Los Cachorros de Chicago vivieron un momento de tensión durante su derrota ante los Cerveceros de Milwaukee cuando el dominicano Edward Cabrera tuvo que abandonar el encuentro de forma prematura. Sin embargo, dentro de una temporada marcada por las lesiones en el cuerpo de lanzadores, la noticia podría haber sido mucho peor.
El propio pitcher envió un mensaje de tranquilidad tras el partido y dejó claro que no contempla perderse su próxima apertura.
Una salida inesperada que encendió las alarmas
La preocupación apareció en el inicio de la cuarta entrada del duelo disputado en Wrigley Field.
Tras lanzar una recta que se escapó claramente de la zona de strike, el receptor Carson Kelly percibió inmediatamente que algo no estaba funcionando correctamente y miró hacia el dugout de Chicago.
El mánager Craig Counsell reaccionó de inmediato y caminó hacia el montículo para conversar con su lanzador.
Pocos segundos después, Cabrera abandonaba el partido mientras los Cachorros anunciaban que el motivo era una ampolla en el dedo medio de la mano derecha.
Aunque la imagen generó preocupación entre los aficionados, el diagnóstico inicial resultó menos grave de lo que muchos temían.
Cabrera asegura que quiere lanzar en cinco días
Tras el encuentro, el dominicano se mostró optimista respecto a su recuperación.
Lejos de transmitir preocupación, Cabrera insistió en que su objetivo sigue siendo mantenerse dentro de la rotación sin alteraciones importantes.
“No estoy preocupado. Mi mentalidad es que en cinco días voy a salir a pitchar”, afirmó el lanzador al finalizar el partido.
Según explicó, la molestia se volvió especialmente evidente durante el cuarto inning, después de haber podido controlar el problema en los episodios anteriores.
“Salí con mentalidad competitiva. Me sentía bien. Todo estaba bien. Pero una vez llegamos al cuarto inning fue cuando realmente empecé a sentirlo”, comentó.
Un problema que ya venía arrastrando
El mánager Craig Counsell confirmó que la ampolla no apareció de manera repentina.
Según explicó, Cabrera ya había estado lidiando con esa molestia en días anteriores, aunque hasta ahora había conseguido gestionarla sin que afectara significativamente su rendimiento.
La situación cambió durante el encuentro frente a Milwaukee.
El cuerpo técnico intentó aplicar algunos ajustes después de la tercera entrada para permitirle continuar, pero rápidamente quedó claro que la lesión estaba afectando aspectos fundamentales de su mecánica.
“Intentamos hacer algo después del tercer inning, pero no funcionó. Era evidente que estaba afectando su control”, explicó Counsell.
La caída de velocidad fue una señal evidente
Uno de los indicadores más claros de que algo no marchaba bien fue la pérdida repentina de velocidad en sus lanzamientos.
La última recta lanzada por Cabrera registró apenas 92.5 millas por hora, una cifra muy inferior a su promedio habitual.
Durante el encuentro estaba promediando 95.5 mph, mientras que su media de la temporada se sitúa en 95.7 mph.
Además, en esa misma apertura había alcanzado una velocidad máxima de 97.8 mph, lo que evidencia el impacto que la ampolla tuvo en los últimos momentos de su actuación.
Para un lanzador que basa buena parte de su éxito en la potencia de su repertorio, cualquier descenso significativo en la velocidad suele ser motivo de preocupación.
Una temporada con altibajos en Chicago
La campaña 2026 está representando un nuevo desafío para Cabrera.
En sus primeras diez aperturas con los Cachorros, el dominicano acumula una efectividad de 4.00, con 47 ponches y 20 bases por bolas en 54 entradas lanzadas.
Sin embargo, sus resultados han mostrado una tendencia irregular.
Tras comenzar la temporada con una sólida efectividad de 2.73 en sus primeras cinco aperturas, su rendimiento ha disminuido recientemente, registrando un promedio de carreras limpias de 5.55 en sus últimas cinco salidas.
También ha experimentado una ligera caída en su porcentaje de ponches, que pasó del 25.8% registrado en 2025 al 21.3% actual.
Los problemas físicos complican la situación de Chicago
La lesión de Cabrera adquiere una relevancia especial debido al delicado momento que atraviesa la rotación de los Cachorros.
Actualmente, Chicago ya tiene al zurdo Matthew Boyd en la lista de lesionados por problemas en la rodilla izquierda.
Además, el derecho Cade Horton está descartado para toda la temporada tras una cirugía de codo, mientras que el zurdo Justin Steele continúa recuperándose de una lesión muscular y no se espera su regreso hasta la segunda mitad de la campaña.
En este contexto, cualquier ausencia adicional supondría un golpe importante para un equipo que ya enfrenta importantes limitaciones en su staff de pitcheo.
Una ampolla pequeña, pero capaz de alterar todo un partido
Aunque pueda parecer una lesión menor, Cabrera explicó que una ampolla puede afectar seriamente el rendimiento de un lanzador profesional.
“Una vez que aparece la ampolla, el control es difícil. La velocidad es difícil. Todo se vuelve mucho más complicado”, reconoció.
La molestia influye directamente en el agarre de la pelota y puede alterar tanto la precisión como la capacidad para ejecutar determinados lanzamientos.
Por esa razón, los Cachorros optaron por actuar con cautela y evitar riesgos innecesarios.
Chicago espera evitar una nueva baja importante
Por ahora, el optimismo domina dentro de la organización.
Las primeras evaluaciones apuntan a que el problema no tendría consecuencias graves y el propio jugador mantiene la confianza en regresar según lo previsto.
Sin embargo, el cuerpo técnico seguirá observando la evolución de la lesión durante los próximos días antes de tomar una decisión definitiva.
En una temporada donde las lesiones han golpeado duramente al pitcheo de Chicago, la prioridad será garantizar que Cabrera regrese completamente recuperado y evitar que una aparente molestia menor termine convirtiéndose en un problema mucho más serio.
