Lo que está ocurriendo en el sector artesanal gallego refleja un problema mucho más profundo de lo que parece. Mientras las grandes marcas dominan el mercado y conceptos como la sostenibilidad o la artesanía se convierten en simples herramientas de marketing, numerosos creadores independientes luchan por sobrevivir.
En este contexto, una iniciativa impulsada en A Coruña pretende recuperar el prestigio de los oficios tradicionales, dar voz a quienes conservan conocimientos únicos y abrir un debate sobre el futuro de la producción artesanal en España.
D-Raíz deja de ser una tienda para convertirse en un centro cultural
La coruñesa Felicidad Pérez Rodríguez, especializada en artes decorativas y con una larga trayectoria vinculada al diseño, la moda y la imagen comercial, ha transformado su antigua tienda D-Raíz, situada junto al mercado de San Agustín, en una asociación cultural sin ánimo de lucro centrada en la promoción de la artesanía contemporánea y los oficios tradicionales.
El nuevo proyecto tiene su sede en la calle Pío XII de A Coruña y nace con una misión clara: dar visibilidad, reconocimiento y oportunidades a artesanos y creadores que encuentran cada vez más dificultades para desarrollar su actividad en un mercado dominado por grandes operadores y tendencias globalizadas.
La iniciativa está impulsada junto a Tatiana Medal, pintora y ceramista, y María Maceira, con experiencia en el ámbito social y en el trabajo con colectivos vulnerables.
Una apuesta por la transmisión de conocimientos entre generaciones
Uno de los pilares fundamentales de la asociación es la preservación del conocimiento artesanal.
Las impulsoras consideran que muchos oficios tradicionales corren el riesgo de desaparecer debido a la falta de relevo generacional y al escaso reconocimiento que reciben quienes han dedicado décadas a perfeccionar sus técnicas.
Por ello, el proyecto pretende fomentar:
- La transmisión intergeneracional de conocimientos.
- La visibilización de mujeres artesanas y creadoras veteranas.
- La organización de talleres y actividades formativas.
- La celebración de exposiciones especializadas.
- La creación de espacios temporales de venta y presentación para pequeños productores.
Según explican sus promotoras, el objetivo no es únicamente conservar técnicas tradicionales, sino también demostrar que la artesanía puede evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
La inauguración llega de la mano del encaje contemporáneo
La puesta de largo del nuevo espacio cultural se realizó con una exposición dedicada a la obra de Mariña Regueiro, una encajera de 71 años reconocida por combinar las técnicas tradicionales del encaje con propuestas artísticas contemporáneas.
La muestra representa precisamente la filosofía que pretende impulsar D-Raíz: unir tradición e innovación, reivindicando el valor cultural y artístico de oficios que durante décadas han formado parte del patrimonio gallego.
Además de las exposiciones, la asociación ya prevé desarrollar talleres de encaje contemporáneo y otras actividades formativas destinadas tanto a profesionales como a aficionados.
La denuncia de una realidad incómoda para los pequeños creadores
Más allá del lanzamiento del proyecto cultural, las declaraciones de Felicidad Pérez ponen sobre la mesa una realidad que afecta a numerosos emprendedores del sector creativo.
La diseñadora reconoce que decidió cerrar su tienda porque mantenerla se había convertido en una actividad económicamente inviable.
Según explica, el mercado actual deja cada vez menos espacio para los pequeños negocios independientes, especialmente en sectores como la moda artesanal, donde los costes de producción son elevados y el consumidor no siempre está dispuesto a asumir el precio real de productos elaborados de forma responsable y personalizada.
«No tenemos espacio los pequeños, los independientes», viene a resumir una preocupación compartida por numerosos profesionales del sector.
El debate sobre qué es realmente artesanía
Otro de los aspectos que más preocupa a las promotoras de D-Raíz es la utilización indiscriminada del término «artesanía».
Felicidad Pérez considera que la popularización de ciertos conceptos ha provocado una creciente confusión entre producción artesanal, trabajos manuales y productos fabricados bajo estrategias comerciales que utilizan la etiqueta artesanal como reclamo publicitario.
En su opinión, la ausencia de criterios claros dificulta que el público pueda distinguir entre un oficio especializado desarrollado durante años de formación y otras actividades creativas que, aunque respetables, responden a realidades diferentes.
Por ello, la asociación aspira a actuar también como un espacio de referencia y selección de proyectos con criterios de calidad, especialización y rigor profesional.
Galicia y Portugal, una conexión cultural con potencial
Tras haber desarrollado parte de su carrera profesional en Portugal, Felicidad Pérez defiende además la posibilidad de construir una red de colaboración transfronteriza entre Galicia y el país vecino.
La promotora destaca que Portugal ha logrado conservar buena parte de su patrimonio artesanal, algo que podría servir de inspiración para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo cultural y económico en Galicia.
Esta cooperación permitiría intercambiar conocimientos, promover exposiciones conjuntas y fortalecer sectores que forman parte de la identidad histórica de ambos territorios.
Un proyecto que busca devolver prestigio a los oficios tradicionales
La transformación de D-Raíz simboliza una tendencia creciente en distintos puntos de España: la búsqueda de nuevas fórmulas para proteger la artesanía frente a la uniformización del mercado.
Mientras muchos pequeños negocios desaparecen por falta de rentabilidad, iniciativas como esta intentan demostrar que los oficios tradicionales siguen teniendo valor cultural, económico y social.
La cuestión que queda abierta es si la sociedad y las administraciones estarán dispuestas a respaldar de forma efectiva a quienes mantienen vivo un patrimonio que forma parte de la identidad colectiva.
¿Puede sobrevivir la artesanía española en un mercado cada vez más dominado por la producción masiva y las grandes plataformas comerciales?
