La frontera de Ceuta ha registrado en los últimos diez días la llegada masiva de migrantes irregulares desde Marruecos, lo que ha requerido la intervención del Ejército español para respaldar a las fuerzas de seguridad. Esta situación se produce poco después de que el presidente Pedro Sánchez visitara Argelia el 21 de julio para cerrar una crisis diplomática y acordar un aumento del suministro de gas argelino a España.
Contexto y evolución de la crisis migratoria
Desde hace diez días, miles de personas intentan cruzar la frontera hacia Ceuta, concentrándose de forma masiva en Castillejos (Fnideq), localidad fronteriza en Marruecos. España y Marruecos atribuyen la situación a las redes de tráfico de personas, que estarían aprovechando la reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita la aplicación de las «devoluciones en caliente» a quienes son interceptados en el mar tratando de alcanzar las ciudades autónomas a nado.
Relación con la política exterior española
Este episodio recuerda la crisis de mayo de 2021, cuando cerca de 8 000 personas entraron en Ceuta tras la acogida en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, lo que generó una crisis diplomática con Marruecos. En esta ocasión, el Gobierno español descarta vínculo entre la llegada masiva reciente y la mejora de relaciones con Argelia, mientras que ambos estados insisten en su compromiso para acelerar el retorno de migrantes irregulares a Marruecos.
Antecedentes diplomáticos
La crisis de 2021 comenzó tras la llegada de Brahim Ghali en abril de ese año, lo que causó el enfado de Marruecos y una disminución del control en la frontera, facilitando la entrada masiva. Este episodio generó tensiones prolongadas y llevó a un cambio en la política española respecto al Sáhara Occidental en 2022, situando la autonomía marroquí como base para las negociaciones. Esta modificación afectó las relaciones con Argelia, que es principal proveedor de gas a España y aliado del Frente Polisario.
Situación actual y perspectivas
El reciente acuerdo entre España y Argelia ha normalizado formalmente las relaciones tras años de crisis, con planes para una reunión de alto nivel en Madrid en octubre. Sin embargo, la presión migratoria en Ceuta ha provocado graves incidentes, incluidos fallecimientos de migrantes, y ha activado recursos militares y policiales para contener la situación. La cooperación con Marruecos sigue siendo clave para gestionar la migración irregular, aunque la cuestión permanece sensible dada la complejidad geopolítica en el Magreb.
