El emblemático local de ocio nocturno bajará la persiana el 30 de junio tras más de cuatro décadas marcando la vida social sevillana. Su futuro queda en el aire.
Un símbolo de la noche sevillana dice adiós
La discoteca Bestiario, uno de los locales más icónicos de la noche en Sevilla, ha anunciado su cierre definitivo el próximo 30 de junio de 2026, poniendo fin a 42 años de actividad ininterrumpida.
La noticia, que ya era un “secreto a voces”, fue confirmada por su gerente, Diego Beas, a través de un vídeo en redes sociales en el que reconocía estar ante “el anuncio más difícil” de su trayectoria.
El motivo del cierre no responde a una crisis puntual del negocio, sino a la finalización del contrato de explotación con el propietario del local, lo que abre la puerta a una nueva etapa cuya naturaleza aún se desconoce.
El final de una era… y el inicio de la incertidumbre
Durante más de cuatro décadas, Bestiario ha sido mucho más que una discoteca: un punto de encuentro intergeneracional donde padres e hijos han compartido pista de baile, consolidando una identidad única en el ocio sevillano.
El propio gerente subraya que son muy pocos los locales en España que han logrado mantener su marca activa durante tanto tiempo, citando como excepción al Fun Club.
Sin embargo, el cierre deja en evidencia una realidad incómoda: la fragilidad del ocio nocturno tradicional frente a nuevos modelos de negocio y decisiones inmobiliarias que priorizan la rentabilidad a corto plazo sobre el valor cultural.
Una despedida a la altura de su historia
Lejos de un cierre discreto, la dirección de Bestiario ya prepara una gran fiesta de despedida que reunirá a antiguos trabajadores, DJs y clientes habituales, en un intento de rendir homenaje a un espacio que ha marcado generaciones.
“Tomarnos una última copa juntos”, es la idea que resume el espíritu de esta despedida, que previsiblemente se celebrará tras la Feria de Abril.
¿Qué pasará ahora con el local?
A partir del 1 de julio, el futuro del establecimiento es una incógnita. Existen varios grupos empresariales interesados en el espacio, pero la decisión final dependerá del propietario del inmueble.
Este escenario abre un debate más amplio sobre el modelo de ciudad:
¿Está Sevilla perdiendo su identidad nocturna en favor de intereses comerciales o turísticos?
Sevilla pierde parte de su memoria colectiva
El cierre de Bestiario no es solo el fin de un negocio, sino la desaparición de un referente cultural y social que ha sobrevivido a cambios generacionales, crisis económicas y transformaciones urbanas.
En un contexto donde cada vez más locales históricos desaparecen, la pregunta es inevitable:
¿Quién protege el patrimonio emocional de una ciudad?
