El Gobierno de España ha incrementado el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 1 221 euros mensuales para 2026, lo que supone un aumento de 37 euros respecto a 2025. Esto se traduce en un total de 17 094 euros al año.
Recientemente, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz han expuesto críticas hacia aquellas empresas que se oponen a esta medida y han solicitado un aumento general de los sueldos. Es importante señalar que el aumento del SMI puede tener efectos negativos en sectores vulnerables, como el del autoempleo, en especial entre los autónomos y el sector agrícola, donde es común que se cobre el SMI.
Según datos de ATA, el número de autónomos que contratan ha disminuido en 36 537 personas en los últimos 7 años. Esta tendencia coincide con el continuo aumento del SMI, lo que ha llevado a una reducción del empleo en la agricultura, con 127 905 afiliados menos en enero de este año en comparación con enero de 2019, y una pérdida de 62 784 empleos en el régimen de empleadas de hogar.
En cuanto a los costes del empleo, un trabajador contratado por el SMI implica un coste empresarial de 22 598 euros anuales, de los cuales solo 16 009 euros llegan efectivamente al trabajador debido a las cotizaciones sociales. Esto representa una cuña fiscal del 29%. En el caso de un salario bruto de 50 000 euros, el empresario deberá invertir 66 100 euros, mientras que el trabajador percibe 34 418 euros, lo que eleva la cuña fiscal al 48%.
