Once de los doce marroquíes detenidos por el ataque a pedradas contra una patrulla militar en Benzú han aceptado una condena de dos años de prisión, sustituida por su expulsión de España durante cinco años. El duodécimo acusado niega haber participado y permanecerá en prisión preventiva a la espera de juicio.
La Justicia ha dado una respuesta rápida al ataque sufrido por cuatro militares españoles en Ceuta. Once de los doce detenidos serán expulsados a Marruecos después de reconocer su participación en los hechos y aceptar la pena acordada entre la Fiscalía y sus defensas.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 5:30 horas del 27 de agosto en Benzú, cuando cuatro miembros de la Comandancia General de Ceuta se desplazaban en un vehículo hacia su puesto de control.
Dos años de prisión sustituidos por la expulsión
Los doce arrestados fueron acusados de un delito de atentado contra agentes de la autoridad. La resolución establece una pena de dos años de prisión.
En el caso de once de los acusados, todos ellos ciudadanos marroquíes, la pena será sustituida por la expulsión del territorio español y la prohibición de regresar durante cinco años, después de que aceptaran los hechos y el acuerdo alcanzado con la Fiscalía.
Según las fuentes judiciales citadas por los medios ceutíes, la ejecución de las expulsiones ya ha sido ordenada.
El duodécimo detenido siguió un camino diferente. No reconoció su participación ni aceptó la pena propuesta y aseguró durante su declaración que se encontraba durmiendo cuando fue detenido.
El juez decretó para él prisión provisional mientras espera la celebración del correspondiente juicio penal. Será ese procedimiento el que determine finalmente su responsabilidad.
El ataque dejó cuatro militares heridos
De acuerdo con la reconstrucción publicada, el ataque se produjo cuando el vehículo de los militares había superado el semáforo de Benzú.
Un grupo formado, según las informaciones disponibles, por entre 30 y 40 personas apareció desde diferentes puntos y comenzó a lanzar piedras contra el automóvil.
Los cuatro militares viajaban en un vehículo no blindado.
Ante la intensidad del ataque tuvieron que abandonar el coche y desplazarse a pie en dirección a Calamocarro. Durante la huida fueron perseguidos y continuaron recibiendo lanzamientos de piedras.
Los cuatro efectivos sufrieron contusiones y necesitaron asistencia médica.
Investigan las circunstancias que rodearon la emboscada
El episodio ha abierto además un debate sobre las condiciones de seguridad de las patrullas militares desplegadas en Ceuta.
La asociación Hazte Oír ha solicitado al Ministerio de Defensa una investigación sobre la cadena de mando y las circunstancias que rodearon el ataque.
La organización reclama aclarar qué evaluación de riesgos existía, qué instrucciones recibieron los militares, qué medios de protección tenían disponibles y si los protocolos eran adecuados para operar en una zona especialmente tensionada.
La petición de una asociación privada no implica por sí misma que existieran irregularidades en la actuación de Defensa ni responsabilidades dentro de la cadena de mando.
Nueva tensión en plena crisis de Ceuta
El ataque se produjo en uno de los momentos de mayor tensión social y migratoria en Ceuta, después de la entrada masiva registrada a finales de julio y de varias jornadas marcadas por protestas, enfrentamientos e intervenciones policiales.
La expulsión de los once condenados supone una de las primeras respuestas judiciales directamente relacionadas con los graves incidentes de los últimos días.
Once acusados han reconocido los hechos y serán expulsados; el duodécimo mantiene su inocencia y tendrá derecho a defenderla en juicio.
