Con el fin del período estival, muchas personas regresan a sus actividades laborales y cotidianas, lo que en ocasiones genera un malestar comúnmente referido como «depresión postvacacional». La psicóloga clínica Lola Gómez, especialista en regulación emocional, advierte que este malestar no se debe al mes de septiembre o a la reincorporación al trabajo, sino al estilo de vida que se retoma después de las vacaciones.
En una entrevista realizada en el programa Kilómetro Cero de esRadio, Gómez explicó que durante las vacaciones se reduce el ritmo habitual, y al regresar surgen problemas o emociones no atendidas previamente, por lo que septiembre actúa como «un espejo» que refleja estas situaciones.
Además, señaló que la sensación de tristeza o ansiedad postvacacional no siempre está vinculada a la falta de motivación laboral, incluso personas que disfrutan su trabajo pueden sentir rechazo a volver a la rutina. Según Gómez, el origen del malestar está más relacionado con retomar un modo de vida que no deja espacio para el cuidado personal.
Aunque no siempre es posible modificar las condiciones laborales, la experta destaca que sí existen márgenes para tomar decisiones personales que mejoren el bienestar, como cambiar ciertas rutinas o incluir actividades que generen satisfacción.
Un concepto central en el análisis de Gómez es el llamado «piloto automático», un estado en el que las personas actúan sin tomar decisiones conscientes, repitiendo hábitos que pueden alejarles de su realidad actual. Indicadores de este estado incluyen cansancio persistente al despertar, realización mecánica de tareas, alimentación rápida, respiración superficial y respuestas impulsivas.
La psicóloga subraya que el cuerpo suele manifestar antes que la mente el desgaste emocional, mostrando síntomas físicos y emocionales cuando la desconexión interna se prolonga. Señala también que el exceso de trabajo y el uso constante de pantallas contribuyen a esta desconexión emocional.
Según Gómez, la falta de educación emocional es un factor relevante, ya que muchas personas no han aprendido a reconocer y confiar en sus emociones ni en las señales que provienen del cuerpo. Esta realidad se refleja en consultas donde los pacientes encuentran un espacio para expresar sus sentimientos sin ser juzgados.
Para afrontar estas dificultades, Gómez recomienda aprovechar el regreso de las vacaciones para instaurar pequeños hábitos que ayuden a salir del «piloto automático» y mejorar el bienestar emocional. Entre las prácticas sugeridas se incluyen prestar atención a la respiración diariamente, escuchar las necesidades del cuerpo, permitir la expresión de emociones sin reprimirlas y detenerse antes de reaccionar para responder de manera consciente.
El enfoque de trabajo de Lola Gómez integra la psicología con la experiencia corporal, con el fin de apoyar procesos relacionados con el estrés, la regulación emocional y el bienestar mental, promoviendo el cuerpo como una herramienta para el cuidado y la prevención de la salud psicoemocional.
