La FIA ha decidido intervenir con contundencia en uno de los debates técnicos más delicados de las primeras carreras de la temporada. Según informa el medio especializado The Race, la federación ha puesto fin a una práctica utilizada por Mercedes y Red Bull que les permitía obtener una ventaja ilegal en potencia eléctrica durante las vueltas rápidas.
El “truco” que daba hasta 100 kW extra
El sistema detectado se basaba en una interpretación flexible de la normativa del MGU-K, el componente híbrido encargado de la recuperación y entrega de energía eléctrica.
Según la investigación, ambos equipos lograban mantener la potencia eléctrica al máximo en tramos clave de clasificación, evitando la reducción progresiva de energía que marca el reglamento.
La clave estaba en un vacío normativo:
si el sistema se apagaba por “razones técnicas”, la norma permitía evitar ciertas restricciones.
Esto se traducía en una ganancia de entre 50 y 100 kW adicionales durante breves momentos, suficiente para marcar diferencias de centésimas decisivas en clasificación.
Cómo funcionaba la ventaja de Mercedes y Red Bull
En lugar de reducir gradualmente la potencia eléctrica al final de las rectas, como exige la normativa, los equipos habrían encontrado una forma de:
- Mantener la entrega de energía al máximo
- Activar apagados del MGU-K bajo justificación técnica
- Reiniciar sistemas tras la vuelta rápida
Este comportamiento les permitía exprimir el reglamento al límite, especialmente en sesiones de clasificación donde cada milésima es clave.
La respuesta de la FIA: bloqueo de seguridad
Tras analizar la situación, la FIA ha decidido cerrar la puerta a esta práctica con una medida directa:
Si el MGU-K se apaga, quedará bloqueado durante un minuto.
Con esta restricción, la federación busca evitar que los equipos utilicen el apagado del sistema como herramienta estratégica en vueltas rápidas.
Sin embargo, fuentes técnicas apuntan a que la solución no elimina por completo el margen de maniobra en clasificación, donde los equipos ya habrían desarrollado métodos alternativos.

Vigilancia total sobre telemetría
La FIA ha dejado claro que no solo implementará nuevas restricciones, sino que también aumentará el control sobre el uso de la normativa.
Gracias al análisis de telemetría en tiempo real, la federación podrá detectar:
- Apagados no justificados del MGU-K
- Patrones repetitivos en clasificación
- Uso estratégico del sistema eléctrico
El mensaje es claro: se acabó la interpretación creativa del reglamento.
Ferrari también lo detectó… pero no lo usó
El truco no pasó desapercibido en el paddock. Según las informaciones, Ferrari fue uno de los primeros equipos en preguntar a la FIA sobre la legalidad de este comportamiento tras detectarlo en el inicio de la temporada en Australia.
Incluso valoraron si adoptar la misma estrategia en el desarrollo del SF-26, pero la intervención de la FIA ha cerrado esa posibilidad.
Suzuka marcó el punto de inflexión
La federación actuó durante el fin de semana del Gran Premio de Japón en Suzuka, antes del parón de abril, tras recopilar suficiente información sobre su impacto real en rendimiento.
Aunque la ventaja no suponía una revolución en ritmo de carrera, sí era suficiente para influir en una parrilla donde la diferencia entre posiciones se mide en milésimas.
Un nuevo pulso entre ingeniería y reglamento
Este caso vuelve a evidenciar una constante en la Fórmula 1 moderna:
la línea cada vez más fina entre innovación técnica y explotación del reglamento.
Mercedes y Red Bull, dos de los equipos más avanzados del paddock, vuelven a situarse en el centro del debate sobre hasta dónde se puede estirar la normativa sin romper el espíritu de la competición.
Conclusión: la FIA endurece el control técnico
Con esta decisión, la FIA busca evitar que pequeñas interpretaciones del reglamento generen ventajas acumuladas que alteren la igualdad en pista.
La guerra técnica no termina aquí, pero el mensaje es contundente:
En la F1 de 2026, cada kilovatio cuenta… pero solo si se usa dentro de las reglas.

