El Gobierno prepara una normativa estatal que prohibirá la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años en todo el territorio nacional. La medida, anunciada por el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, ampliará además la restricción a los jóvenes de 16 y 17 años cuando el producto supere los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
La decisión llega tras casi dos años de debates internos en el Ejecutivo y en un contexto de creciente preocupación por el impacto de estos productos en la salud juvenil.
Una prohibición con amplio respaldo social
Según el último barómetro de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), el respaldo ciudadano es prácticamente unánime:
- 90% de los españoles apoya prohibir la venta a menores de 16 años.
- 54% iría más allá y vetaría su venta hasta los 18 años.
- Entre los jóvenes de 18 a 35 años, el apoyo alcanza el 88%.
El Gobierno considera que este consenso social refuerza la legitimidad de la medida.
Motivos sanitarios: riesgos para la salud
El Ministerio de Consumo justifica la prohibición por los riesgos asociados al consumo habitual de estas bebidas, que contienen:
- Altas dosis de cafeína
- Elevadas cantidades de azúcar
- Sustancias excitantes como taurina, ginseng o gingko
Según el informe del comité científico de la Aesan (2021), el consumo excesivo puede provocar:
- Alteraciones del sueño
- Ansiedad y sobreexcitación
- Depresión
- Problemas de conducta
- Trastornos cardiovasculares
Los colectivos más vulnerables, además de los menores, son las embarazadas y madres lactantes.
Jóvenes, principales consumidores
Los datos oficiales reflejan un consumo preocupante:
- El 43% de los adolescentes de 14 a 18 años consume bebidas energéticas con frecuencia.
- Un 15% las mezcla con alcohol.
- Siete de cada diez latas vendidas en España son consumidas por jóvenes.
La mezcla con alcohol es especialmente preocupante, ya que los estimulantes pueden enmascarar los síntomas de la embriaguez, aumentando el riesgo de intoxicaciones.
En la última década, las ventas han crecido cerca de un 40%, consolidando estos productos como habituales en el consumo juvenil.
Continuidad de medidas previas
La futura prohibición se suma al Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, aprobado en primavera del año pasado, que ya impide la venta de bebidas energéticas en centros educativos, tanto en cafeterías como en máquinas expendedoras.
Con esta nueva normativa, el veto se extenderá fuera del ámbito escolar y afectará directamente a supermercados, tiendas y grandes superficies.
En línea con Europa
España no sería pionera en este ámbito. Países como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania ya han adoptado medidas similares.
Además, Galicia ya ha implantado una regulación autonómica en esta línea y el Principado de Asturias tiene una normativa en tramitación.
Nuevo frente contra la publicidad de alimentos insanos
Paralelamente, el Ministerio de Consumo trabaja en otra regulación destinada a limitar la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores.
Se estima que cada niño en España recibe más de 4 000 anuncios anuales de comida no saludable solo en televisión, cifra que se triplica al incluir redes sociales y otros canales digitales.
La prohibición de bebidas energéticas a menores marca un nuevo paso en la estrategia del Ejecutivo contra los productos de alto impacto sanitario en la infancia y adolescencia.
La clave ahora será la tramitación legislativa y la capacidad de control efectivo en puntos de venta.
