Lo que durante años se ha vendido como un giro “sostenible” de la industria alimentaria podría ser, en realidad, una estrategia masiva de marketing verde sin respaldo real. Un nuevo estudio científico pone cifras a una sospecha creciente: la gran mayoría de promesas climáticas del sector cárnico y lácteo no se sostienen.
Un 98% de promesas sin base real
Una investigación publicada en la revista científica Plos Climate concluye que hasta el 98 % de los compromisos ambientales de las mayores empresas de carne y lácteos del mundo pueden considerarse “greenwashing” (ecopostureo).
El análisis, realizado por investigadoras de universidades estadounidenses, examinó:
- 33 grandes compañías internacionales
- más de 1 200 declaraciones ambientales
- informes y estrategias entre 2021 y 2024
El resultado es contundente:
👉 la mayoría de los anuncios verdes son vagos, no verificables o directamente sin pruebas.
Promesas ambiciosas… pero sin planes ni inversión
Entre las declaraciones más habituales destacan objetivos como:
- “neutralidad climática en 2030 o 2050”
- reducción masiva de emisiones
- ahorro de recursos hídricos a gran escala
Sin embargo, el estudio revela que:
- el 38 % son proyecciones futuras imposibles de verificar
- solo el 29 % incluye algún tipo de evidencia
- apenas 3 afirmaciones cuentan con respaldo científico sólido
Es decir, mucho titular y poca acción concreta.
El negocio de aparentar ser sostenible
El problema no es solo la falta de pruebas, sino el modelo en sí. Muchas empresas basan sus compromisos en:
👉 compensar emisiones en lugar de reducirlas
👉 compra de créditos de carbono
👉 iniciativas simbólicas con impacto mínimo
En lugar de transformar sus procesos productivos, optan por estrategias que maquillan su huella ambiental sin cambiarla realmente.
Gigantes bajo sospecha
El estudio incluye multinacionales de primer nivel como:
- JBS (Brasil)
- Nestlé (Suiza)
- Danone (Francia)
- DMK (Alemania)
- CP Group (Tailandia)
Incluso aparece una empresa española, Coren, cuyas declaraciones también han sido analizadas dentro del informe.
Un caso especialmente llamativo es el de JBS, denunciada en Estados Unidos por promocionar productos como carne o bacon con “cero emisiones”, lo que derivó en un acuerdo judicial millonario.
Lenguaje ambiguo y estrategia de confusión
Las investigadoras detectan un patrón común en el discurso corporativo:
- uso de términos imprecisos como “sostenible” o “responsable”
- ausencia de métricas claras
- falta de transparencia en la medición de emisiones
En la práctica, esto permite a las compañías proyectar una imagen ecológica sin asumir compromisos verificables.
Un sector clave bajo lupa
El foco sobre la industria cárnica y láctea no es casual. Se trata de uno de los sectores con mayor impacto ambiental:
- altas emisiones de gases de efecto invernadero
- elevado consumo de agua
- presión sobre ecosistemas y uso de suelo
Por ello, los expertos insisten en que el nivel de exigencia debe ser mayor que en otros sectores.
¿Fallo del mercado o falta de regulación?
El estudio también apunta a una cuestión estructural:
👉 la ausencia de controles estrictos sobre las declaraciones ambientales.
Juristas y expertos en regulación advierten de la necesidad de:
- estándares más duros
- auditorías independientes
- sanciones por publicidad engañosa
Sin estos mecanismos, el riesgo es evidente:
que el consumidor siga tomando decisiones basadas en información incompleta o directamente falsa.
Conclusión: sostenibilidad de escaparate
El mensaje es claro:
la transición ecológica en parte de la industria alimentaria podría estar más en el marketing que en la realidad.
Y esto abre un debate incómodo pero necesario:
¿Estamos ante un compromiso real con el medio ambiente o simplemente ante una estrategia global para mantener el negocio bajo una nueva etiqueta “verde”?
