Hantavirus en Santa Elena: un nuevo desafío para la isla

Santa Elena, una isla volcánica de 121 kilómetros cuadrados en el océano Atlántico Sur, es parte del territorio británico de ultramar que incluye Ascensión y Tristán de Acuña. Aunque ha sido reconocida por su aislamiento durante la pandemia de covid-19, ahora enfrenta un problema de salud pública con el brote de hantavirus.

Este virus se transmite a través de roedores infectados y puede causar enfermedades graves en humanos, con tasas de mortalidad que varían entre el 5 % y el 15 %. A diferencia del covid-19, la transmisión del hantavirus se realiza principalmente a través del contacto con excreciones de roedores, aunque de manera menos frecuente puede ser entre humanos.

La situación actual de hantavirus en Santa Elena es crítica. Tras el desembarco de un grupo de 24 pasajeros de un crucero el 24 de abril de 2026, se han registrado al menos tres muertes relacionadas con el virus, incluida una de un hombre de nacionalidad holandesa. La esposa del fallecido, infectada también, falleció al día siguiente de llegar a Sudáfrica.

Las autoridades sanitarias, incluido el OMS, están realizando un seguimiento de los pasajeros que desembarcaron en la isla y de otros que pudieron haber estado en contacto con ellos. La variante de hantavirus involucrada, conocida como cepa Andes, plantea una mayor preocupación debido a su capacidad de transmisión de persona a persona.

Santa Elena, que se mantuvo mayormente libre de infección por covid-19 durante la pandemia, con una alta tasa de vacunación del 95 % de su población adulta, ahora enfrenta este nuevo desafío. Las autoridades locales y la comunidad internacional están trabajando para contener la propagación y garantizar la salud de los habitantes y turistas.

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