Una familia ha querido hacer público su agradecimiento al Servicio de Oncología del Hospital Provincial de Pontevedra tras el acompañamiento recibido durante la enfermedad de una paciente. Su mensaje pone el foco en un aspecto cada vez más valorado por los ciudadanos: la humanidad de los profesionales sanitarios en un sistema de salud sometido a una enorme presión asistencial.
Lo que comenzó como una experiencia marcada por la incertidumbre y el sufrimiento acabó dejando una huella imborrable en quienes vivieron de cerca el proceso. La carta, difundida por el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHOP), se ha convertido en un reconocimiento público al trabajo diario de médicos, enfermeros y personal sanitario que conviven con situaciones de enorme dureza emocional.
Una carta de agradecimiento que emociona al personal sanitario
La familia de una paciente atendida en el Servicio de Oncología del Hospital Provincial de Pontevedra remitió una carta en la que destaca tanto la excelencia profesional como la calidad humana del equipo que acompañó a su madre durante las semanas más delicadas de su enfermedad.
En el escrito, los familiares reconocen que no existen palabras suficientes para expresar el agradecimiento que sienten hacia los profesionales que participaron en la atención de la paciente. Según explican, el proceso estuvo marcado por el miedo, las dudas y la incertidumbre que habitualmente acompañan a los diagnósticos oncológicos.
Sin embargo, subrayan que el trato recibido logró aportar algo que va más allá de la asistencia médica: alivio, tranquilidad y cercanía humana.
“Habéis cuidado de mi madre con amor y delicadeza”
Uno de los fragmentos más destacados de la carta pone el acento en el trato recibido por la paciente durante los momentos de mayor vulnerabilidad.
La familia asegura que los profesionales consiguieron que su madre se sintiera segura, acompañada y querida, algo que consideran fundamental en una etapa especialmente difícil de su vida.
Según relatan, no solo recuerdan la atención clínica o los tratamientos recibidos, sino también la forma en que cada miembro del equipo afrontó el contacto diario con los pacientes y sus familias.
Para los allegados, esa actitud marcó una diferencia decisiva en la experiencia vivida dentro del hospital.
Los pequeños gestos que dejan una gran huella
La carta también destaca numerosos detalles cotidianos que, en circunstancias normales, podrían pasar desapercibidos.
Los familiares recuerdan gestos tan sencillos como ofrecer una manta, preguntar cómo se encontraban, dedicar unos minutos adicionales para escuchar o compartir unas palabras de ánimo cuando la situación parecía más complicada.
A su juicio, esas acciones adquirieron un valor extraordinario en un contexto marcado por la preocupación y el sufrimiento.
“Cosas que pueden parecer pequeñas, pero que para quien está viviendo algo así se convierten en gigantes”, señalan en el escrito.
Además, reconocen que la atención no se limitó únicamente a la paciente, sino que también alcanzó a quienes la acompañaban día tras día.
“También nos habéis cuidado a nosotras, incluso sin daros cuenta”, destacan.
El desafío diario de quienes trabajan en Oncología
El reconocimiento cobra una relevancia especial porque pone de manifiesto la realidad de los profesionales que desarrollan su labor en áreas especialmente sensibles como la oncología.
Se trata de servicios donde médicos, enfermeros, auxiliares y otros trabajadores sanitarios deben afrontar diariamente situaciones complejas, diagnósticos difíciles y momentos de enorme carga emocional para pacientes y familiares.
A pesar de ello, la familia considera que el equipo del Hospital Provincial de Pontevedra ha conseguido mantener intacta una cualidad que consideran esencial: la empatía.
“Gracias por no perder nunca la humanidad en un lugar donde convivís cada día con el dolor”, concluye la carta.
Un reconocimiento público al valor humano de la sanidad
El mensaje finaliza con una reflexión que resume el sentir de la familia: la huella que dejan los profesionales sanitarios va mucho más allá de los tratamientos o procedimientos médicos.
Para estos familiares, el recuerdo que permanecerá será el de un grupo de personas que supieron acompañar, escuchar y ofrecer apoyo en uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
La carta se ha convertido así en un homenaje al trabajo silencioso que miles de profesionales realizan cada día en hospitales de toda España, recordando que la calidad asistencial no solo se mide en resultados clínicos, sino también en la capacidad de ofrecer humanidad, cercanía y respeto cuando más se necesita.
