La tuberculosis sigue fuera de control en Europa: fallos en detección y resistencia a fármacos ponen en jaque a los sistemas sanitarios y alejan los objetivos de erradicación.
Europa falla en la detección de la tuberculosis
Europa vuelve a evidenciar graves carencias en su sistema sanitario. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud Europa y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, uno de cada cinco casos de tuberculosis no se detecta, lo que deja a miles de personas sin diagnóstico ni tratamiento.
En pleno Día Mundial de la Tuberculosis, los datos revelan una realidad incómoda: la Región Europea —que abarca 53 países, incluidos los de la UE— no está cumpliendo los objetivos internacionales para erradicar la enfermedad.
El director regional de la OMS para Europa, Hans Henri P. Kluge, advierte que esta brecha no es solo un fallo técnico, sino una amenaza directa para la salud pública, ya que cada caso no detectado supone una cadena potencial de contagios.
Datos alarmantes: miles de casos sin diagnosticar
Las cifras son contundentes:
- En 2024 se registraron 161 569 casos, pero solo se notificó el 79% de los estimados.
- Esto implica que decenas de miles de personas siguen sin tratamiento.
- En la UE, uno de cada cinco pacientes no recibe seguimiento al año, incluso en menores de 15 años.
Este escenario refleja fallos estructurales en los sistemas sanitarios europeos, desde la detección precoz hasta el seguimiento de pacientes. La consecuencia es clara: más contagios y mayor presión hospitalaria.
Resistencia a los fármacos: una amenaza creciente
Pero el problema no termina en la detección. Europa presenta niveles de resistencia a medicamentos muy superiores a la media mundial, lo que complica aún más la situación.
- 26 845 casos resistentes en la Región Europea en 2024.
- En la UE/EEE, 817 casos confirmados.
- Hasta el 23% de nuevos casos presentan resistencia, frente al 3,2% global.
- En casos previamente tratados, la cifra asciende al 53%, triplicando la media mundial.
La tuberculosis multirresistente no solo es más difícil de tratar, sino que reduce drásticamente las tasas de éxito terapéutico, que en Europa apenas alcanzan el 56%.
Un problema que evidencia debilidad estructural
El informe deja claro que detección tardía y resistencia a fármacos son dos caras de la misma crisis. Cuanto más se retrasa el diagnóstico, más se propaga la enfermedad y mayor es la probabilidad de generar cepas resistentes.
A pesar de que desde 2015 la incidencia ha caído un 39% y las muertes un 49%, Europa sigue lejos de los objetivos marcados para 2025 (50% y 75% respectivamente).
En la práctica, esto significa que miles de infecciones y muertes podrían haberse evitado, pero los sistemas sanitarios no han sido capaces de responder con eficacia.
Poblaciones vulnerables y presión social
El informe también pone el foco en colectivos de riesgo:
- Personas privadas de libertad
- Grupos marginados
- Pacientes con coinfección VIH
Las autoridades sanitarias reclaman más inversión en diagnóstico rápido y mejor integración de servicios médicos, especialmente en entornos con alta incidencia.
Un aviso que Europa no puede ignorar
La tuberculosis, lejos de ser una enfermedad del pasado, sigue siendo una amenaza real en pleno siglo XXI europeo. La falta de detección y el avance de cepas resistentes plantean una pregunta incómoda:
¿Está Europa realmente preparada para gestionar crisis sanitarias silenciosas o seguimos confiando en sistemas que ya muestran grietas evidentes?
