La falta de coordinación entre A Coruña y su cinturón urbano vuelve a situar el debate sobre la mesa. Alcaldes de distintos municipios alertan de un posible colapso urbanístico y de movilidad mientras la Xunta sigue sin impulsar una solución definitiva.
Medio siglo de bloqueo político amenaza el futuro del área coruñesa
Lo que durante décadas fue presentado como un gran proyecto de modernización territorial para Galicia se ha convertido en un símbolo más de la parálisis política y administrativa que afecta a las grandes ciudades españolas. La creación de un área metropolitana de A Coruña, capaz de coordinar urbanismo, transporte, residuos o infraestructuras, vuelve al centro del debate tras las duras advertencias de varios alcaldes de la comarca.
La situación es especialmente delicada porque la llamada “Gran Coruña” ya supera los 420 000 habitantes, una cifra que convierte a esta zona urbana en uno de los principales polos económicos del noroeste español. Sin embargo, sigue funcionando con estructuras fragmentadas, competencias dispersas y decisiones enfrentadas entre ayuntamientos y administraciones autonómicas.
El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, lanzó una advertencia contundente: «Ou se crea a área metropolitana, ou vén o caos». Sus palabras reflejan el creciente malestar de muchos dirigentes locales que consideran insostenible el actual modelo territorial.
Un proyecto histórico enterrado por intereses políticos
La idea de una gran área metropolitana coruñesa no es nueva. Ya en 1968, el arquitecto coruñés Andrés Fernández-Albalat imaginó una gran urbe lineal que conectaría A Coruña y Ferrol a través del Golfo Ártabro. Aquella visión buscaba evitar el crecimiento urbano desordenado y apostaba por una planificación integral del territorio.
El proyecto incluía incluso un espectacular puente colgante entre ambas ciudades, una infraestructura que en su momento despertó fascinación social pero que jamás pasó del papel.
Con el paso de los años, distintos gobiernos municipales intentaron recuperar parcialmente aquella idea. Sin embargo, según denuncian varios regidores, los proyectos terminaron naufragando por intereses partidistas, rivalidades políticas y falta de voluntad institucional.
Seoane recordó que en los años noventa impulsó reuniones con otros municipios para avanzar hacia una entidad supramunicipal, pero acusó directamente al entonces alcalde coruñés, Francisco Vázquez, de bloquear el proceso.
La batalla por el control político frenó cualquier avance
Uno de los grandes problemas que históricamente han impedido la creación de esta estructura común ha sido el temor de algunos ayuntamientos a perder poder político o capacidad de decisión.
En 1989, una reunión celebrada en el pazo de Mariñán reunió a alcaldes, empresarios, sindicatos y representantes universitarios para intentar desbloquear el proyecto. El resultado fue nulo.
Según García Seoane, ni la Xunta ni el Gobierno central mostraron un interés real por impulsar el área metropolitana. Además, algunos municipios desconfiaban de una estructura que pudiera reducir su autonomía.
El fracaso de aquellas iniciativas derivó posteriormente en la creación del Consorcio das Mariñas, un organismo que hoy tiene competencias muy limitadas y centradas básicamente en la recogida de residuos.
Para muchos alcaldes, aquello supuso una oportunidad perdida.
El transporte, principal símbolo del fracaso institucional
Uno de los asuntos que más evidencia la falta de coordinación es el transporte público. Miles de ciudadanos se desplazan cada día entre municipios como Culleredo, Oleiros, Cambre, Arteixo o A Coruña por motivos laborales, educativos o sanitarios.
Pese a esa realidad metropolitana evidente, continúan existiendo problemas tarifarios, duplicidades administrativas y conflictos competenciales.
El alcalde de Culleredo, José Ramón Rioboo, denunció que el debate sobre el área metropolitana ha sido utilizado demasiadas veces como una simple herramienta electoral.
Según explicó, muchos gobiernos reaparecen con la propuesta cuando se acercan elecciones municipales, pero después el proyecto desaparece nuevamente de la agenda política.
Rioboo defendió un modelo progresivo y práctico que comenzase precisamente por la coordinación del transporte público y posteriormente avanzase hacia otros servicios estratégicos como:
- Ciclo integral del agua
- Gestión de residuos
- Infraestructuras compartidas
- Movilidad interurbana
- Planificación urbanística común
Inés Rey carga contra la Xunta por las “barreras artificiales”
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, también elevó el tono político al responsabilizar directamente a la Xunta de Galicia del bloqueo.
Rey denunció que el Ejecutivo autonómico sigue poniendo “trabas” a una realidad metropolitana consolidada que afecta a casi medio millón de personas.
La regidora socialista considera “absurdo” que no exista todavía un verdadero consorcio de transporte adaptado a la realidad diaria de la comarca.
Sus críticas vuelven a abrir el enfrentamiento político entre administraciones en un contexto donde Galicia afronta crecientes problemas de vivienda, movilidad y planificación urbana.
Barcelona, el espejo que deja en evidencia a Galicia
Mientras Galicia continúa atrapada en debates territoriales sin resolver, otras regiones españolas avanzaron hace años hacia modelos metropolitanos plenamente operativos.
El ejemplo más citado es el del Área Metropolitana de Barcelona, una institución que agrupa a 36 municipios y cerca de cuatro millones de habitantes.
Este organismo coordina políticas de:
- Transporte y movilidad
- Vivienda
- Medio ambiente
- Agua
- Urbanismo
- Residuos
- Cohesión territorial
Su estructura permite gestionar de forma conjunta problemas que afectan a toda la región metropolitana y evita precisamente las duplicidades y enfrentamientos que siguen paralizando el área coruñesa.
La comparación resulta incómoda para Galicia, especialmente cuando A Coruña aspira a competir económicamente con otras grandes áreas urbanas del norte peninsular.
El riesgo de colapso urbano ya preocupa a expertos y alcaldes
El crecimiento residencial descontrolado, la saturación de carreteras, los problemas de acceso a la vivienda y el aumento de desplazamientos diarios están generando una presión cada vez mayor sobre el área urbana coruñesa.
Muchos expertos consideran que seguir funcionando como compartimentos estancos puede provocar:
- Mayor caos circulatorio
- Duplicación de gasto público
- Desigualdades territoriales
- Pérdida de competitividad económica
- Peor calidad de vida para los ciudadanos
La falta de una autoridad metropolitana también complica la llegada de inversiones estratégicas y dificulta la planificación de infraestructuras a largo plazo.
Galicia vuelve a tropezar con sus divisiones territoriales
El debate sobre el área metropolitana de A Coruña refleja un problema más profundo: la histórica incapacidad de Galicia para articular grandes proyectos conjuntos sin que terminen condicionados por intereses políticos, rivalidades locales o cálculos electorales.
Mientras otras regiones consolidan estructuras metropolitanas modernas, Galicia continúa atrapada en discusiones que llevan más de medio siglo sin resolverse.
Y la pregunta empieza a ser inevitable: ¿puede A Coruña competir como gran polo atlántico europeo sin una auténtica estructura metropolitana o está condenada a un crecimiento desordenado y cada vez más caótico?
