El barrio de Santa María, en Cádiz, revive una pesadilla que creía superada: el regreso del trapicheo de drogas y la inseguridad, un problema que marcó generaciones en los años 80 y 90 y que hoy vuelve a poner en alerta a los vecinos.
Un pasado que regresa con fuerza
La situación ha generado incredulidad y miedo. Muchos vecinos no daban crédito:
“¿Otra vez?”, se preguntan, recordando los años en los que la droga dominaba las calles y destruía familias enteras.
Ahora, más de 35 años después, denuncian que el problema ha vuelto con fuerza y que el barrio se enfrenta a una nueva etapa de deterioro.
De trapicheo a inseguridad generalizada
Lo que comenzó como pequeños movimientos de venta de droga ha derivado, según los testimonios, en una escalada preocupante:
- Atracos a plena luz del día
- Aumento de la sensación de inseguridad
- Presencia constante de puntos de venta
Las zonas más afectadas se concentran entre las calles:
Botica, Mirador, Santo Domingo, Público, San Roque, La Merced y Sopranis.
Muchos vecinos hablan con miedo, evitando dar su nombre por temor a represalias.
“Vivimos puerta con puerta con el problema”, resumen.
Estalla la movilización vecinal
La respuesta no se ha hecho esperar. En cuestión de horas, el barrio ha pasado del malestar a la acción.
Se ha convocado una manifestación este viernes a las 20:00 horas, que partirá desde la asociación de vecinos Las Tres Torres.
El mensaje es claro:
“No queremos volver a vivir lo mismo. Queremos seguridad para nuestros hijos”.
Las pancartas ya cuelgan en balcones y calles con lemas contundentes como:
“Los camellos al desierto. Queremos un barrio limpio”.
Presión al Ayuntamiento y respuesta institucional
La creciente tensión ha obligado al Ayuntamiento a reaccionar. El alcalde Bruno García ya ha visitado la zona junto a representantes vecinales.
Desde el Consistorio aseguran que:
- Se ha informado a la Subdelegación del Gobierno
- Se ha trasladado la situación a la Policía Nacional
No obstante, el propio Ayuntamiento reconoce que las competencias en materia de drogas corresponden al Estado, lo que limita su capacidad de actuación directa.
Un barrio que no quiere retroceder
Santa María no quiere volver al pasado.
Lo que está en juego no es solo la seguridad, sino la memoria colectiva de un barrio que ya sufrió las consecuencias del narcotráfico.
Hoy, los vecinos han decidido plantarse.
Porque lo que empezó como un rumor…
se ha convertido en un problema que nadie quiere volver a vivir.
