La Guardia Civil y Gardacostas destapan un nuevo caso de pesca irregular en Foz mientras crece la preocupación por el fraude en el sector pesquero español.
Un nuevo golpe al sector pesquero legal en Galicia
Lo ocurrido en la costa lucense vuelve a encender todas las alarmas. Mientras cientos de pescadores cumplen estrictamente la normativa europea y española, otros continúan intentando introducir en el mercado pescado fuera de talla, perjudicando tanto al consumidor como al propio sector.
La Guardia Civil y el servicio de Gardacostas de Galicia interceptaron este miércoles en Foz un cargamento de 36 kilos de besugo de talla antirreglamentaria que viajaba en un camión con destino a Santander. El operativo tuvo lugar en el kilómetro 34 de la carretera nacional N-642, en plena comarca de A Mariña.
72 besugos ilegales ocultos entre la mercancía
Durante la inspección realizada por agentes del Seprona y efectivos de Gardacostas con base en Celeiro, las autoridades detectaron irregularidades en varias cajas de pescado transportadas por el vehículo.
Según confirmaron fuentes oficiales, en diez cajas fueron hallados 76 ejemplares de besugo, de los cuales 72 no alcanzaban la talla mínima legal exigida por la normativa pesquera gallega y europea.
La actuación terminó con la intervención inmediata de toda la mercancía irregular y con la apertura de un expediente sancionador que será remitido a la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia.
El fraude pesquero, un problema creciente en España
El caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda para las autoridades: el incremento de intentos de comercialización de pescado fuera de talla mínima.
Las restricciones pesqueras impuestas en los últimos años por Bruselas han generado una fuerte presión económica sobre el sector. Muchos profesionales denuncian que la burocracia, las cuotas y el aumento de costes están asfixiando a la pesca tradicional, mientras proliferan prácticas ilegales que terminan perjudicando a quienes sí cumplen las reglas.
Expertos del sector advierten además de que la captura y venta de ejemplares inmaduros provoca un impacto directo sobre la sostenibilidad marina, reduciendo la capacidad reproductiva de especies clave como el besugo.
Galicia endurece los controles en carretera
El operativo desarrollado en Foz forma parte de los controles conjuntos que realizan periódicamente la Guardia Civil y Gardacostas para combatir el fraude alimentario y garantizar la trazabilidad del pescado que llega a los mercados españoles.
Las autoridades gallegas han intensificado las inspecciones tanto en puertos como en carreteras ante el aumento de irregularidades detectadas en los últimos meses.
Fuentes próximas al operativo subrayan que este tipo de actuaciones buscan proteger tanto al consumidor como a los pescadores que trabajan dentro de la legalidad.
El pescado decomisado fue entregado a centros sociales
Tras la intervención, los ejemplares de besugo fueron entregados a diferentes centros asistenciales de la comarca, entre ellos la residencia y centro de día de mayores de Foz y el centro de menores San Aníbal de Burela.
Una medida habitual en este tipo de actuaciones siempre que el pescado intervenido sea apto para el consumo humano.
Santander, destino final del cargamento
Uno de los aspectos que más llama la atención del operativo es que el cargamento tenía como destino final Santander, lo que evidencia que este tipo de prácticas no se limitan únicamente al ámbito local y pueden formar parte de circuitos comerciales más amplios.
El caso abre nuevamente el debate sobre la eficacia real de los controles pesqueros y sobre la necesidad de reforzar las inspecciones en toda la cadena de distribución alimentaria.
Porque la gran pregunta sigue en el aire: ¿cuánto pescado ilegal logra llegar finalmente al mercado sin ser detectado?
