La ministra de Sanidad, Mónica García, afirmó que mayo finalizó con **101 muertes** asociadas al calor, cifra que representa la más alta para este mes desde que se llevan registros comparables. Esta cifra ha sido usada para resaltar los efectos del cambio climático, sugiriendo que el calor se presenta con mayor antelación y llamando a implementar medidas de adaptación en varios ámbitos, incluyendo vivienda, trabajo y educación.

Sin embargo, es fundamental señalar que estas cifras tienen un contexto estadístico. Las **101 muertes** se derivan del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), que es una herramienta gestionada por el Instituto de Salud Carlos III. Este sistema compara las muertes ocurridas en un periodo específico con los patrones históricos de mortalidad. Si en ese periodo hay un incremento en el número de fallecimientos, el modelo estima cuántas podrían atribuirse a las altas temperaturas.

El modelo MoMo no identifica a individuos específicos como víctimas del calor, sino que calcula un exceso de mortalidad. Es decir, el sistema estima que durante un episodio donde las temperaturas son elevadas, se presentan más fallecimientos de lo que se esperaba en condiciones normales. Esto presenta ciertos grados de incertidumbre debido a que se basa en modelos matemáticos y no en diagnósticos individuales.

Vale la pena destacar que el exceso de muertes no implica que todas estas estén directamente causadas por las altas temperaturas. Muchas de las víctimas son personas de edad avanzada o con patologías preexistentes, cuyo fallecimiento podría haberse acelerado por factores ambientales. Según los datos, las muertes asociadas afectan mayormente a mujeres mayores en regiones como el País Vasco, Asturias y Galicia.

Durante este mes, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) reportó temperaturas de entre **10 y 15 grados** por encima de lo habitual. La ministra García también mencionó que el verano meteorológico ha gustado a extenderse y que una generación está experimentando un clima significativamente distinto al que conoció de joven. Aunque se ha registrado un aumento en los episodios de calor intenso en primavera, estos fenómenos no son una novedad y han ocurrido históricamente en España.

Es importante que al referirse a las **101 muertes por calor**, se tenga en cuenta que se trata de una estimación estadística, no un recuento directo de casos específicos. Esta aclaración es crucial para entender mejor la información proporcionada y el contexto en que se sitúa.

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