Hace exactamente un año, Sevilla vivió una de las jornadas más extraordinarias de su historia reciente. Un apagón masivo dejó a la ciudad sin electricidad ni comunicaciones durante más de 16 horas, paralizando por completo la actividad cotidiana y obligando a miles de ciudadanos a adaptarse a una situación inédita.
Un fallo eléctrico que colapsó media península
El corte de suministro se produjo el 28 de abril de 2025 a las 12:33 horas, afectando a más de 50 millones de personas en España y Portugal.
Según el informe posterior del Ministerio para la Transición Ecológica, se registró una caída súbita de aproximadamente 15.000 megavatios, equivalente al 60% de la producción eléctrica nacional, lo que provocó un efecto en cascada en todo el sistema.
Entre las primeras zonas afectadas estuvieron:
- Sevilla
- Granada
- Badajoz
En pocos segundos, la red eléctrica peninsular quedó completamente desestabilizada.
Sevilla sin luz ni comunicaciones
La capital andaluza quedó completamente paralizada. Viviendas, oficinas, comercios y centros comerciales perdieron la electricidad de forma simultánea.
A la falta de luz se sumó rápidamente un problema aún mayor:
- Caída de redes móviles
- Colapso de internet
- Imposibilidad de realizar llamadas o enviar mensajes
La ciudad quedó prácticamente incomunicada durante las primeras horas.
La radio, único canal de información
En medio del caos tecnológico, un medio tradicional volvió a ser esencial: la radio. Gracias a receptores de emergencia o aparatos de batería, muchos ciudadanos pudieron confirmar que no se trataba de un fallo local, sino de un apagón de alcance nacional.
Emergencia en la calle: tráfico sin semáforos
El Ayuntamiento de Sevilla activó el Plan de Emergencias en fase 1 a las 12:45 horas, apenas minutos después del apagón.
La ausencia de semáforos convirtió la circulación en un escenario caótico:
- Intervención de Policía Local
- Control improvisado en cruces clave como Kansas City o Torneo
- Reducción de desplazamientos recomendada por autoridades
Transporte colapsado: Santa Justa, punto crítico
El sistema de transporte fue uno de los más afectados:
- Metro y tranvía detenidos
- Evacuación de pasajeros a pie en túneles
- Cercanías suspendidas
- Estación de Estación de Sevilla-Santa Justa cerrada temporalmente
Cientos de viajeros quedaron atrapados sin información ni alternativas.
Comercio y vida urbana: entre el cierre y la improvisación
El impacto económico fue inmediato:
- Centros comerciales cerrados
- Supermercados con compras masivas
- Pequeños negocios operando en efectivo
Sin embargo, también surgieron escenas inesperadas: bares abiertos sin luz, terrazas llenas y una convivencia social más directa, sin pantallas ni móviles.
Hospitales, aeropuerto y servicios esenciales
Los servicios críticos lograron resistir gracias a sistemas de emergencia:
- Hospitales con generadores eléctricos
- Operaciones no urgentes suspendidas
- Aeropuerto de Sevilla operativo parcialmente
- Servicios de seguridad y emergencias activos durante toda la jornada
Un apagón que dividió la ciudad
La recuperación del suministro fue progresiva:
- Primeras zonas: San Bernardo, Viapol y Los Remedios
- Últimas zonas: Sevilla Este y Santa Clara (hasta las 4:00 de la madrugada)
Durante horas, Sevilla vivió literalmente partida en dos: barrios con luz y otros completamente a oscuras.
Más de 400 incidencias en una sola jornada
Los servicios municipales gestionaron una cifra récord de emergencias:
- Más de 250 incidencias policiales
- Alrededor de 240 intervenciones de Bomberos
Destacaron rescates en ascensores, asistencia a personas vulnerables y apertura de comercios bloqueados.
Un episodio que marcó a la ciudad
Un año después, el recuerdo del apagón sigue vivo como una experiencia colectiva única. Durante horas, Sevilla se vio obligada a funcionar sin tecnología, redescubriendo formas básicas de comunicación y convivencia.
Más allá del caos inicial, aquel día dejó una imagen clara: una ciudad moderna puede colapsar en segundos, pero también puede reorganizarse desde lo más esencial.
