Crítica de ’28 años después: El Templo de los Huesos’ con Ralph Fiennes

La nueva entrega de la saga que inició Danny Boyle y Alex Garland, titulada 28 años después: El Templo de los Huesos, es dirigida por Nia DaCosta y presenta un enfoque diferente a sus predecesoras. En esta película, el Dr. Kelson, interpretado por Ralph Fiennes, se encuentra en una compleja relación que podría tener repercusiones significativas en el mundo post-apocalíptico.

El filme también retrata el encuentro entre Spike (Alfie Williams) y Jimmy Crystal (Jack O’Connell), el cual se adentra en un entorno de tensión y confrontación que resulta ser una pesadilla para los personajes. En esta narración, se subraya que los infectados ya no representan la principal amenaza para los sobrevivientes; más bien, se exploran los efectos de la inhumanidad entre aquellos que han sobrevivido a casi tres décadas de caos y violencia.

A diferencia de otras películas de la saga, este capítulo se aleja de la acción inmediata del apocalipsis y se enfoca en las consecuencias prolongadas que ha tenido la sociedad tras la liberación del virus. El relato incorpora elementos que evocan el estilo narrativo de clásicos del cine de terror, evocando incluso asociaciones con obras de Stanley Kubrick.

En un análisis a través del canal @LDCultura, el crítico Juanma González ofrece su perspectiva sobre las singularidades que trae la nueva directora, además de comentar sobre giros narrativos que pueden anticipar la posibilidad de una tercera entrega de la saga, con un regreso de un personaje conocido por los seguidores de la franquicia.

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