Lo que está ocurriendo en la sanidad pública gallega podría tener consecuencias mucho más graves de lo que reflejan las estadísticas oficiales. Mientras la administración presume de reducir tiempos de espera, asociaciones de pacientes y profesionales sanitarios denuncian que miles de ciudadanos soportan demoras muy superiores a las que aparecen en los registros del sistema.
La polémica ha estallado de nuevo en A Coruña, donde SOS Sanidade Pública ha acusado al Sergas de utilizar mecanismos de contabilización que, sin alterar formalmente los datos, ofrecerían una imagen alejada de la realidad que viven los pacientes.
SOS Sanidade carga contra las listas de espera del Sergas
La protesta tuvo lugar ante las puertas del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), donde representantes de SOS Sanidade Pública denunciaron el creciente deterioro de la asistencia sanitaria y el aumento estructural de las listas de espera. Según el colectivo, la accesibilidad al sistema sanitario público se está reduciendo de forma progresiva y ello puede derivar en consecuencias clínicas graves para numerosos pacientes.
El portavoz de la plataforma, el médico de familia Ramón Veras, sostuvo que los indicadores utilizados por los gestores sanitarios no reflejan los tiempos reales que soportan los ciudadanos para acceder a diagnósticos, pruebas o tratamientos.
El caso que cuestiona las cifras oficiales
Uno de los ejemplos expuestos durante la concentración ilustra la controversia. Según explicó Veras, una paciente fue derivada al especialista en Neurología en octubre de 2024 debido a problemas de memoria. Aunque comenzó a realizar pruebas diagnósticas en los meses posteriores, la solicitud no fue registrada oficialmente como pendiente hasta enero de 2025 y la consulta definitiva no llegó hasta abril de 2026.
En términos reales, la espera se prolongó alrededor de 18 meses, mientras que los datos oficiales del Sergas sitúan la demora media en Neurología en 31 días. Para los críticos del sistema, esta diferencia evidencia que los registros administrativos no siempre coinciden con la experiencia efectiva del paciente.
La polémica de las consultas electrónicas
Uno de los focos de las críticas se centra en las llamadas interconsultas electrónicas. Según SOS Sanidade, cuando un médico de atención primaria solicita una valoración especializada, pueden transcurrir semanas hasta que dicha petición sea validada administrativamente.
El problema, denuncian, es que el reloj oficial de la lista de espera comienza a contar únicamente cuando esa validación se produce, dejando fuera del cómputo parte del tiempo que el paciente ya ha permanecido esperando.
La organización sostiene que este modelo genera una percepción estadística más favorable que la situación real, dificultando además una planificación adecuada de los recursos sanitarios.
Dos velocidades en la sanidad gallega
Los profesionales que participaron en la protesta reconocieron que la respuesta ante emergencias graves sigue siendo de alto nivel. Casos como infartos o ictus reciben una atención rápida y especializada comparable a la de grandes hospitales internacionales.
Sin embargo, denuncian una realidad muy distinta para quienes acceden al sistema por los canales ordinarios. Los pacientes que necesitan un diagnóstico especializado pueden enfrentarse a meses de pruebas, derivaciones y esperas antes de obtener respuestas claras sobre su estado de salud.
Atención Primaria, el gran frente abierto
Otro de los puntos señalados por SOS Sanidade es la situación de la Atención Primaria. La plataforma considera que los centros de salud continúan perdiendo capacidad asistencial y denuncia medidas que, a su juicio, desincentivan a los profesionales y dificultan su trabajo diario.
También critican las limitaciones para derivar pacientes a especialistas y cuestionan algunas medidas de reorganización administrativa impulsadas para reducir la carga burocrática, al entender que pueden afectar a la calidad asistencial y a la relación médico-paciente.
El crecimiento de la sanidad privada alimenta el debate
La protesta también puso el foco sobre el crecimiento de la contratación de seguros médicos privados. SOS Sanidade sostiene que determinadas políticas han favorecido indirectamente el fortalecimiento del sector privado mientras la sanidad pública afronta dificultades crecientes para absorber la demanda.
Según los datos citados por la plataforma, el porcentaje de población con seguro privado habría pasado del 9 % en 2018 al 24 % al cierre de 2024, mientras que los seguros contratados por empresas también habrían experimentado un fuerte incremento.
Una controversia que vuelve a poner al Sergas bajo presión
La denuncia de SOS Sanidade reabre un debate recurrente en Galicia: si las cifras oficiales de listas de espera reflejan realmente la experiencia de los pacientes o si existen elementos administrativos que suavizan la fotografía final que recibe la opinión pública.
Más allá de la batalla política, el asunto afecta directamente a miles de gallegos que esperan una consulta, una prueba diagnóstica o una intervención quirúrgica. La cuestión de fondo es si el sistema sanitario está midiendo correctamente el problema para poder resolverlo o si, por el contrario, las estadísticas terminan ocultando una realidad cada vez más difícil de ignorar. ¿Puede una sanidad pública mantener la confianza ciudadana cuando la percepción de los pacientes no coincide con los datos oficiales?
