Mucho antes de que Jaén se consolidara como la capital mundial del aceite de oliva, sus extensos olivares ya desempeñaban un papel estratégico en la economía del Imperio romano. Hace casi 2.000 años, miles de litros de aceite partían desde la antigua Bética rumbo a Roma, donde este producto era considerado un bien esencial para la alimentación, la medicina, la iluminación e incluso para diversos rituales religiosos.
Hoy, ese extraordinario legado permanece bajo la Villa Romana de Los Robles, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Andalucía y una prueba de que el cultivo del olivo ha sido durante siglos el gran motor económico de esta tierra.
La Villa Romana de Los Robles, una joya arqueológica
Ubicada en el actual barrio del Bulevar de Jaén, la Villa Romana de Los Robles alberga los restos de una de las mayores almazaras romanas descubiertas en la antigua Hispania.
Las excavaciones arqueológicas realizadas durante las últimas décadas han permitido documentar una enorme explotación agrícola que permaneció en funcionamiento entre los siglos I y V d. C., cuando la provincia romana de la Bética se convirtió en uno de los principales centros productores de aceite de oliva del Mediterráneo.
Los especialistas consideran que este enclave constituye uno de los mejores ejemplos conservados de una gran explotación oleícola romana.
Una gigantesca fábrica de aceite para abastecer al Imperio
La villa disponía de una completa infraestructura destinada a la producción de aceite de oliva.
Entre los restos hallados destacan:
- Prensas para la extracción del aceite.
- Molinos destinados a triturar la aceituna.
- Depósitos de decantación.
- Almacenes para conservar el aceite antes de su transporte.
- Espacios destinados a la actividad agrícola y residencial.
Todo el proceso productivo estaba cuidadosamente organizado para obtener un aceite de alta calidad destinado al comercio internacional de la época.
La magnitud de las instalaciones demuestra la enorme importancia económica que alcanzó la producción oleícola en el sur de Hispania durante el Alto Imperio romano.
El aceite de la Bética conquistó Roma
Durante siglos, el aceite de oliva fue uno de los productos más valiosos del comercio romano.
Su uso iba mucho más allá de la cocina.
Los romanos empleaban el aceite para:
- La alimentación diaria.
- La iluminación mediante lámparas de aceite.
- La elaboración de medicamentos y ungüentos.
- Los baños públicos.
- Ceremonias religiosas y rituales.
Esta elevada demanda convirtió a la Bética, correspondiente en gran parte a la actual Andalucía, en uno de los principales territorios exportadores del Imperio.
El aceite producido en zonas como Jaén viajaba cientos de kilómetros hasta llegar a la capital imperial.
Un largo viaje por tierra y mar
Una vez elaborado, el aceite era almacenado en grandes ánforas de barro, especialmente diseñadas para soportar largos desplazamientos.
Desde las explotaciones agrícolas comenzaba un complejo recorrido que combinaba transporte terrestre y fluvial hasta alcanzar los principales puertos del sur de Hispania.
Allí era embarcado rumbo a distintos destinos del Mediterráneo, especialmente Roma, donde llegaban miles de recipientes procedentes de la península ibérica.
La importancia de este comercio todavía puede apreciarse en el Monte Testaccio, una colina artificial situada en la capital italiana formada por millones de fragmentos de ánforas desechadas, muchas de ellas utilizadas para transportar aceite procedente de la antigua Bética.
Jaén mantiene una tradición de más de dos mil años
La relevancia histórica de la producción de aceite ayuda a comprender por qué Jaén continúa siendo hoy la mayor provincia productora de aceite de oliva del mundo.
Con más de 66 millones de olivos repartidos por su territorio, la provincia produce cada campaña una parte muy significativa del aceite de oliva español y mundial, manteniendo una tradición agrícola que comenzó hace más de veinte siglos.
El denominado «mar de olivos» constituye actualmente uno de los principales motores económicos de Andalucía y un símbolo de identidad para miles de familias vinculadas al sector.
Un centro de interpretación para recuperar la historia
Con el objetivo de divulgar este patrimonio, el Ayuntamiento de Jaén impulsa la creación de un Centro de Interpretación de la Villa Romana de Los Robles.
El proyecto permitirá explicar al visitante cómo funcionaba una gran almazara romana, cuál era el proceso de elaboración del aceite y qué importancia tuvo Jaén dentro de las rutas comerciales del Mediterráneo.
Además de proteger el yacimiento arqueológico, la iniciativa pretende impulsar el turismo cultural y poner en valor uno de los enclaves menos conocidos, pero más relevantes, de la historia del aceite de oliva en España.
Un patrimonio que explica el presente
La historia de la Villa Romana de Los Robles demuestra que la relación entre Jaén y el aceite de oliva no es fruto del azar. Hace casi dos mil años, el llamado oro líquido ya salía de estas tierras para abastecer a la ciudad más poderosa del mundo.
Hoy, ese legado sigue vivo en una provincia que continúa liderando la producción mundial de aceite de oliva virgen extra y que encuentra en este yacimiento arqueológico una de las mejores pruebas de que su historia y la del olivar llevan unidas desde la época del Imperio romano.
