En la actualidad, muchas personas utilizan jabón de lavavajillas para limpiar frutas y verduras, creyendo que esto garantiza una mayor seguridad alimentaria. Sin embargo, tanto la Food and Drug Administration (FDA) como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) desaconsejan este método, dado que los productos de limpieza están formulados para superficies inertes y no han sido diseñados para el consumo humano.
El lavado correcto de frutas y verduras es fundamental, ya que su piel puede albergar residuos químicos y microorganismos. La limpieza se debe realizar adecuadamente, utilizando agua corriente potable y fricción manual para remover la suciedad. Este proceso es capaz de eliminar entre el 90% y el 99% de la suciedad física y microorganismos en la superficie. Para frutas de piel gruesa, como melones y pepinos, se recomienda el uso de un cepillo suave, mientras que las frutas delicadas, como las bayas, pueden ser sumergidas brevemente en agua limpia.
Existen métodos alternativos para una desinfección más profunda, como el uso de bicarbonato disuelto en agua o lejía apta para desinfección de agua potable, siempre respetando las proporciones indicadas y enjuagando bien después de su uso. Por otro lado, aunque el vinagre es un remedio popular, no es un desinfectante eficaz frente a todos los microorganismos, y no debe ser considerado un sustituto de una higiene adecuada.
Es esencial recordar que se deben lavar las frutas y verduras antes de pelarlas o cortarlas para evitar la transferencia de microorganismos. Además, es aconsejable lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular alimentos y garantizar que el fregadero esté limpio antes de lavar los productos. En resumen, el uso de jabón no es necesario y puede introducir riesgos innecesarios; un correcto lavado con agua es suficiente para asegurar la seguridad alimentaria.

