El líder del PP endurece su ofensiva por la crisis de Ceuta, acusa al Gobierno de abandonar a los ceutíes y exige que la directora del CNI comparezca en el Congreso.
Alberto Núñez Feijóo ha elevado todavía más la presión sobre Pedro Sánchez por la gestión de la crisis de Ceuta. El presidente del Partido Popular acusó al jefe del Ejecutivo de ser «hostil con los invadidos y dócil con los invasores» y denunció una actitud de debilidad del Gobierno frente a Marruecos.
Feijóo realizó estas declaraciones durante el inicio del curso político del PP de Madrid en Getafe, donde apareció junto a Isabel Díaz Ayuso y convirtió la situación de Ceuta en uno de los principales argumentos de su ofensiva contra Moncloa.
El dirigente popular aseguró que Sánchez ha sido «desleal» con el Gobierno ceutí, además de «distante con el rey» de España y «reverencial con el de Marruecos».
Feijóo endurece su discurso por la crisis de Ceuta
El líder de la oposición utilizó reiteradamente el término «invasión» para describir la entrada extraordinaria de migrantes registrada en Ceuta. Se trata de la caracterización política utilizada por Feijóo y otros dirigentes de la oposición, no de una calificación jurídica oficial de los movimientos migratorios.
«España no tiene que elegir entre tener buenas relaciones con el país vecino y mantener su dignidad», defendió Feijóo.
Para el presidente del PP, el mantenimiento de unas relaciones estables con Rabat no puede condicionar el ejercicio del control fronterizo español.
«España no tiene que pedir permiso para controlar sus fronteras», sostuvo.
Feijóo también acusó a la izquierda de mantener un doble discurso sobre inmigración y cuestionó que pueda considerarse humanitaria una política que, a su juicio, incentiva desplazamientos peligrosos hacia España.
El PP exige que la directora del CNI comparezca en el Congreso
La ofensiva popular no se limita al discurso político.
Feijóo reclamó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que permita la comparecencia de la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro, ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso.
El PP quiere conocer qué información manejaron los servicios de inteligencia españoles sobre los acontecimientos de Ceuta y cuál fue trasladada al Gobierno.
La petición adquiere especial relevancia ante las dudas planteadas durante las últimas semanas sobre qué información recibió el Ejecutivo antes y durante la crisis y en qué momento conoció su verdadera dimensión.
Determinar lo que sabía el CNI y cuándo lo comunicó puede convertirse así en otro de los principales frentes parlamentarios para Sánchez.
Ayuso apunta a los servicios marroquíes
Isabel Díaz Ayuso también endureció sus acusaciones durante el acto de Getafe.
La presidenta madrileña sostuvo que la entrada masiva de personas estuvo «coordinada», según su valoración, por los servicios marroquíes y reclamó responsabilidades al Gobierno de Sánchez.
Estas afirmaciones deben diferenciarse de los hechos definitivamente acreditados. Las posibles responsabilidades o participación de estructuras marroquíes han formado parte del debate político y de las informaciones conocidas durante la crisis, pero una acusación política no equivale por sí sola a una conclusión judicial o institucional definitiva.
Feijóo, por su parte, insiste en reclamar que se conozca toda la información disponible en los organismos del Estado.
La seguridad en Ceuta entra de lleno en la batalla política
El presidente del PP también introdujo en su intervención la preocupación por la seguridad ciudadana en Ceuta, incluyendo los delitos sexuales.
Feijóo aseguró que los abusos sexuales se han multiplicado por ocho y acusó al Gobierno y a la izquierda de guardar silencio ante las agresiones sufridas por menores.
La gravedad de cualquier agresión sexual exige, sin embargo, evitar atribuir delitos colectivamente a la población migrante si no existen estadísticas oficiales que permitan establecer esa relación. La responsabilidad penal corresponde a los autores concretos de cada delito, con independencia de su nacionalidad o situación administrativa.
El debate sobre seguridad será previsiblemente uno de los asuntos que más confrontación genere durante las próximas semanas.
Ceuta eleva la presión sobre Sánchez
La intervención de Feijóo llega después de una semana especialmente complicada para Moncloa.
El Gobierno reconoce que normalizar completamente la situación de Ceuta llevará tiempo, mientras continúa la identificación, acogida, reubicación y, cuando legalmente corresponda, el retorno o expulsión de las personas que permanecen en la ciudad autónoma.
PP y Vox consideran insuficiente la respuesta gubernamental y están colocando el foco en Marruecos, el control fronterizo y la información que manejaba previamente el Ejecutivo.
Moncloa, en cambio, acusa a ambos partidos de elevar peligrosamente el tono y contribuir a aumentar la tensión social.
La crisis ha pasado así de ser una emergencia fronteriza a convertirse en uno de los principales campos de batalla política de España.
Feijóo pretende ahora llevar esa presión hasta los servicios de inteligencia. Si la directora del CNI termina compareciendo ante la Comisión de Secretos Oficiales, la discusión dejará de centrarse únicamente en cómo respondió Sánchez para entrar en una cuestión todavía más delicada: qué sabía el Estado sobre Ceuta, cuándo lo supo y qué decisiones adoptó después.

