Detener las operaciones militares es el contundente llamamiento lanzado por China este 2 de marzo de 2026 tras la peligrosa escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán. Pekín ha mostrado su “profunda preocupación” por la expansión del conflicto y ha subrayado la relevancia estratégica del estrecho de Ormuz como enclave esencial para el comercio internacional y el suministro energético mundial.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, afirmó en rueda de prensa que los ataques del pasado 28 de febrero contra Irán “no contaron con autorización del Consejo de Seguridad” de la ONU y que, por tanto, “violan el derecho internacional”. En este contexto, el mensaje central de Pekín ha sido claro: detener las operaciones militares para evitar un deterioro aún mayor de la estabilidad regional y global.
Detener las operaciones militares para proteger el estrecho de Ormuz
Uno de los puntos más sensibles de la declaración china fue la mención expresa al estrecho de Ormuz. Este paso marítimo conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. Por él transita una parte sustancial del petróleo y gas que abastece a Asia, Europa y otras regiones.
Mao Ning recordó que “el estrecho de Ormuz y sus aguas circundantes son canales internacionales importantes para el comercio de bienes y energía”. En consecuencia, insistió en que detener las operaciones militares es imprescindible para salvaguardar la seguridad y estabilidad en una zona “de interés común internacional”.
Las advertencias iraníes sobre posibles restricciones al tránsito marítimo en el golfo Pérsico han elevado la tensión en los mercados y en la diplomacia internacional. Para China, principal socio comercial de Irán y uno de los mayores importadores de crudo del mundo, cualquier alteración en Ormuz tendría un impacto directo en su economía y en el equilibrio energético global.
China cuestiona la legalidad de los ataques
El Gobierno chino fue especialmente crítico con la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Según Pekín, la operación —bautizada por Washington como “Furia Épica”— constituye “un atropello a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.
En este sentido, China recalcó que los bombardeos no recibieron autorización del Consejo de Seguridad, órgano del que es miembro permanente junto a Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Tanto China como Rusia han promovido una reunión de emergencia del Consejo para abordar la crisis.
La exigencia de detener las operaciones militares también responde al temor de que el conflicto derive en un enfrentamiento regional de mayores dimensiones. Desde el inicio de la ofensiva, el ejército iraní ha respondido con ataques contra Israel y otros países de la zona como Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahréin y Kuwait, ampliando el radio de la confrontación.
Condena por la muerte de Alí Jameneí
China también condenó la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, fallecido en los bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos. Pekín calificó el hecho como una violación de la soberanía y la seguridad de Irán, reforzando su postura de que es urgente detener las operaciones militares y retomar la vía diplomática.
El Ejecutivo chino considera que la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán deben ser respetadas. Esta posición refuerza su papel como aliado estratégico de Teherán y como actor que busca consolidar su influencia en Oriente Medio frente a la política exterior estadounidense.
Evacuación masiva de ciudadanos chinos
La gravedad de la situación ha llevado a China a evacuar a más de 3.000 ciudadanos desde Irán en los últimos días. La embajada en Teherán instó el viernes a sus nacionales a abandonar el país lo antes posible. Equipos diplomáticos fueron desplegados en pasos fronterizos para asistir a quienes cruzaban por vía terrestre hacia países vecinos.
Asimismo, la representación china en Israel pidió a sus ciudadanos que se preparen ante posibles ataques con misiles y drones, y que identifiquen refugios antibombardeos y rutas de evacuación cercanas.
Estas medidas evidencian la magnitud de la crisis. Para Pekín, la única salida viable pasa por detener las operaciones militares antes de que la espiral de violencia se vuelva incontrolable.
Un conflicto con consecuencias globales
Según la Media Luna Roja, los ataques han causado más de 200 muertos en Irán, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que podría haber más bajas estadounidenses tras la muerte de tres militares en la operación destinada a derrocar al Gobierno iraní.
La comunidad internacional observa con inquietud cómo el conflicto amenaza con alterar el equilibrio geopolítico y los flujos energéticos globales. En este escenario, la reiterada exigencia de China de detener las operaciones militares busca posicionar al gigante asiático como defensor del multilateralismo y la estabilidad.
El futuro inmediato dependerá de la capacidad de las potencias implicadas para contener la escalada. Mientras tanto, el estrecho de Ormuz se mantiene como el epicentro estratégico de una crisis que podría redefinir la seguridad internacional en 2026.
