El proyecto que podría transformar la movilidad en el área de A Coruña sigue atrapado en informes pendientes y decisiones políticas. Mientras tanto, estaciones casi abandonadas evidencian el fracaso del modelo actual.
Un contraste alarmante: carreteras saturadas y trenes vacíos
Lo que está ocurriendo en el área metropolitana coruñesa refleja una contradicción difícil de justificar. Mientras la avenida de Alfonso Molina soporta más de 131 000 vehículos diarios, convirtiéndose en un cuello de botella constante, el transporte ferroviario muestra cifras propias de una red fantasma.
Datos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) revelan que varias estaciones apenas registran actividad:
- Cambre: 447 usuarios en todo 2025, poco más de un pasajero al día.
- Uxes: 2 971 viajeros anuales.
- O Burgo (Culleredo): 3 318 usuarios, apenas 9 al día.
Estas cifras no solo reflejan desuso, sino también una falta de planificación estructural durante años, donde el tren ha quedado relegado frente al transporte por carretera.
El cercanías: una solución lógica bloqueada por la burocracia
La propuesta de implantar un servicio de cercanías en A Coruña no es nueva. De hecho, responde a una lógica evidente: aprovechar infraestructuras ya existentes para conectar eficazmente la ciudad con su área metropolitana.
El plan contempla:
- Uso del trazado ferroviario actual.
- Extensión hasta San Diego, en la zona portuaria.
- Posible llegada a plaza de Ourense, con un intercambiador clave.
- Conexión con municipios como Culleredo, Cambre, Abegondo y Betanzos.
En total, más de 75 000 habitantes podrían beneficiarse directamente.
Sin embargo, el proyecto sigue paralizado a la espera de un informe del Gobierno central que debía haberse publicado en 2025 y que sigue sin ver la luz.
Críticas políticas: “maltrato ferroviario escandaloso”
Desde la oposición, las críticas no han tardado en intensificarse. El portavoz del Partido Popular, Miguel Lorenzo, ha denunciado lo que considera:
“otra promesa incumplida del Gobierno del Estado”, con el “silencio cómplice” del Ejecutivo local.
Las acusaciones son contundentes:
- Retrasos constantes en el servicio ferroviario.
- Cancelaciones sin previo aviso.
- Falta de plazas suficientes.
- Impacto negativo en el eje atlántico, clave para Galicia.
Según Lorenzo, la implantación del cercanías permitiría reducir la saturación vial, mejorar la movilidad laboral y facilitar el acceso a servicios básicos como hospitales o universidades.
Coruña Marítima: oportunidad estratégica o nuevo fracaso
El desarrollo del proyecto Coruña Marítima aparece como una pieza clave para desbloquear esta situación. Tanto el cercanías como una posible intermodal espejo están sobre la mesa.
Desde el BNG, Francisco Jorquera ha reivindicado el uso del trazado ferroviario del puerto para:
- Llevar el tren al corazón de la ciudad.
- Garantizar un modelo de movilidad sostenible.
Además, se ha insistido en mantener el trazado ferroviario en zonas como As Xubias, donde inicialmente se planteaba eliminarlo para uso peatonal.
Infraestructura desaprovechada: el ejemplo de Uxes y el debate logístico
La estación de Uxes, además de su bajo uso, ha estado en el centro del debate por su posible papel como terminal de mercancías sustituta de San Diego.
Sin embargo, el rechazo del Concello de Arteixo ha desplazado el foco hacia alternativas como:
- Orro
- Ledoño, en Culleredo
Esto evidencia una falta de consenso político y territorial que sigue retrasando decisiones clave.
Un modelo de movilidad en entredicho
La situación actual deja varias preguntas sobre la mesa:
- ¿Por qué se sigue priorizando la carretera frente al tren?
- ¿Qué intereses están bloqueando un proyecto que ya cuenta con infraestructura disponible?
- ¿Cuánto tiempo más deberán esperar los ciudadanos?
La realidad es clara: mientras las carreteras colapsan, el tren permanece vacío. Y todo apunta a que no es por falta de demanda, sino por falta de voluntad política y planificación eficaz.
Conclusión: entre la oportunidad histórica y el abandono institucional
El cercanías en A Coruña no es solo una mejora técnica, sino una decisión estratégica que podría redefinir la movilidad en Galicia.
Sin embargo, los retrasos, la falta de transparencia y el enfrentamiento político amenazan con convertir esta oportunidad en otro caso más de infraestructura olvidada.
¿Estamos ante un proyecto clave bloqueado por ineficiencia política o simplemente ante otra promesa que nunca se cumplirá?
