Un experimento que roza la ciencia ficción acaba de salir de un laboratorio europeo.
Y esta vez, el avance tiene sello español.
La neurocientífica Lucía Prieto Godino, investigadora en el Instituto Francis Crick, ha conseguido algo que hasta hace poco parecía imposible: transferir el comportamiento de una especie a otra manipulando sus circuitos neuronales.
Un experimento que desafía los límites de la ciencia
El equipo de Prieto Godino ha logrado que una mosca común, la Drosophila melanogaster, cambie su conducta natural y adopte la de otra especie distinta.
¿Cómo?
Alterando las conexiones neuronales de su cerebro.
El resultado:
la mosca pasó de ser generalista a obsesionarse con un fruto específico, imitando el comportamiento de la Drosophila erecta, una especie africana con hábitos muy selectivos.
La clave no son los genes… sino las conexiones
Uno de los hallazgos más disruptivos del estudio es que:
- No cambia el número de neuronas
- No cambia el tipo de neuronas
- Cambia cómo se conectan entre ellas
Es decir, el comportamiento no depende solo de la genética, sino de la arquitectura neuronal.
Esto supone un giro importante en la comprensión del cerebro:
no somos solo lo que heredamos, sino cómo se organiza esa herencia en nuestro sistema nervioso.
Un paso más allá de los experimentos previos
El logro español va en línea —e incluso más allá— de otros avances recientes, como el experimento de la Universidad de Nagoya, donde se logró transferir comportamientos mediante la activación de un gen.
Pero aquí el salto es diferente:
se ha intervenido directamente en los circuitos neuronales, no solo en la genética.
¿Por qué estudiar moscas?
Aunque pueda parecer trivial, las moscas son clave en la ciencia moderna:
- Comparten hasta el 75% de genes relacionados con enfermedades humanas
- Tienen sistemas neuronales más simples y analizables
- Han sido base de múltiples premios Nobel
El modelo estrella, la Drosophila melanogaster, ha permitido avances fundamentales en genética, inmunología y neurociencia.
El gran objetivo: entender el cerebro humano
El propósito final de estas investigaciones no es modificar insectos, sino responder a una gran pregunta:
¿Cómo evoluciona el cerebro y cómo surgen los comportamientos?
Hoy sabemos:
- Un cerebro humano tiene 86 000 millones de neuronas
- Frente a las 140 000 de una mosca
Pero los principios básicos podrían ser compartidos.
Implicaciones: entre el avance científico y el debate ético
El experimento abre la puerta a escenarios tan fascinantes como inquietantes:
- Comprender enfermedades neurológicas
- Diseñar terapias más precisas
- Manipular comportamientos en animales
Pero también plantea límites claros.
La propia Lucía Prieto Godino lo deja claro:
aplicar esto a humanos no es ni viable ni éticamente aceptable en la actualidad.
España en la élite científica… fuera de España
El caso vuelve a evidenciar una realidad conocida:
- Talento español en investigación de primer nivel
- Desarrollo en centros extranjeros
- Falta de estructuras competitivas en España
Un patrón que se repite en múltiples disciplinas.
Conclusión: un avance que cambia la forma de entender la mente
La capacidad de transferir comportamientos entre especies no es un simple experimento curioso.
Es una prueba de que:
el comportamiento puede reprogramarse modificando conexiones neuronales.
Un descubrimiento que podría redefinir la neurociencia en las próximas décadas.
Si algún día comprendemos completamente cómo se construye el comportamiento… ¿dónde estarán los límites de la intervención científica?
