Los cazas españoles vigilaron varios objetivos detectados junto a la frontera con Ucrania. La alerta se activó a las 04:41 y terminó sin incursión en territorio rumano.

La tensión en el flanco oriental de la OTAN volvió a activar durante la madrugada a los F-18 españoles desplegados en Rumanía. Dos aparatos del Ejército del Aire y del Espacio despegaron desde la base aérea Mihail Kogălniceanu después de que los radares rumanos detectaran un grupo de objetivos aéreos en territorio ucraniano, muy cerca de la frontera.

La alerta se produjo durante la madrugada del 23 al 24 de septiembre y llevó a las autoridades rumanas a activar el sistema de aviso a la población RO-Alert en el norte del distrito de Tulcea. Los cazas españoles recibieron la orden de despegar para monitorizar la situación dentro de la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN.

Finalmente, esta primera alerta concluyó sin que se registrara una incursión en el espacio aéreo rumano. Los objetivos detectados se encontraban al norte de Chilia Veche, localidad ucraniana situada junto a la frontera.

Dos F-18 españoles entran en alerta de reacción rápida

El sistema de vigilancia radar del Ministerio de Defensa Nacional de Rumanía detectó durante la noche un grupo de «objetivos aéreos» en las proximidades de Chilia Veche.

La detección se produjo en territorio ucraniano, pero la cercanía con Rumanía llevó a las autoridades a elevar el nivel de vigilancia.

A las 04:41 horas, el Centro Nacional Militar de Mando rumano comunicó la situación al Inspectorado General para Situaciones de Emergencia, que emitió un mensaje RO-Alert dirigido a la población del norte del distrito de Tulcea.

En paralelo, dos F-18 españoles que se encontraban desplegados en la base de Mihail Kogălniceanu despegaron para monitorizar los objetivos.

La alerta terminó a las 05:44 horas, aproximadamente una hora después de su activación, sin que se notificara inicialmente ninguna entrada en el espacio aéreo nacional rumano.

La amenaza se encontraba en territorio ucraniano

Uno de los elementos relevantes del incidente es la ubicación de los objetivos.

Las autoridades rumanas situaron la actividad detectada en territorio de Ucrania, al norte de Chilia Veche y muy cerca de la frontera.

Por tanto, el despegue de los F-18 no respondió a una incursión confirmada en territorio rumano durante esta primera alerta, sino a la necesidad de vigilar una posible amenaza aérea próxima al espacio de la OTAN.

Esta diferencia resulta especialmente relevante en un escenario en el que los drones vinculados a la guerra de Ucrania han provocado en repetidas ocasiones alertas en los países aliados situados junto a la frontera.

El incidente también demuestra el funcionamiento de la vigilancia aérea permanente que la OTAN mantiene en su flanco oriental.

España mantiene unos 200 militares en Rumanía

Los F-18 forman parte del Destacamento Aéreo Táctico Paznic, desplegado por España en Rumanía para contribuir a la Policía Aérea Reforzada de la OTAN.

El contingente español está integrado actualmente por cerca de 200 militares, siete cazas F-18 y un avión A400M, además de otros medios destinados a reforzar las capacidades aliadas.

El despliegue comenzó a finales de julio y está previsto que se prolongue durante aproximadamente cuatro meses, hasta diciembre.

El Ministerio de Defensa español explicó que la misión tiene como objetivo contribuir a la defensa colectiva, la disuasión y la protección de la integridad del espacio aéreo aliado en una zona considerada estratégica para la seguridad euroatlántica.

La misión incluye además una capacidad de reacción permanente. Los aviones permanecen preparados para responder rápidamente cuando los sistemas de vigilancia detectan una traza que requiere su intervención.

Los F-18 españoles ya han intervenido ante drones

La alerta de esta madrugada no constituye un episodio aislado.

Los cazas españoles han tenido que responder a diferentes avisos durante las últimas semanas como consecuencia de la actividad de drones y otros objetos aéreos próximos al territorio rumano.

Uno de los episodios más relevantes ocurrió el 16 de agosto, cuando dos F-18 españoles interceptaron y derribaron un dron que había penetrado en el espacio aéreo de Rumanía.

Según la información difundida entonces, los sistemas de vigilancia aliados detectaron el objetivo cerca de Galați, en las proximidades de la frontera con Moldavia. Los cazas españoles ya se encontraban en el aire y recibieron autorización para intervenir.

El Ministerio de Defensa español ha señalado que los pilotos del destacamento han recibido preparación específica para responder ante este tipo de amenazas.

La propia ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó el destacamento el 16 de septiembre y destacó la función de los militares españoles en la defensa colectiva de la Alianza. En aquella visita, Defensa señaló que el dispositivo mantiene aviones preparados para responder 24 horas al día.

Septiembre acumula nuevas alertas en la zona

La actividad aérea próxima a la frontera rumano-ucraniana se ha repetido durante septiembre.

El 1 de septiembre, otros dos F-18 españoles despegaron después de que los radares rumanos detectaran dos objetos voladores cerca de Vilkove, también en la frontera entre Ucrania y Rumanía.

En aquella ocasión, los aparatos españoles despegaron apenas 13 minutos después de la detección y monitorizaron la situación sin que los objetos terminaran penetrando en el espacio aéreo rumano.

