La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) ha rechazado por unanimidad la propuesta de la FIFA y su presidente Gianni Infantino para vender participaciones del Mundial de fútbol a inversores privados a través del programa FIFA Forward Enterprise (FFE).
Decisión y razones tras el rechazo
La reunión extraordinaria, celebrada el 30 de julio de 2026, reunió a las 41 asociaciones miembro de Concacaf. Estas rechazaron la creación de FFE, una filial propuesta por la FIFA que busca captar inicialmente hasta 4 200 millones de dólares mediante inversores a largo plazo, con una valoración total estimada en 20 000 millones de dólares. El objetivo del programa sería financiar el desarrollo del fútbol mediante recursos privados.
En el comunicado oficial, Concacaf remarcó que el futuro del fútbol y sus principales activos deben permanecer bajo control de la familia del fútbol, representada por sus asociaciones y federaciones, y expresaron preocupaciones acerca de la falta de debate previo, la imposición de plazos rígidos y la ausencia de aprobación formal por parte de los órganos de gobierno de la FIFA.
Respuesta de la FIFA y perspectivas económicas
FIFA ha aclarado que no se plantea vender ni ceder la gestión del Mundial, y ha señalado que los fondos recaudados a través de FFE se distribuirían entre las federaciones mediante el programa FIFA Forward. Este programa ampliaría la asignación de recursos pasando de 8 millones de dólares por federación en el ciclo 2023-2026 a 20 millones para 2027-2030, destinados principalmente al desarrollo del fútbol.
Demandas de transparencia y gobernanza
En cuanto a la gestión del proyecto, Concacaf solicitó mayor transparencia y una gobernanza adecuada, además de instar a la FIFA a explorar formas de utilizar sus reservas financieras para impulsar la inversión en la región. Subrayaron la importancia de respetar los procesos internos y estatutos del organismo en la toma de decisiones estratégicas.
Contexto internacional
Esta postura de Concacaf se suma a la expresada recientemente por la UEFA, que anunció que ninguna de sus federaciones participará en las competiciones de FIFA mientras la propuesta de venta a inversores privados esté vigente. El desacuerdo pone de manifiesto un debate creciente sobre la financiación y gestión del fútbol a nivel mundial.
