Una situación de abandono prolongado, maleza descontrolada y presencia de roedores y serpientes mantiene en vilo a una familia en Herbón. El vecino afectado denuncia un posible riesgo de incendio inminente y acusa la falta de respuesta efectiva de las autoridades locales mientras el terreno sigue deteriorándose.
Una “bomba de relojería” en plena aldea gallega
Lo que ocurre en Herbón, en el municipio de Padrón, es el reflejo de un problema cada vez más frecuente en el rural gallego: fincas privadas abandonadas durante años que se convierten en focos de peligro sanitario y forestal.
Jesús Martínez, vecino colindante, denuncia que la huerta situada junto a su vivienda se ha transformado en un auténtico foco de infección, suciedad y riesgo extremo de incendio. Según su testimonio, la parcela presenta un estado de abandono tal que de ella salen ratas, culebras y vegetación totalmente descontrolada, incluso afectando a las instalaciones de su propia vivienda.
“Esta huerta es una infección, es insoportable vivir así”, lamenta el afectado, que asegura convivir con miedo constante a que se produzca un siniestro.
Riesgo real de incendio: el gran temor del vecino
Con la llegada del calor y el verano, la preocupación se intensifica. El vecino advierte de que la acumulación de maleza convierte la finca en un posible origen de incendio forestal con consecuencias imprevisibles.
Martínez alerta de que, si se produjera un fuego, no solo su casa estaría en peligro, sino también el resto de viviendas cercanas, en una zona donde la vegetación seca actúa como combustible natural.
“Si arde, arde todo”, resume con contundencia, evidenciando el nivel de alarma que vive la familia.
Años de abandono y denuncias sin respuesta efectiva
El conflicto no es nuevo. Según el denunciante, ya en enero del año pasado advirtió a las propietarias de la finca para que procedieran a su limpieza. En caso contrario, solicitó la intervención del Ayuntamiento para ejecutar la limpieza de forma subsidiaria y repercutir el coste a los responsables.
Sin embargo, la situación sigue prácticamente igual.
El vecino explica que las propietarias de las parcelas no habrían actuado pese a las reiteradas advertencias, lo que ha provocado un deterioro progresivo del terreno.
Convivir con ratas, serpientes y miedo constante
La situación ha llegado a un punto crítico en la vida cotidiana de la familia afectada. El entorno inmediato de la vivienda se ha visto impactado por la presencia de animales que salen de la finca abandonada.
El vecino afirma que incluso ha tenido que extremar precauciones en su propio hogar:
- Mantener puertas y ventanas cerradas constantemente
- Aplicar herbicidas para contener la maleza en la zona limítrofe
- Evitar espacios abiertos por la posible entrada de animales
“En casa no podemos tener nada abierto por miedo a que entre algún bicho”, explica.
El Concello defiende que el expediente sigue su curso
Desde el Ayuntamiento se ha confirmado que el caso se encuentra en tramitación administrativa, dentro de los procedimientos habituales.
No obstante, la administración recuerda que la responsabilidad principal del mantenimiento de las fincas recae en sus propietarios, quienes deben garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad, salubridad y prevención de incendios.
Este punto genera tensión entre vecinos y administración, ya que los afectados consideran que la respuesta institucional es lenta e insuficiente ante un riesgo que califican de urgente.
Un problema extendido en el rural gallego
Este caso no sería aislado. En numerosas zonas rurales de Galicia, el abandono de terrenos y viviendas ha provocado situaciones similares, especialmente en áreas con baja densidad de población.
La falta de mantenimiento de parcelas privadas genera:
- Incremento del riesgo de incendios forestales
- Problemas de salubridad pública
- Conflictos entre vecinos colindantes
- Deterioro progresivo del entorno rural
Conclusión: entre la propiedad privada y la seguridad pública
El caso de Herbón reabre el debate sobre hasta qué punto la inacción de propietarios privados puede comprometer la seguridad de terceros.
Mientras el expediente continúa su curso administrativo, los vecinos afectados siguen viviendo con la sensación de estar ante una situación límite.
¿Debe la administración actuar con mayor contundencia cuando un terreno abandonado se convierte en una amenaza directa para la seguridad de los vecinos?
