La reforma impulsada por la ministra de Trabajo coincide con un momento delicado para el empleo juvenil: mientras la inteligencia artificial reduce contrataciones junior, el Gobierno endurece las condiciones para contratar becarios.
La nueva ofensiva laboral contra el uso de becarios
El Gobierno prepara la aprobación del Estatuto de las Personas en Formación Práctica No Laboral, una norma impulsada por la ministra de Trabajo Yolanda Díaz que busca reforzar los derechos de los becarios y endurecer las sanciones a las empresas que incumplan la normativa.
Entre las medidas más polémicas se encuentra el aumento de las sanciones económicas, que según anunció la propia ministra podrán superar los 250 000 euros en casos de irregularidades.
Díaz defendió que la reforma pretende proteger a los jóvenes en prácticas y evitar abusos laborales, además de fomentar que las empresas transformen esas prácticas en contratos indefinidos.
“Lo que hacemos es otorgar derechos y deberes a las personas en formación y fomentar que después sean contratadas de manera indefinida”, afirmó la ministra.
Más burocracia y costes para las empresas
Sin embargo, desde distintos sectores empresariales advierten que la nueva normativa podría tener el efecto contrario al que busca el Gobierno.
Las empresas deberán asumir nuevas obligaciones, entre ellas:
- Designar un tutor responsable del becario
- Registrar por escrito todos los detalles de la relación laboral
- Firmar acuerdos formales con centros educativos
- Compensar gastos derivados de las prácticas
Además, la posibilidad de sanciones millonarias introduce un elemento adicional de riesgo para las compañías.
Expertos laborales señalan que la simple amenaza de sanción puede generar litigios, conflictos judiciales y daños reputacionales, incluso en empresas que intenten cumplir la normativa.
El polémico límite: que el becario no genere beneficio
Uno de los aspectos más controvertidos del nuevo marco legal es el principio, respaldado por el Tribunal Supremo, según el cual las prácticas no laborales no pueden generar lucro o beneficio mercantil para la empresa.
Este planteamiento plantea dudas prácticas dentro del mundo empresarial.
En la mayoría de compañías, prácticamente todas las tareas contribuyen de algún modo a generar valor económico, incluso aquellas que no están directamente relacionadas con ventas o producción.
Por ello, algunos expertos consideran que la norma podría terminar provocando situaciones absurdas en la práctica laboral, donde los becarios quedarían relegados a tareas irrelevantes para evitar riesgos legales.
El impacto para los propios jóvenes
Paradójicamente, quienes podrían verse más perjudicados por esta situación serían los propios jóvenes que buscan su primera experiencia profesional.
Muchos profesionales recuerdan que durante sus primeros meses de prácticas lo más valioso era asumir responsabilidades reales, aprender el funcionamiento del sector y demostrar su capacidad para obtener un contrato posterior.
Si las empresas se ven obligadas a limitar las funciones de los becarios para evitar posibles sanciones, las oportunidades de aprendizaje y contratación podrían reducirse significativamente.
El factor que cambia todo: la inteligencia artificial
El debate llega en un momento especialmente delicado para el empleo juvenil a nivel global.
Diversos informes internacionales advierten de que la inteligencia artificial ya está afectando a las contrataciones de perfiles junior, especialmente en sectores como:
- Consultoría
- Tecnología
- Finanzas
- Marketing
- Periodismo
En países como Estados Unidos o Reino Unido, las contrataciones para recién graduados ya han comenzado a caer, mientras que los salarios iniciales también muestran signos de presión a la baja.
La razón es que muchas de las tareas que tradicionalmente realizaban los trabajadores junior pueden ser ahora automatizadas por sistemas de inteligencia artificial.
Una combinación arriesgada para el empleo juvenil
En este contexto, algunos analistas advierten de que encarecer la contratación de becarios justo cuando la tecnología amenaza los puestos de entrada al mercado laboral podría agravar el problema del desempleo juvenil.
Mientras empresas de todo el mundo buscan reducir costes y automatizar tareas, aumentar la regulación y el riesgo legal podría provocar una reducción adicional de oportunidades para quienes intentan acceder a su primer empleo.
La gran pregunta que surge ahora es si la reforma laboral para becarios logrará mejorar la calidad del empleo juvenil o si, por el contrario, terminará reduciendo aún más las oportunidades para quienes intentan dar su primer paso en el mercado laboral.
