La Comunitat Valenciana afronta un nuevo pico de calor mientras el Mediterráneo acumula temperaturas extraordinarias. Los científicos alertan del impacto sobre las tormentas, la biodiversidad y el litoral.

El calor ya no termina al llegar a la playa. El Mediterráneo se aproxima de forma persistente a los 30 ºC en el Golfo de Valencia, mientras la Comunitat Valenciana se prepara para otra jornada sofocante con máximas que podrían alcanzar 44 ºC en algunas zonas.

La combinación de temperaturas extremas en tierra y un mar excepcionalmente cálido dibuja uno de los escenarios meteorológicos más preocupantes de este verano. Y sus consecuencias van mucho más allá de que el agua deje de proporcionar el habitual alivio frente al calor.

Valencia afronta otro pico de calor de hasta 44 grados

La Comunitat Valenciana encara este miércoles un nuevo episodio de temperaturas extremas. Las previsiones apuntan a valores que podrían acercarse a 44 ºC en áreas del litoral valenciano y del norte de Alicante.

El catedrático y responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, señala que este episodio podría ser el último gran pico de calor de los próximos diez días.

La previsión apunta a una moderación de las temperaturas a partir del jueves, aunque el viento del suroeste y el poniente pueden favorecer registros particularmente elevados en determinadas zonas de la provincia de Valencia.

En la costa, posteriormente, las máximas podrían situarse alrededor de 31 o 32 ºC. El problema continuará durante la noche: las mínimas seguirán en numerosos puntos por encima de 22 o 23 ºC, dificultando el descanso y aumentando el estrés térmico acumulado.

El Mediterráneo roza los 30 grados en el Golfo de Valencia

El dato que comienza a preocupar especialmente a los climatólogos está en el agua.

El Mediterráneo occidental mantiene temperaturas excepcionalmente elevadas, y las aguas del Golfo de Valencia se aproximan a los 30 ºC de manera continuada.

No se trata únicamente de una anomalía puntual asociada a unos pocos días de calor. Los registros forman parte de una tendencia más amplia de calentamiento observada durante los últimos años.

En Sa Dragonera, Mallorca, una boya llegó a registrar recientemente alrededor de 33 ºC, un valor extraordinario para las aguas del Mediterráneo.

El fenómeno demuestra hasta qué punto el calor acumulado durante sucesivos episodios atmosféricos puede trasladarse al mar y mantenerse durante largos periodos.

Una ola de calor marina considerada «extrema»

La situación adquiere una dimensión especialmente significativa al analizar las olas de calor marinas.

Según los datos citados de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA), el episodio que afecta al Mediterráneo ha alcanzado la categoría 4, considerada extrema.

Las olas de calor marinas se producen cuando las temperaturas del océano permanecen durante un periodo prolongado significativamente por encima de los valores habituales para una determinada zona y época del año.

Su impacto puede ser considerable porque los ecosistemas marinos no responden únicamente a la temperatura máxima alcanzada, sino también al tiempo durante el cual permanecen sometidos a ese estrés térmico.

Desde 2022, prácticamente todas las aguas mediterráneas habrían experimentado en algún momento episodios de calor marino, mientras que desde 2023 las anomalías positivas han sido especialmente persistentes.

Las aguas españolas se calientan más rápido que la media mundial

Uno de los datos más relevantes aparece en el informe CLIVAR-Spain 2024.

Según este trabajo científico, las aguas que rodean la Península Ibérica y los archipiélagos españoles experimentan un calentamiento aproximado de 0,25 ºC por década, frente a unos 0,15 ºC por década de media mundial.

Esto supondría un ritmo aproximadamente un 67 % superior al promedio global.

El Mediterráneo presenta además unas características particulares. Es un mar relativamente cerrado y sometido a importantes procesos de evaporación, intercambio térmico y circulación.

Desde la década de 1980, su calentamiento se estaría produciendo a un ritmo de entre dos y tres veces el promedio global, según los datos recogidos por los investigadores.

Un Mediterráneo caliente puede aportar más energía a las tormentas

El calentamiento del Mediterráneo tiene una consecuencia especialmente relevante para España: un mar más caliente puede proporcionar mayor humedad y energía a la atmósfera cuando aparecen las condiciones meteorológicas adecuadas.

Esto no significa que una temperatura elevada del agua provoque automáticamente lluvias torrenciales. Para que se produzcan episodios extremos deben coincidir diferentes factores atmosféricos.

Pero cuando existe aire frío en altura, inestabilidad, humedad abundante y mecanismos que favorezcan el ascenso del aire, disponer de un Mediterráneo extraordinariamente cálido puede aumentar el combustible disponible para determinados sistemas tormentosos.

Este elemento adquiere especial importancia a medida que se aproxima el otoño, cuando el Mediterráneo todavía conserva buena parte del calor acumulado durante el verano.

