Cuba empieza a cerrar hoteles y reubicar turistas ante el desabastecimiento de combustible, una decisión que marca un nuevo punto crítico en la profunda crisis energética y económica que atraviesa la isla. El Gobierno cubano ha comenzado a aplicar estas medidas de emergencia en pleno auge de la temporada alta de turismo, afectando principalmente a instalaciones ubicadas en Varadero y en los cayos del norte del país, según confirmaron fuentes del sector a la agencia EFE.

La decisión forma parte de un plan de contingencia energética diseñado para reducir el consumo de combustible en un contexto de escasez severa, agravada por las sanciones de Estados Unidos y la pérdida de suministros procedentes de aliados estratégicos. La medida ha generado preocupación tanto entre operadores turísticos como entre visitantes extranjeros, muchos de los cuales han sido trasladados de hotel sin previo aviso.

Cuba empieza a cerrar hoteles y reubicar turistas: una “compactación” forzada

El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, explicó el viernes en la televisión estatal que el Ejecutivo ha diseñado un plan específico para el sector turístico con el objetivo de “compactar las instalaciones”, reducir el consumo energético y concentrar la actividad hotelera en menos centros operativos.

Aunque el Gobierno no ofreció detalles oficiales sobre qué hoteles cerrarían ni por cuánto tiempo, fuentes del sector confirmaron que desde el viernes comenzaron los cierres parciales de hoteles y la reubicación de turistas internacionales en otras instalaciones con mayor eficiencia energética o mejor acceso a recursos.

Esta “compactación” afecta sobre todo a complejos turísticos de gran tamaño, muchos de ellos operados por cadenas extranjeras como Meliá, Iberostar y la canadiense Blue Diamond, actores clave en la industria turística cubana.

El desabastecimiento de combustible, eje de la crisis

Que Cuba empiece a cerrar hoteles y reubicar turistas ante el desabastecimiento de combustible no es una decisión aislada, sino la consecuencia directa de una crisis energética que se arrastra desde mediados de 2024. La isla sufre frecuentes apagones debido al deterioro de sus centrales termoeléctricas y a la falta de divisas para importar petróleo y derivados.

La situación se agravó tras la operación militar estadounidense en Caracas el 3 de enero, que supuso el fin del suministro energético procedente de Venezuela, históricamente uno de los principales proveedores de Cuba. A esto se sumó la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el 29 de enero, que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan petróleo a la isla.

Un sector turístico en caída libre

El impacto de que Cuba empiece a cerrar hoteles y reubicar turistas ante el desabastecimiento de combustible se produce en un momento especialmente delicado para el turismo, considerado durante años el motor económico del país.

En 2025, Cuba cerró con 1,8 millones de visitantes internacionales, el peor registro desde 2002, excluyendo los años de la pandemia. La tasa de ocupación hotelera cayó hasta el 21,5 %, siete puntos menos que el año anterior, confirmando una tendencia descendente que se prolonga desde 2018, cuando la isla alcanzó su récord histórico de 4,7 millones de turistas.

Canadá y Rusia continuaron siendo los principales mercados emisores, aunque ambos registraron caídas significativas del 12,4 % y el 29 %, respectivamente.

Plan anticrisis y ecos del “Periodo Especial”

El cierre de hoteles y la reubicación de turistas se enmarcan en un plan de emergencia nacional que incluye también el racionamiento de combustible, la priorización del teletrabajo y la implementación de clases universitarias semipresenciales.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que el país se enfrenta a un escenario extremo y rescató el concepto de la “opción cero”, una estrategia de supervivencia diseñada en los años noventa durante el llamado Periodo Especial, cuando la caída del bloque soviético dejó a Cuba prácticamente sin petróleo.

Aquel plan implicó racionamiento severo, uso de transporte no motorizado, tracción animal y un regreso forzado a la autosuficiencia alimentaria, medidas que hoy vuelven al debate público ante la gravedad de la situación.

Impacto económico y señales de alarma

El turismo es una de las principales fuentes de divisas de Cuba, junto con las remesas y los servicios profesionales. Por ello, que Cuba empiece a cerrar hoteles y reubicar turistas ante el desabastecimiento de combustible representa una señal de alarma para la economía nacional y para los inversores extranjeros que operan en la isla.

Analistas advierten que estas decisiones, aunque necesarias desde el punto de vista energético, podrían dañar aún más la imagen de Cuba como destino turístico confiable y acelerar la pérdida de competitividad frente a otros destinos del Caribe.

Mientras tanto, el Gobierno insiste en que se trata de medidas temporales, aunque no ha ofrecido un calendario claro para la normalización del sector. En un país cada vez más tensionado por la escasez, la incertidumbre vuelve a ser el denominador común.

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