPT Ads.
Tampoco es un benchmark.
No significa que una campaña que pague 7 dólares esté funcionando mal ni que otra con un CPC de 2,50 dólares sea necesariamente rentable.
OpenAI dice expresamente que, por tratarse todavía de una plataforma temprana, no existen referencias de rendimiento consolidadas entre sectores, anunciantes o tipos de campaña.
Los 3–5 dólares son simplemente una puja máxima inicial recomendada.
Confundir ambos conceptos puede conducir a decisiones de inversión equivocadas.
Las primeras campañas muestran CPC de 3 a más de 22 dólares
Los datos compartidos por algunos anunciantes ilustran hasta qué punto puede variar el coste.
Uno de los experimentos públicos más ambiciosos corresponde a Hostinger, que destinó aproximadamente 70 000 dólares a probar ChatGPT Ads.
Su responsable de PPC explicó inicialmente que los CPC no estaban resultando superiores a los de Google Search y que las campañas ya habían generado compras.
Sin embargo, a medida que aumentó la inversión, el análisis se volvió mucho más complejo.
La compañía registró CPM superiores a 65 dólares, encontró diferencias importantes en la calidad del tráfico y comprobó que los mensajes orientados a casos de uso concretos funcionaban mejor que las campañas demasiado generales.
Esto proporciona una primera pista importante para quienes comiencen ahora en España:
ChatGPT Ads parece premiar la relevancia contextual y la especificidad mucho más que los mensajes publicitarios genéricos.
Un ecommerce obtuvo entre 3,3 y 6,8 veces su inversión
Otros experimentos resultan bastante más optimistas.
Common Thread Collective publicó datos de una campaña para un ecommerce con un valor medio del pedido elevado.
La inversión comenzó en apenas 7 dólares diarios y terminó superando los 1 000 dólares diarios aproximadamente un mes después.
Con un gasto acumulado de 9 620 dólares, la campaña obtuvo un CPC medio de 4,41 dólares y un CTR del 0,94%, con alrededor de 136 000 impresiones semanales.
Dependiendo del modelo de atribución utilizado, el equipo calculó entre 19 000 y 38 000 dólares de ingresos atribuidos.
Eso situaría el ROAS estimado entre 3,3x y 6,8x.
Es una diferencia suficientemente grande como para demostrar otro problema todavía sin resolver: la atribución.
Una campaña puede parecer mediocre si se mide exclusivamente desde una plataforma y extremadamente rentable utilizando otro modelo de atribución.
Por eso copiar simplemente el ROAS mostrado por ChatGPT Ads podría no ser suficiente para tomar decisiones.
En B2B apareció un problema aún mayor: los clics no eran de las empresas adecuadas
El CPC puede además engañar por otra razón.
Una campaña B2B analizada por Floyd Blaikie gastó aproximadamente 7 000 dólares canadienses.
Registró:
- 9,29 dólares de CPC medio.
- 64,34 dólares de CPM.
- 0,7% de CTR.
Hasta ahí, las métricas parecían simplemente caras.
Sin embargo, el verdadero problema apareció cuando el equipo utilizó herramientas externas para intentar determinar qué empresas estaban entrando en la página.
Consiguieron identificar 146 organizaciones detrás de 336 clics pagados.
Solo cinco encajaban con el perfil de cliente ideal del anunciante.
Y este dato es probablemente más preocupante que pagar nueve dólares por un clic.
Un clic caro puede ser excelente si termina detrás de una venta de miles de euros.
Un clic barato de alguien que nunca podría convertirse en cliente sigue siendo dinero perdido.
Australia y Nueva Zelanda llegaron a superar los 17 y 22 dólares por clic
La geografía también está provocando grandes diferencias.
Una prueba de Synter con una inversión total de 4 428,84 dólares produjo un CPC medio de 9,89 dólares.
Pero ese promedio ocultaba una variación enorme entre países.
En Reino Unido el coste fue aproximadamente de 5,10 dólares por clic.
En Estados Unidos alcanzó 10,62 dólares.
Australia subió hasta 17,59 dólares y Nueva Zelanda llegó a 22,89 dólares por clic, aunque estos últimos mercados tuvieron un volumen significativamente menor.
Estos datos hacen prácticamente imposible hablar todavía de un único «CPC de ChatGPT».
No existe.
Hay CPC distintos según mercado, intención, producto, competencia, relevancia y disponibilidad de inventario.
