Fernando Grande-Marlaska no acudió a la Comisión de Interior del Senado convocada para explicar la crisis de Ceuta. El PP mantiene la sesión, acusa al ministro de “desobediencia” y anuncia medidas legales, con la posibilidad de acudir al Tribunal Constitucional sobre la mesa.

La tensión entre el Gobierno y la Cámara Alta sube otro escalón. El ministro del Interior no compareció este miércoles ante el Senado pese a estar citado para dar explicaciones sobre lo ocurrido en Ceuta, mientras el Partido Popular decidió mantener la Comisión de Interior y convertir la ausencia del ministro en un nuevo frente institucional.

Marlaska no acude al Senado y el PP anuncia acciones legales

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no se presentó este miércoles a la Comisión de Interior del Senado, donde había sido convocado para explicar la actuación del Gobierno durante la reciente crisis de Ceuta.

La sesión arrancó a las 11:00 horas y se mantuvo pese a la ausencia del titular de Interior.

El presidente de la Comisión, Fernando Martínez-Maíllo, acusó al ministro de no haber justificado adecuadamente su ausencia y anunció que el Partido Popular estudiará acciones legales.

Maíllo llegó a calificar la actitud de Marlaska como un “acto de desobediencia al Senado”.

El PP no ha concretado todavía qué vía jurídica utilizará, aunque en los últimos días ha planteado la posibilidad de acudir al Tribunal Constitucional para defender las facultades de control parlamentario de la Cámara Alta.

El PP mantiene la Comisión pese al plantón

La estrategia de los populares fue deliberada.

En lugar de suspender la sesión ante la ausencia del ministro, el PP optó por mantener la convocatoria y permitir la intervención de los distintos grupos parlamentarios.

El objetivo era dejar constancia institucional de que Marlaska había sido citado y no se había presentado.

La Comisión de Interior se convirtió así en una sesión marcada más por la silla vacía del ministro que por las explicaciones que debía ofrecer.

El PP considera que el Gobierno no puede decidir unilateralmente cuándo comparece y cuándo no ante el Senado.

Para los populares, el control parlamentario no puede quedar sujeto a la conveniencia del Ejecutivo.

Marlaska: “Las circunstancias de la ausencia son obvias”

Mientras la Comisión se desarrollaba en el Senado, Marlaska comparecía ante los medios en otro punto de Madrid.

El ministro acudió a la sede de Protección Civil y Emergencias, donde debía seguir el dispositivo especial organizado con motivo del eclipse solar.

Ante los periodistas, defendió su ausencia del Senado afirmando que “las circunstancias de la ausencia son obvias”.

También negó que existiera voluntad de incumplir sus obligaciones parlamentarias.

Según explicó, el Ejecutivo mantiene su compromiso de atender tanto sus responsabilidades de Gobierno como sus obligaciones ante las Cortes.

El eclipse, argumento del ministro para no comparecer

La agenda del ministro estuvo centrada durante la mañana en el dispositivo de seguridad asociado al eclipse.

A las 12:00 horas, precisamente cuando estaba previsto que ofreciera explicaciones en el Senado, Marlaska participó por vía telemática en una reunión con responsables autonómicos de Protección Civil y de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Más tarde, a las 13:00 horas, tenía previsto reunirse con responsables de la Unidad de Valoración del Riesgo del dispositivo y con delegados del Gobierno en diferentes comunidades autónomas.

El argumento del Ejecutivo es que la coordinación del dispositivo de seguridad justificaba la ausencia.

El PP no lo acepta.

El PP sostiene que Marlaska podía haber propuesto otra fecha

Los populares comparan el caso de Marlaska con el de la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Robles había sido citada inicialmente para comparecer otro día, pero expresó su disposición a acudir en una fecha alternativa.

Las conversaciones entre Defensa y el Senado permitieron plantear el 18 de agosto como posible fecha de comparecencia.

