El nuevo Tratado sobre Gibraltar acordado entre la Unión Europea y el Reino Unido no entrará en vigor automáticamente tras su firma. El texto establece un complejo calendario jurídico y operativo que condiciona su aplicación —incluso provisional— al cumplimiento previo de requisitos clave: la supresión de las barreras físicas en la frontera, la creación de infraestructuras adecuadas y la puesta en marcha efectiva de los controles conforme al Código de Fronteras Schengen.
El documento configura un modelo inédito de cooperación transfronteriza tras el Brexit, con España asumiendo funciones de control en el puerto y aeropuerto de Gibraltar.
Entrada en vigor: procedimiento formal y notificaciones
El tratado entrará en vigor el primer día del mes siguiente a aquel en que ambas partes se notifiquen oficialmente el cumplimiento de sus procedimientos internos. Esto implica:
- Aprobación parlamentaria conforme a la legislación de cada parte.
- Intercambio formal de notificaciones diplomáticas.
- Un plazo adicional de 30 días desde la última comunicación.
No existe una fecha concreta para su activación definitiva. En cualquier caso, no será inmediato ni coincidirá con la entrada en funcionamiento del Sistema de Entradas y Salidas (SES) de la UE.
Aplicación provisional: posible pero con condiciones estrictas
El texto sí contempla la posibilidad de una aplicación provisional antes de la entrada en vigor formal, pero únicamente si:
- Está plenamente ejecutado el plan de aplicación previsto en el artículo 7.
- Se encuentran vigentes y aplicadas diversas disposiciones administrativas.
- Están operativas las medidas técnicas y de control previstas.
Si estas condiciones dejan de cumplirse, la aplicación provisional quedará automáticamente suspendida.
Derribo de la Verja y nuevas infraestructuras
Uno de los pilares del acuerdo es la eliminación de las barreras físicas en la frontera terrestre, históricamente simbolizadas por la Verja.
Para ello, el tratado exige:
- Infraestructuras adecuadas en el puerto y aeropuerto de Gibraltar.
- Carriles diferenciados para distintos flujos de pasajeros.
- Zonas de control de segunda línea.
- Espacios preparados para inspecciones exhaustivas.
En las últimas semanas ya se han iniciado trabajos en la zona fronteriza y en el entorno aeroportuario. El Ayuntamiento de La Línea ha aprobado la cesión de 1.800 metros cuadrados al Estado para facilitar la reorganización viaria y los nuevos controles.
Está prevista la creación de una oficina conjunta situada en el entorno del aeropuerto, físicamente repartida entre territorio español y gibraltareño, donde operarán conjuntamente fuerzas españolas y autoridades de Gibraltar en conexión con el Sistema de Información Schengen.
España ejercerá los controles Schengen
El tratado establece que las autoridades españolas ejercerán las funciones de control fronterizo conforme al Derecho de la Unión Europea. Esto incluye:
- Controles de entrada y salida de personas y vehículos.
- Denegación de entrada a nacionales de terceros países.
- Vigilancia para prevenir cruces ilegales.
- Posibilidad de detención y devolución conforme a la normativa europea.
- Tramitación de solicitudes de protección internacional.
Las autoridades británicas en Gibraltar deberán prestar asistencia y facilitar la operatividad de estos controles.
Protección del mercado único y cooperación reforzada
El acuerdo también prevé mecanismos conjuntos para proteger el mercado único europeo, incluyendo:
- Inspecciones coordinadas en infraestructuras portuarias y aeroportuarias.
- Cooperación policial y judicial reforzada.
- Sistemas de intercambio de información.
Se trata de un modelo singular que combina:
- Eliminación de barreras físicas.
- Aplicación de normas Schengen.
- Control operativo español.
- Cooperación británico-gibraltareña.
Un marco post-Brexit con frentes abiertos
Aunque el tratado busca garantizar la fluidez de los más de 30 millones de movimientos anuales en la frontera terrestre en años normales, aún quedan aspectos sensibles pendientes, especialmente en materia medioambiental, rellenos costeros y equilibrio fiscal.
La aplicación provisional permitiría activar el nuevo régimen antes de su ratificación definitiva, pero solo si las infraestructuras y mecanismos técnicos están plenamente operativos.
El acuerdo representa uno de los desarrollos más complejos del escenario post-Brexit y tendrá un impacto directo en la economía, el empleo y la movilidad del Campo de Gibraltar y su entorno transfronterizo.