La temperatura del mar, por tanto, será uno de los indicadores que los meteorólogos seguirán atentamente durante las próximas semanas.

Greenpeace alerta de las consecuencias del calentamiento

La organización ecologista Greenpeace España reclama una respuesta más intensa de las administraciones frente al calentamiento oceánico.

Elvira Jiménez, responsable de Adaptación al Cambio Climático de la organización, advierte de que cada incremento de la temperatura marina implica una mayor cantidad de energía almacenada en el sistema.

El fenómeno no afecta únicamente al clima. Las consecuencias alcanzan directamente a la biodiversidad, la pesca, las playas y los ecosistemas costeros.

La tropicalización transforma el Mediterráneo

Una de las consecuencias más visibles es la denominada tropicalización del Mediterráneo.

Las especies acostumbradas a determinadas temperaturas pueden desplazarse progresivamente hacia aguas más frías, mientras organismos procedentes de ambientes más cálidos encuentran condiciones cada vez más favorables para expandirse.

Este proceso puede facilitar también la presencia de especies invasoras, alterando equilibrios ecológicos construidos durante décadas.

Entre los ecosistemas especialmente sensibles aparecen las praderas de Posidonia oceanica, fundamentales para numerosas especies mediterráneas y para la propia conservación de determinadas zonas costeras.

El estrés térmico prolongado también puede afectar a corales y otros organismos particularmente vulnerables a cambios relativamente pequeños de temperatura.

Menos oxígeno y cambios en los caladeros

El calentamiento del agua tiene otro efecto físico importante: el agua caliente puede contener menos oxígeno disuelto que el agua fría.

Una disminución del oxígeno disponible puede generar estrés adicional sobre peces y otros organismos y, en determinadas circunstancias, contribuir a episodios de mortalidad.

Los cambios térmicos también pueden alterar la distribución de especies con interés comercial.

Algunos peces buscan aguas con temperaturas más adecuadas para su ciclo biológico, provocando modificaciones en caladeros tradicionales y patrones pesqueros.

El calentamiento del Mediterráneo deja así de ser únicamente una cuestión ambiental para adquirir también una dimensión económica.

El nivel del mar añade presión sobre las playas

Existe además una consecuencia directa sobre las costas.

Cuando el agua aumenta de temperatura se expande. Este fenómeno, denominado expansión térmica, constituye uno de los factores que contribuyen al aumento global del nivel del mar, junto con el deshielo continental.

Para una región turística como la Comunitat Valenciana, el problema resulta especialmente relevante.

Un nivel del mar progresivamente mayor puede incrementar la vulnerabilidad frente a temporales, inundaciones costeras y erosión de las playas, especialmente en aquellas zonas que ya presentan regresión del litoral.

El Mediterráneo encadena años excepcionalmente cálidos

Los registros de Copernicus Climate Change Service permiten observar la dimensión del cambio.

Según los datos recogidos, la temperatura superficial media anual del Mediterráneo alcanzó aproximadamente 21,35 ºC durante 2025, convirtiéndose en una de las cifras más elevadas de la serie.

En 2024 se habría registrado un valor todavía superior, alrededor de 21,50 ºC.

La anomalía de 2025 se situó aproximadamente 1,03 ºC por encima de la referencia utilizada, mientras buena parte de la cuenca mediterránea registró temperaturas superiores a lo habitual.

Son décimas que pueden parecer pequeñas cuando se comparan con las variaciones diarias de temperatura del aire, pero que representan una enorme cantidad de energía cuando hablamos de una masa de agua de las dimensiones del Mediterráneo.

El calor extremo deja de ser únicamente un problema terrestre

La Comunitat Valenciana vuelve así a enfrentarse a dos caras del mismo verano: temperaturas que pueden alcanzar los 44 ºC en tierra y un Mediterráneo que se aproxima a los 30 ºC en determinadas zonas.

El descenso previsto posteriormente ofrecerá cierto alivio térmico a la población, pero no eliminará inmediatamente el calor almacenado por el mar.

Y ahí se encuentra una de las grandes cuestiones de cara a las próximas semanas.

Un Mediterráneo excepcionalmente cálido puede afectar a los ecosistemas, alterar especies, incrementar la erosión costera y proporcionar más humedad y energía a futuros episodios meteorológicos cuando concurran las condiciones atmosféricas necesarias.

El verano terminará. El calor acumulado bajo la superficie del Mediterráneo tardará bastante más en desaparecer.

Chollones

Tour en Buggy – Ruta Todoterreno en Mijas

90,00€

Ver en Chollones 🛒
Chollones

Curso de Peluquería Integral en Fuengirola (2000h) | Academia Carmen

Consultar

Ver en Chollones 🛒
Chollones

Relatos cortos de café

17,95€

Ver en Chollones 🛒

Comparte.
Dejar una respuesta

Exit mobile version