Para el PP, ese precedente demuestra que Marlaska podía haber hecho lo mismo.

Si el problema era únicamente de agenda, sostienen los populares, el ministro podía haber comunicado su imposibilidad de acudir y proponer otra fecha.

Según la versión del presidente de la Comisión, Marlaska ni siquiera habría respondido formalmente a la citación.

El caso Robles agrava la comparación dentro del Gobierno

La actitud inicialmente mostrada por Margarita Robles ha generado un contraste incómodo dentro del Ejecutivo.

La ministra de Defensa expresó su predisposición a dar explicaciones ante el Senado, mientras Marlaska y José Manuel Albares mantienen una posición más restrictiva respecto a las comparecencias reclamadas por el PP.

Moncloa, sin embargo, dejó posteriormente en el aire que Robles vaya finalmente a comparecer en la fecha manejada.

Ese movimiento volvió a evidenciar la tensión entre la estrategia general del Gobierno y la disposición individual mostrada por la ministra de Defensa.

Marlaska, Robles y Albares, los tres ministros reclamados

El PP ha centrado su presión sobre tres miembros del Gobierno:

  • Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
  • Margarita Robles, ministra de Defensa.
  • José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores.

La oposición considera que los tres tienen responsabilidades directas relacionadas con la crisis de Ceuta.

Interior debe responder sobre seguridad y control fronterizo.

Defensa, sobre el papel de las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia.

Exteriores, sobre la relación diplomática con Marruecos.

El PP sostiene que las explicaciones deben darse en el Senado porque ha sido la propia Cámara Alta la que ha formalizado las convocatorias.

El Gobierno quiere comparecer más tarde y en el Congreso

La posición del Ejecutivo es diferente.

El Gobierno pretende concentrar las explicaciones sobre la crisis de Ceuta en la última semana de agosto y hacerlo prioritariamente en el Congreso de los Diputados.

Esa estrategia ha provocado el choque con el Senado.

El PP considera que el Ejecutivo no puede sustituir una comparecencia reclamada por una Cámara por otra elegida por el propio Gobierno.

El conflicto deja así de ser únicamente político y entra en el terreno constitucional.

¿Puede un ministro negarse a comparecer ante el Senado?

La controversia se apoya en una cuestión de fondo: qué obligaciones concretas tienen los miembros del Gobierno cuando son requeridos por una comisión parlamentaria.

La Constitución reconoce a las Cámaras amplias facultades de control sobre el Ejecutivo.

El Reglamento del Senado también permite citar a miembros del Gobierno para que informen sobre asuntos de su competencia.

El PP considera que una negativa injustificada puede vulnerar esas prerrogativas.

De ahí que estudie acudir al Tribunal Constitucional.

Será necesario esperar a conocer la fórmula jurídica concreta que finalmente utilicen los populares.

El PP acusa al Gobierno de querer elegir dónde rendir cuentas

La crítica política es todavía más directa.

El Partido Popular sostiene que el Ejecutivo pretende escoger la Cámara, la fecha y el formato en el que ofrece explicaciones.

Para el PP, eso desnaturaliza el control parlamentario.

Los populares quieren convertir el Senado en un instrumento efectivo de fiscalización del Gobierno, especialmente porque disponen de mayoría absoluta en la Cámara Alta.

El Ejecutivo, en cambio, tiene una situación parlamentaria mucho más favorable en el Congreso gracias a sus alianzas.

Esa diferencia explica buena parte del pulso.

Ceuta vuelve a situar a Marlaska en el centro de la polémica

La crisis de Ceuta ha vuelto a colocar al ministro del Interior bajo una fuerte presión política.

Marlaska debe responder sobre cuestiones relacionadas con la gestión fronteriza, el dispositivo policial, la información previa disponible y la coordinación con otras instituciones.

También existe una dimensión diplomática inevitable por el papel de Marruecos.

El PP reclama conocer qué sabía el Gobierno, cuándo lo supo y qué medidas adoptó.

