Correos y documentos oficiales revelan que agentes de la Oficina de Aduanas mantuvieron una relación cercana con Jeffrey Epstein mientras operaba desde su isla privada en el Caribe.
Relaciones privilegiadas en el Caribe
El FBI y el Departamento de Seguridad Nacional investigaron durante más de un año los vínculos entre Jeffrey Epstein y varios funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP) destinados en las Islas Vírgenes estadounidenses.
La investigación, iniciada en 2019 tras la detención de Epstein en Nueva York, examinó si al menos cuatro agentes de aduanas, incluido un supervisor, facilitaron al magnate eludir controles en el aeropuerto de St. Thomas, el principal punto de entrada cercano a Little St. James, la isla privada del financiero.
Aunque no consta que los agentes fueran formalmente acusados, el hecho de que un gran jurado federal emitiera citaciones para revisar sus registros financieros demuestra la gravedad de las sospechas.
Favores, vuelos y trato preferente
Los documentos publicados por el Departamento de Justicia muestran que Epstein cultivó relaciones amistosas con funcionarios locales de aduanas entre 2008 y 2016, periodo en el que, según las autoridades del territorio, abusó sexualmente de menores en su isla caribeña.
Entre los favores detectados:
- Agilización de inspecciones aduaneras
- Apertura fuera de horario de oficinas para atender su avión
- Excursiones en helicóptero con agentes
- Invitaciones a su isla privada
- Ofrecimiento de regalos, como pavos de Acción de Gracias o equipos informáticos
En 2012 incluso planeó regalar un pavo a cada uno de los 78 empleados de la CBP en St. Thomas, aunque la propuesta fue rechazada por normas internas.
Investigaciones federales y citaciones del gran jurado
Tras la muerte de Epstein en una cárcel de Manhattan en agosto de 2019, el caso tomó un nuevo rumbo.
El FBI y la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional abrieron pesquisas formales. En 2020, un gran jurado federal emitió citaciones para acceder a información financiera de varios agentes vinculados al caso.
Entre los nombres señalados en documentos oficiales figuran:
- Timothy Routch, especialista agrícola destinado en St. Thomas entre 2009 y 2014
- James Heil, supervisor en la oficina local
Routch reconoció ante los investigadores que mantenía contacto frecuente con Epstein y que consideraba “buena idea” relacionarse con él por su estatus, riqueza e influencia. Según el resumen del FBI, admitió que presumía de esa relación incluso después de la muerte del financiero.
Sombra sobre los controles fronterizos
Epstein, condenado en 2008 por solicitar prostitución de una menor y registrado como delincuente sexual, era ocasionalmente retenido en aeropuertos del continente. Sin embargo, en St. Thomas habría contado con un trato más favorable.
En correos electrónicos internos, empleados de Epstein alertaban sobre la presencia inesperada de agentes en su isla y daban instrucciones para “ocultar todo hasta nuevo aviso”, aunque no se detalla a qué se referían.
La investigación trató de determinar si funcionarios públicos permitieron que Epstein y sus acompañantes eludieran el escrutinio, en un momento en que el magnate importaba mujeres jóvenes desde el extranjero hacia su enclave caribeño.
Influencia, poder y redes institucionales
Más allá de las acusaciones penales, el caso revela la capacidad de Epstein para tejer alianzas en todos los niveles: políticos locales, empresarios, abogados de élite y, presuntamente, funcionarios federales encargados de velar por la seguridad fronteriza.
En un territorio que concedía ventajas fiscales a sus negocios y donde realizó donaciones a figuras políticas, el financiero consolidó una red de influencia que ahora vuelve a ser examinada con lupa.
La gran incógnita persiste: ¿hasta qué punto fallaron los mecanismos de control institucional ante alguien con dinero y conexiones suficientes para abrir puertas en todos los niveles del sistema?

