La segunda fase de la reforma de las cubiertas de la Catedral de Santiago reabre el debate sobre el estado real de conservación del principal símbolo religioso y turístico de Galicia. El proyecto busca frenar las filtraciones de agua y ampliar las zonas transitables para visitantes en pleno auge del turismo masivo.
Lo que parecía una restauración cerrada en 2021 vuelve ahora al centro de la polémica. La Catedral de Santiago, uno de los grandes emblemas históricos de España y epicentro del Camino de Santiago, necesitará una nueva intervención sobre sus cubiertas tras detectarse problemas estructurales y filtraciones derivadas de soluciones constructivas aplicadas durante el siglo XX.
La Catedral de Santiago inicia otra gran reforma en sus tejados
El Concello de Santiago ha dado luz verde a la segunda fase de renovación de las cubiertas de la basílica compostelana, una actuación que afectará a varias zonas históricas que habían quedado pendientes en la primera intervención finalizada hace apenas cinco años.
Las obras se centrarán en espacios estratégicos de la cabecera del templo, entre ellos:
- La sacristía de la capilla de San Pedro
- El almacén de la archicofradía junto al Patio de la Puerta Santa
- La capilla de la Concepción
- La capilla de Santo André
- El corredor de acceso a la Corticela
La actuación ha sido adjudicada por el gobierno municipal compostelano con el respaldo de la Dirección Xeral de Patrimonio y de la comisión asesora de Patrimonio Histórico.
El presupuesto asciende a 281 400 euros y el plazo previsto de ejecución será de siete meses.
Filtraciones, geometrías alteradas y materiales del siglo XX
La portavoz del ejecutivo local, Miriam Louzao, reconoció que las cubiertas presentan actualmente una mezcla de soluciones constructivas que han terminado provocando problemas de conservación.
Según explicó, existen zonas con:
- Piedra granítica con mortero
- Lajas de pizarra
- Teja cerámica curva
- Forjados de hormigón
- Chapas planas de esquisto
A ello se suman modificaciones geométricas realizadas durante anteriores reformas que, según el propio Concello, están generando filtraciones de agua en distintos puntos del conjunto catedralicio.
El nuevo proyecto pretende unificar criterios constructivos y corregir esas alteraciones mediante el uso combinado de teja curva tradicional, piedra y láminas metálicas de zinc para canalizaciones y encuentros.
Más turismo sobre los tejados de la Catedral
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que la intervención no solo busca proteger el edificio, sino también incrementar las zonas transitables para visitantes.
La intención es ampliar la experiencia turística sobre las cubiertas, una de las actividades más demandadas por quienes visitan Santiago de Compostela y desean contemplar las vistas panorámicas del casco histórico.
Este planteamiento vuelve a abrir el debate entre conservación patrimonial y explotación turística. Diversos expertos llevan años advirtiendo del riesgo de convertir monumentos históricos en espacios cada vez más orientados al consumo turístico, especialmente en ciudades saturadas por el flujo constante de visitantes.
Un plan director que sigue marcando las prioridades
Todas las actuaciones sobre la Catedral siguen las directrices del Plan Director de 2009, el documento técnico que establece las necesidades de conservación del templo y fija el orden de prioridades de las intervenciones.
La primera fase de las obras, concluida en 2021, afectó a:
- La nave central
- La capilla mayor
- Mondragón
- San Pedro
- El Salvador
- La Blanca
- San Juan
- San Bartolomé
- La capilla del Pilar
Ahora, la segunda fase tratará de cerrar parcialmente un proceso que, lejos de terminar, evidencia la enorme complejidad y el elevado coste que supone mantener uno de los monumentos religiosos más importantes de Europa.
Patrimonio histórico bajo presión constante
La Catedral de Santiago no solo representa un símbolo espiritual para millones de peregrinos. También constituye uno de los principales motores económicos de Galicia gracias al turismo internacional vinculado al Camino de Santiago.
Sin embargo, el incremento de visitantes, la humedad permanente del clima gallego y décadas de intervenciones parciales han convertido la conservación del edificio en un desafío constante.
Mientras las administraciones presumen de inversiones millonarias en patrimonio, algunos sectores cuestionan si las actuaciones realizadas en los últimos años han sido realmente suficientes o si la Catedral continúa pagando las consecuencias de reformas improvisadas y decisiones técnicas discutibles.
La pregunta vuelve a surgir entre arquitectos y expertos en patrimonio: cuánto dinero público será necesario todavía para garantizar la conservación definitiva del monumento más emblemático de Galicia.
Imágenes recomendadas para acompañar la noticia
- Vista aérea de las cubiertas de la Catedral de Santiago.
- Operarios trabajando en los tejados históricos.
- Fotografías panorámicas desde las zonas transitables.
- Comparativa entre las cubiertas antiguas y las restauradas.
