En el pádel amateur, donde la mayoría de jugadores busca resultados rápidos y soluciones inmediatas, el entrenador argentino Gustavo Pratto lanza un mensaje que incomoda, pero que al mismo tiempo marca diferencias claras entre estancarse o evolucionar: mejorar no es cuestión de golpes, sino de mentalidad, disciplina y criterio.
Formador de algunos de los grandes nombres del pádel profesional, Pratto ha compartido en una charla para el canal de YouTube “el4Set” una serie de ideas que desmontan mitos muy extendidos en el mundo amateur. Su enfoque es directo: el progreso depende más de cómo se entrena que de cuánto se entrena.
1. La soberanía del jugador: hacer el juego propio
Uno de los pilares de su filosofía es la autonomía del jugador. Para Pratto, el entrenador no debe imponer, sino guiar. El alumno, por su parte, debe aprender a filtrar la información.
El mensaje es claro:
“El jugador tiene que hacer suyo lo que aprende”.
Esto implica reflexionar sobre cada indicación y adaptarla al propio estilo de juego, en lugar de copiar automáticamente sin entender el propósito.
2. Elegir bien al profesor es clave
Pratto es contundente en este punto: no todos los entrenadores ayudan a progresar. La diferencia está en la comunicación y en la capacidad de explicar el “por qué” de cada decisión técnica.
Cuando no existe diálogo, el aprendizaje se rompe.
Un buen entrenador, según su visión, es aquel que escucha, corrige y justifica cada ajuste técnico o táctico.
Sin esa base, la evolución se vuelve limitada o directamente inexistente.
3. Disciplina y entorno: el factor invisible
Más allá del talento, Pratto insiste en un concepto clave: la disciplina. El progreso no depende de compararse con otros jugadores, sino de la constancia individual.
El jugador amateur debe entender su contexto y trabajar desde ahí, sin excusas ni comparaciones.
La idea central es contundente:
nadie mejora por comparación, sino por compromiso personal.
4. El placer está en el desafío
Para Pratto, el crecimiento real no llega en los partidos fáciles, sino en aquellos que obligan al jugador a exigirse al máximo.
Jugar contra rivales inferiores puede ser cómodo, pero no aporta evolución. En cambio, enfrentarse a jugadores superiores obliga a pensar, adaptarse y mejorar.
El aprendizaje está en el esfuerzo, no en la comodidad.
5. Estudiar pádel: el “Método Coello”
Uno de los ejemplos más potentes que utiliza Pratto es el de sus jugadores de élite, como Arturo Coello o Paula Josemaría. Su éxito no se explica solo por las horas en pista, sino por el trabajo fuera de ella.
Según el entrenador, “Arturo estudió pádel”, entendiendo el juego como un proceso de análisis constante.
La idea es sencilla pero contundente:
la práctica es accesible, pero el conocimiento y la mejora real requieren dedicación extra fuera del entrenamiento.
6. El mito de las clases individuales
Uno de los puntos más polémicos de su discurso es su visión sobre las clases individuales. Aunque puedan parecer más eficaces, Pratto considera que no reflejan la realidad del juego.
El pádel, según su enfoque, es imprevisible y dinámico. Por eso, entrenar solo con un entrenador limita la toma de decisiones reales.
Para él, el aprendizaje efectivo se produce en contextos variados, con jugadores de distinto nivel, donde se reproducen situaciones reales de partido.
Además, simplifica su metodología en una idea clave:
menos conceptos, más claridad.
Una mentalidad que separa al jugador común del que progresa
El mensaje final de Pratto va más allá del pádel. Es una reflexión sobre la actitud ante el aprendizaje:
“No querés ser uno más. Si llegás antes, si te preparás mejor, ya estás un paso por delante”.
En un deporte donde muchos buscan atajos, su propuesta es radicalmente opuesta: trabajo constante, pensamiento crítico y entrenamiento con intención.
No hay fórmulas mágicas ni secretos ocultos. Solo una realidad incómoda:
mejorar depende de cómo piensas, no solo de cuánto juegas.
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