El equipo azulgrana reacciona tras un inicio alarmante, firma una remontada contundente (4-1) y evita el ridículo europeo en el Camp Nou gracias al talento joven y a la jerarquía de sus veteranos.
Un susto mayúsculo que despertó al Camp Nou
El FC Barcelona estuvo al borde del abismo en la última jornada de la primera fase de la UEFA Champions League, pero acabó respondiendo con autoridad. El conjunto azulgrana remontó al Copenhague (4-1) tras un inicio bochornoso y cerró la liguilla como quinto clasificado, el mejor equipo español en esta fase.
El partido comenzó de la peor manera posible. En el minuto 4, el islandés Viktor Dadason silenció el estadio tras aprovechar un error defensivo impropio de la élite europea. El Barça quedaba provisionalmente fuera del top-8 y la sensación de fragilidad volvía a sobrevolar Les Corts.
Dominio estéril y nervios antes del descanso
El equipo de Hansi Flick monopolizó la posesión, pero fue incapaz de traducirla en goles durante la primera parte. 76 % de balón, múltiples remates y una alarmante falta de contundencia ante un Copenhague encerrado, descarado perdiendo tiempo y cómodo con el caos.
El único destello antes del descanso fue un zapatazo de Eric García al larguero, aviso serio de que el partido podía cambiar… si el Barça despertaba de una vez.
Lamine Yamal cambia el partido y lidera la remontada
La segunda parte fue otra historia. Y tuvo un nombre propio: Lamine Yamal. El joven talento se echó el equipo a la espalda y dinamitó el encuentro en apenas un cuarto de hora.
- 1-1 (min. 48): Robert Lewandowski, a placer tras una jugada cocinada por Lamine.
- 2-1 (min. 60): Lamine Yamal, con un disparo desviado que culminó la remontada.
Con el Camp Nou ya entregado y el FC Copenhagen noqueado física y mentalmente, el partido quedó sentenciado.
Penalti, sentencia y fiesta europea
El Barça aprovechó la inercia y amplió la ventaja:
- 3-1 (min. 69): Raphinha, desde el punto de penalti.
- 4-1 (min. 85): Marcus Rashford, con un lanzamiento de falta que redondeó la noche.
El Copenhague apenas volvió a pisar el área y su único intento serio en el tramo final fue anulado por el VAR. El Barça pasó de la angustia al control absoluto.
Quinto puesto y mensaje claro a Europa
Con esta victoria, el Barcelona entra directamente en el top-8, evita el playoff y manda un mensaje claro: cuando acelera, sigue siendo competitivo en Europa. Eso sí, el partido volvió a dejar señales preocupantes atrás y confirmó que el margen de error sigue siendo mínimo.
El talento de Lamine Yamal, la experiencia de Lewandowski y la profundidad de banquillo fueron suficientes esta vez. Pero ante rivales de mayor nivel, los despistes iniciales pueden costar una eliminación.