La ausencia del ministro impidió que esas preguntas recibieran respuesta en la Comisión de Interior.

El eclipse se convierte en el argumento más polémico

El hecho de que Marlaska justificara su ausencia por la necesidad de seguir el dispositivo relacionado con el eclipse ha alimentado todavía más la controversia.

Para el Gobierno, se trata de una responsabilidad operativa real.

Para el PP, el ministro podría haber compatibilizado ambas obligaciones o buscado una fecha alternativa.

La coincidencia horaria ha permitido a la oposición construir una imagen políticamente incómoda para Interior: mientras el Senado esperaba explicaciones sobre Ceuta, Marlaska atendía reuniones relacionadas con el eclipse.

Ese contraste será previsiblemente utilizado por el PP en los próximos días.

Martínez-Maíllo eleva el tono

El presidente de la Comisión de Interior, Fernando Martínez-Maíllo, utilizó un lenguaje especialmente duro.

Sostuvo que “el ministro no puede dar explicaciones a la carta” y denunció que ni siquiera habría respondido a la convocatoria.

El anuncio de acciones legales transforma el episodio en algo más que una disputa parlamentaria.

Si el PP finalmente acude al Tribunal Constitucional, el conflicto podría derivar en una doctrina relevante sobre las obligaciones del Gobierno respecto al Senado.

El Senado se convierte en el gran frente del PP contra Moncloa

Desde el inicio de la legislatura, el Partido Popular ha utilizado su mayoría absoluta en la Cámara Alta para intensificar el control sobre el Ejecutivo.

Comisiones.

Comparecencias.

Requerimientos de información.

Debates sobre política territorial.

Y ahora, la crisis de Ceuta.

El Gobierno considera en ocasiones que el PP utiliza el Senado para forzar un calendario político adverso.

Los populares responden que precisamente esa es una de las funciones esenciales de cualquier Parlamento: fiscalizar al Ejecutivo aunque al Gobierno le resulte incómodo.

El conflicto puede acabar en el Constitucional

La amenaza de acudir al Tribunal Constitucional no debe interpretarse todavía como una decisión cerrada.

El PP ha anunciado acciones legales, pero no ha detallado definitivamente su estrategia.

Una eventual actuación ante el TC podría buscar que el tribunal determine si la negativa de los ministros vulnera las facultades constitucionales del Senado.

Ese procedimiento tardaría tiempo.

Pero políticamente permitiría al PP elevar el conflicto desde la disputa partidista hasta el terreno institucional.

La ausencia de Marlaska deja más preguntas que respuestas

La Comisión de Interior estaba convocada para aclarar lo sucedido en Ceuta.

Finalmente terminó centrada en la ausencia del ministro.

El PP consiguió convertir el plantón en el acontecimiento político del día.

Marlaska, por su parte, sostiene que no existe voluntad de incumplir con el Parlamento y que sus responsabilidades ejecutivas justificaban su agenda.

Las posiciones parecen difícilmente conciliables.

Ceuta abre un nuevo choque entre Gobierno y Senado

La crisis fronteriza ya había provocado diferencias entre el Ejecutivo y la oposición.

Ahora genera también un enfrentamiento sobre quién tiene derecho a exigir explicaciones, cuándo deben darse y ante qué Cámara.

Marlaska no acudió.

El PP mantuvo la sesión.

Y anunció medidas legales.

El siguiente paso dependerá de si los populares concretan su amenaza y llevan finalmente el conflicto al Tribunal Constitucional.

Mientras tanto, permanece una cuestión política de fondo: si el Senado convoca a un ministro para explicar una crisis de seguridad y ese ministro no puede asistir, ¿debe limitarse a no acudir o está obligado a negociar inmediatamente otra fecha con la Cámara?

Ese debate será ahora tan importante como el propio contenido de la comparecencia que nunca llegó a celebrarse.

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