¿Cómo decide ChatGPT qué anuncio mostrar?
Este punto ayuda a comprender por qué los costes pueden cambiar tanto.
OpenAI utiliza una subasta de segundo precio ponderada por relevancia.
El sistema tiene en cuenta diferentes señales para decidir qué publicidad puede mostrarse, entre ellas:
el contexto de la conversación, la intención del usuario, la página de destino, el titular del anuncio, su descripción y las indicaciones contextuales aportadas por el anunciante.
Estas indicaciones pueden describir conversaciones, temas o situaciones en los que un producto tendría sentido.
Pero OpenAI advierte de algo esencial: no funcionan como las palabras clave tradicionales de Google Ads.
No existe una garantía de que proporcionar una determinada expresión implique aparecer cada vez que un usuario la utilice.
Estamos, por tanto, ante una publicidad más cercana a la interpretación de intención que a la concordancia clásica de palabras clave.
ChatGPT Ads todavía tiene una gran caja negra
Y aquí aparece una de las principales debilidades para los profesionales de PPC.
Los anunciantes disponen de métricas básicas, pero tienen poca visibilidad sobre lo que sucede detrás de la subasta.
Ads Manager ofrece actualmente datos como impresiones, clics, gasto, CTR, CPC medio, CPM medio y conversiones.
El problema es lo que todavía no muestra.
No existe un equivalente plenamente comparable a herramientas como Auction Insights, con las que un anunciante pudiera determinar fácilmente quién está compitiendo con él o cuánto ha variado la presión de la subasta.
Esto provoca situaciones difíciles de diagnosticar.
Supongamos que el CPC de una campaña pasa de 4 a 8 dólares.
¿Ha aumentado la competencia?
¿Ha disminuido la relevancia?
¿Hay menos inventario disponible?
¿La campaña está entrando en conversaciones diferentes?
¿Los competidores han aumentado sus pujas?
Con la información actual, puede resultar complicado responder.
El CPC puede ser una de las métricas menos importantes
La obsesión inicial con el CPC tiene una explicación sencilla: es una cifra fácil de comparar.
Pero probablemente sea una de las formas menos útiles de juzgar ChatGPT Ads de manera aislada.
Pensemos en dos campañas.
La primera paga 2,80 dólares por clic y genera muchísimo tráfico, pero casi ninguno compra.
La segunda paga 12 dólares, pero los usuarios llegan después de mantener conversaciones donde ya han comparado alternativas y muestran una intención comercial elevada.
La segunda puede ser infinitamente más rentable.
Por eso la verdadera pregunta no debería ser:
«¿Cuánto cuesta un clic en ChatGPT?»
Sino:
«¿Cuánto me cuesta conseguir un cliente rentable desde ChatGPT?»
La atribución externa será fundamental
Los primeros experimentos apuntan además hacia otra conclusión: depender únicamente de Ads Manager probablemente sea insuficiente para las empresas que quieran escalar inversión seriamente.
La analítica web propia, CRM, datos de comercio electrónico y herramientas de atribución deberían formar parte del análisis desde el primer momento.
Un ecommerce debería observar como mínimo:
ingresos reales, margen, tasa de conversión, valor medio de pedido, clientes nuevos, recurrencia y ROAS marginal.
En B2B habrá que mirar más allá:
leads cualificados, empresas que visitan la web, oportunidades comerciales, reuniones, pipeline generado y ventas cerradas.
Un CTR fantástico no paga las nóminas.
Una venta sí.
Otro problema: no todos los usuarios de ChatGPT ven publicidad
Existe además una confusión potencial relacionada con el gigantesco tamaño de ChatGPT.
OpenAI anunció recientemente que el servicio supera los 1 000 millones de usuarios activos semanales.
Eso no significa que los anunciantes puedan alcanzar a todos ellos.
Actualmente los anuncios pueden mostrarse a usuarios de los planes Free y Go.
No se muestran a las cuentas Plus, Pro, Business, Enterprise o Edu, ni a cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 18 años.
Este detalle es especialmente relevante para productos premium, servicios B2B y marcas de lujo.
Parte de los usuarios dispuestos a pagar por las suscripciones superiores queda directamente fuera del inventario publicitario.
Eso no significa que la audiencia publicitaria tenga poco poder adquisitivo; los primeros experimentos de comercio electrónico demuestran que hay conversiones de alto valor.
