La inspectora y correctora gallega Concepción Aramburu asegura que el sistema de la PAU es “de los más limpios” y niega cualquier posibilidad de amaño o filtración en los exámenes de acceso a la universidad.
Lo que ocurre cada año con la Selectividad vuelve a encender el debate en toda España. Mientras miles de familias denuncian desigualdad entre comunidades autónomas y cuestionan la dificultad de las pruebas, una veterana correctora de Galicia ha decidido hablar claro. Y sus declaraciones no dejan indiferente.
Una correctora con 15 años de experiencia rompe el silencio
La profesora e inspectora educativa Concepción Aramburu, integrante del grupo de trabajo de Matemáticas II y Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales en Galicia, ha defendido públicamente la limpieza del sistema de corrección de la PAU y ha negado de forma tajante las habituales sospechas de filtraciones.
Según explica, el proceso está blindado hasta el punto de que ni siquiera los propios correctores conocen el examen antes de que empiece la prueba.
“Es imposible que haya alguna filtración”, afirma con contundencia.
Aramburu, que lleva casi 15 años corrigiendo exámenes de Selectividad, asegura que las pruebas se elaboran mediante un sistema de propuestas múltiples y sorteos aleatorios que impide conocer qué examen saldrá finalmente.
Cómo se elaboran los exámenes de la PAU
La docente explica que cada materia cuenta con un grupo de trabajo formado por:
- Un profesor universitario que dirige el equipo.
- Miembros de la Inspección Educativa.
- Representantes de la Consellería de Educación.
- Profesores especialistas de la asignatura.
Sin embargo, pese a pertenecer al grupo, los integrantes no conocen el examen definitivo.
El responsable de la materia entrega varias propuestas y, pocos días antes de la prueba, se realiza un sorteo para escoger cuál será el examen oficial y cuál quedará de reserva.
Este procedimiento, según Aramburu, elimina cualquier posibilidad de manipulación:
“El grupo de trabajo y el resto del profesorado nos enteramos del examen al mismo tiempo que el alumnado”.
El eterno debate: ¿hay comunidades con exámenes más fáciles?
La polémica sobre las diferencias territoriales en la Selectividad vuelve cada año. Familias, estudiantes y academias privadas denuncian desde hace tiempo que algunas autonomías presentan pruebas más asequibles que otras.
Aramburu reconoce que las diferencias han existido.
Especialmente tras la pandemia, algunas comunidades mantuvieron modelos más flexibles durante más tiempo del previsto, lo que provocó críticas por una posible desigualdad entre estudiantes españoles.
“Aprecié bastantes diferencias entre comunidades”, admite.
No obstante, señala que la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) trabaja ya en un modelo común para armonizar las pruebas.
Aun así, considera muy difícil implantar un examen idéntico en toda España debido a las diferencias curriculares derivadas del sistema autonómico.
El problema de fondo: 17 modelos educativos distintos
Las declaraciones de la correctora vuelven a poner sobre la mesa una crítica cada vez más extendida: la fragmentación educativa española.
Mientras países europeos avanzan hacia sistemas homogéneos y criterios nacionales comunes, en España el acceso universitario continúa condicionado por 17 modelos educativos diferentes, una situación que numerosos expertos consideran perjudicial para la igualdad de oportunidades.
La propia Aramburu reconoce implícitamente ese problema al afirmar que:
“El currículo no es igual en todas las comunidades”.
Para muchos sectores críticos, esta realidad genera estudiantes de primera y de segunda dependiendo de la región donde cursen Bachillerato.
Cómo corrigen realmente los exámenes
La inspectora gallega también desmonta otro de los grandes temores de los alumnos: la supuesta dureza extrema de la corrección.
En Matemáticas, explica, el procedimiento pesa más que el resultado final.
Los llamados “errores de despiste” apenas penalizan si el razonamiento es correcto. Por ejemplo:
- Fallos de cálculo.
- Errores por nervios.
- Operaciones mal copiadas.
En cambio, sí se castigan duramente los errores conceptuales o demostrar que el alumno no entiende el método.
“Siempre intentamos ayudarles”, señala.
Cada corrector maneja criterios detallados para intentar garantizar una evaluación homogénea y objetiva.
“No era para tanto”: el mensaje que más repiten los estudiantes
Aramburu también participa como vigilante durante los exámenes y asegura que el nivel de ansiedad de muchos alumnos es desproporcionado.
De hecho, afirma que la frase que más escucha al terminar las pruebas es:
“No era para tanto”.
La inspectora recomienda acudir descansado, llevar todo el material preparado y mantener la calma durante los tres días de exámenes.
Según recuerda, la inmensa mayoría de estudiantes supera finalmente la PAU.
La Selectividad vuelve a estar bajo la lupa
Las palabras de la correctora llegan en un momento especialmente sensible para el sistema educativo español, marcado por:
- Críticas a la politización educativa.
- Diferencias autonómicas crecientes.
- Descenso del nivel académico denunciado por docentes.
- Debates sobre igualdad real en el acceso universitario.
Aunque Aramburu defiende la limpieza del sistema, el debate sobre la equidad de la PAU sigue muy lejos de cerrarse.
Porque la gran pregunta continúa siendo la misma:
¿Puede existir verdadera igualdad de oportunidades con 17 modelos educativos distintos en España?