La información difundida este jueves sitúa la nueva alerta como la cuarta recibida en la base durante septiembre, frente a las 15 registradas en agosto, según los datos recogidos por RTVE.

La sucesión de incidentes explica por qué el contingente español mantiene una capacidad de reacción permanente en una zona especialmente sensible.

Una segunda alerta se produjo horas después

La jornada de este jueves registró además una segunda alerta aérea diferente en Rumanía.

Horas después de la activación de los F-18 españoles, dos cazas F-16 rumanos tuvieron que despegar tras detectarse otra traza no identificada.

En este segundo episodio sí se produjo posteriormente una entrada en el espacio aéreo rumano. Según la información publicada durante la mañana, el objetivo permaneció durante unos minutos dentro del espacio aéreo nacional y terminó estrellándose cerca de Solca, sin causar víctimas ni daños.

Por tanto, conviene distinguir ambos sucesos: los F-18 españoles respondieron a la primera alerta, relacionada con objetivos detectados en Ucrania junto a la frontera, mientras que la segunda activación correspondió a cazas rumanos.

La misión Paznic refuerza el flanco oriental de la OTAN

El despliegue español forma parte de una estrategia aliada destinada a reforzar la vigilancia del espacio aéreo de los países del flanco oriental.

La misión española está encuadrada en la Policía Aérea Reforzada de la OTAN, una estructura que permite mantener medios de combate preparados para responder ante posibles incursiones o amenazas aéreas.

Según el Ministerio de Defensa, el destacamento español dispone de siete F-18M, un A400M y, próximamente, tres helicópteros NH-90. Estos últimos están previstos para incorporarse al dispositivo a partir de octubre.

Además del contingente Paznic, España mantiene en Rumanía otras capacidades militares, entre ellas un destacamento con radar de vigilancia y un contingente de Infantería de Marina integrado en un grupo multinacional liderado por Francia.

Un escenario marcado por la guerra de Ucrania

La proximidad de Rumanía a Ucrania convierte a su espacio aéreo fronterizo en una zona especialmente sensible.

Desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania, los países de la OTAN situados en el entorno del conflicto han reforzado sus sistemas de vigilancia y sus capacidades de reacción ante posibles incursiones.

Los drones representan una de las principales fuentes de alertas. Su tamaño, velocidad y capacidad para operar a baja cota pueden complicar su detección y obligan a mantener sistemas de radar y aviones de combate preparados para responder con rapidez.

Para Rumanía, la situación tiene además una dimensión directa: cualquier objeto que cruce su frontera aérea entra en el espacio de un Estado miembro de la OTAN y de la Unión Europea.

De ahí que los protocolos permitan elevar la vigilancia incluso cuando el objetivo permanece inicialmente fuera del territorio rumano.

España mantiene la vigilancia aérea 24 horas

El episodio de esta madrugada vuelve a poner de relieve el papel de los militares españoles integrados en la misión aliada.

Los dos F-18 despegaron desde Mihail Kogălniceanu y realizaron la misión de vigilancia requerida tras la alerta. La actuación terminó sin que se produjera una incursión durante ese episodio.

La respuesta forma parte de un sistema de vigilancia mucho más amplio en el que intervienen radares, centros de mando, sistemas aliados y aeronaves de combate.

La misión de los cazas no consiste únicamente en derribar objetivos. También incluye identificar, monitorizar y, cuando las circunstancias y las reglas de enfrentamiento lo permiten, interceptar aeronaves o drones que puedan representar una amenaza.

En agosto, esa capacidad llegó hasta el derribo de un dron que había penetrado en territorio rumano. En septiembre, los cazas españoles han continuado participando en diferentes alertas de vigilancia.

Los datos clave de la alerta

Los principales datos conocidos de la operación de esta madrugada son:

  • Dos F-18 españoles despegaron desde la base Mihail Kogălniceanu.
  • La alerta se activó durante la madrugada del 23 al 24 de septiembre.
  • Los radares detectaron un grupo de objetivos aéreos cerca de la frontera.
  • Los objetivos se encontraban en territorio ucraniano, al norte de Chilia Veche.
  • Rumanía emitió un RO-Alert a las 04:41 horas.
  • Los cazas españoles fueron activados para monitorizar la situación.
  • La alerta concluyó a las 05:44 horas.
  • En este primer episodio no se registró una incursión en el espacio aéreo rumano.
  • España mantiene cerca de 200 militares desplegados en el país.
  • El contingente dispone de siete F-18 y un A400M.
  • Está previsto incorporar tres NH-90 en octubre.

Una nueva prueba para la vigilancia del flanco oriental

La activación de los F-18 españoles evidencia el nivel de alerta que mantienen actualmente las fuerzas aéreas aliadas en el entorno de Rumanía.

El episodio de este jueves no terminó con una incursión en territorio rumano durante la primera alerta, pero obligó a activar simultáneamente radares, centros de mando, sistemas de alerta a la población y cazas de reacción rápida.

La sucesión de incidentes registrados en las últimas semanas mantiene a las fuerzas aliadas en máxima vigilancia ante la posibilidad de que drones u otros objetos aéreos vuelvan a aproximarse a las fronteras de la OTAN.

Para España, el despliegue del Destacamento Paznic supone mantener una capacidad de combate permanentemente disponible a cientos de kilómetros de la frontera nacional y dentro de uno de los escenarios más sensibles de la seguridad europea.

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