Significa simplemente que no podemos utilizar la demografía general de ChatGPT como equivalente a la audiencia disponible en ChatGPT Ads.
España entra en ChatGPT Ads cuando el mercado todavía se está formando
Para los anunciantes españoles, el momento puede ser especialmente interesante precisamente porque el sistema todavía está madurando.
No existe una referencia universal.
No existen años de datos históricos.
No existe todavía el nivel de conocimiento acumulado que tenemos en Google o Meta.
Y eso genera riesgo, pero también oportunidades.
Los primeros anunciantes que comprendan qué conversaciones preceden a una compra, qué mensajes conectan mejor con esas necesidades y qué páginas de destino convierten ese tráfico pueden construir una ventaja antes de que el mercado esté mucho más saturado.
Pero entrar temprano no significa gastar sin control.
Cómo probar ChatGPT Ads sin quemar presupuesto
La estrategia razonable no consiste en trasladar automáticamente un 20% del presupuesto de Google Ads a ChatGPT.
Debería comenzar con un experimento claramente delimitado.
Antes de lanzar la campaña, la empresa necesita determinar qué resultado justificaría mantener el canal.
Para un ecommerce podría ser un CPA máximo o un ROAS mínimo.
Para una empresa B2B, el criterio podría ser el coste por oportunidad comercial cualificada, no el coste por formulario completado.
Después hay que aislar casos de uso concretos.
Los primeros experimentos publicados sugieren que los anuncios vinculados a necesidades específicas pueden tener más posibilidades que los mensajes corporativos demasiado amplios.
Y habrá que conceder suficiente presupuesto para obtener datos.
Una prueba de 200 dólares puede decirnos prácticamente nada en un entorno donde determinados clics cuestan más de 10 dólares.
El gran cambio: anunciarse dentro de una conversación
El atractivo de ChatGPT Ads no reside simplemente en ser otra plataforma con millones de usuarios.
Está en el momento en el que aparece la publicidad.
Un usuario puede estar preguntando cuál es el mejor software para su empresa, comparando tres modelos de ordenador, buscando una herramienta para resolver un problema, organizando unas vacaciones o investigando un producto antes de comprarlo.
Es una situación distinta a interrumpir un vídeo o introducir una creatividad en mitad de un feed.
OpenAI asegura que utiliza el contexto y la intención de la conversación para determinar la relevancia publicitaria.
Si el sistema consigue interpretar correctamente esa intención, ChatGPT puede convertirse en un territorio publicitario especialmente valioso.
Pero si la coincidencia falla, el anunciante puede terminar pagando varios dólares por clics que tienen poco que ver con su cliente real.
Los experimentos B2B publicados demuestran que ambas posibilidades existen.
OpenAI tiene un negocio publicitario de 1 000 millones antes de disponer de benchmarks
La paradoja resume perfectamente el estado de ChatGPT Ads en septiembre de 2026.
OpenAI afirma que el negocio ha alcanzado 1 000 millones de dólares de ingresos anualizados y que ya trabajan con la plataforma decenas de miles de anunciantes.
Al mismo tiempo, la propia compañía reconoce que todavía no puede decirle a un anunciante cuál es el benchmark de rendimiento que debería esperar.
El mercado está creciendo más rápido que sus referencias.
Eso significa que durante los próximos meses vamos a ver capturas de campañas con CPC espectaculares, casos de éxito con ROAS elevados y también experimentos que han quemado miles de dólares sin conseguir clientes adecuados.
La clave será no confundir anécdotas con estándares.
En ChatGPT Ads, «bueno» no será un CPC: será negocio
Seis meses después del nacimiento de esta nueva plataforma publicitaria, todavía resulta imposible decir que 5, 10 o 20 dólares por clic sean caros o baratos sin conocer todo lo que ocurre después.
Un clic de 20 dólares que termina generando una venta de 2 000 euros puede ser magnífico.
Uno de 2 dólares sin intención de compra puede ser carísimo.
Por eso, mientras OpenAI desarrolla mejores informes y acumula datos suficientes para publicar referencias sectoriales, los anunciantes tendrán que construir sus propios benchmarks.
Y quizá esa sea la conclusión más importante para cualquier empresa española que esté pensando en probar ChatGPT Ads ahora:
no preguntes todavía cuánto debería costar un clic. Pregunta cuánto puedes pagar por conseguir un cliente rentable y empieza desde ahí.

