Lo que parecía un trámite más acaba de convertirse en una nueva decisión que reabre el debate sobre el modelo industrial en Galicia. La Administración autonómica ha dado el visto bueno a un proyecto que amplía la actividad de tratamiento de vehículos en una zona rural, generando dudas entre quienes cuestionan la proliferación de este tipo de instalaciones.
La Xunta de Galicia ha concedido el permiso ambiental para un centro de gestión de vehículos al final de su vida útil en Begonte (Lugo), concretamente en la parroquia de Saavedra, junto a la carretera LU-541.
Luz verde ambiental con condiciones estrictas
Según el Informe de Impacto Ambiental (IIA) emitido por la Consellería de Medio Ambiente, el proyecto “no tendrá efectos adversos significativos” siempre que se cumplan los requisitos establecidos. Esta aprobación llega tras un proceso de evaluación ambiental simplificada, en el que participaron hasta nueve organismos públicos.
El proyecto contempla la creación de una instalación dedicada a la gestión de residuos no peligrosos, centrada en el almacenamiento temporal de vehículos ya descontaminados. La infraestructura ocupará una superficie de 2 452 metros cuadrados, con una base de hormigón impermeable y sistemas de recogida de aguas pluviales.
Una ampliación encubierta del negocio existente
Aunque el expediente se ha tramitado como un proyecto independiente, la realidad es otra: se trata de una ampliación del negocio ya existente en la misma parroquia, con más de 20 años de actividad. Actualmente, la empresa emplea a tres trabajadores, lo que reabre el debate sobre el impacto real en el empleo frente al crecimiento industrial.
Fuentes del sector señalan que Lugo presenta una alta densidad de desguaces, tanto en la comarca chairega como en la capital, lo que plantea interrogantes sobre la saturación del sector y la planificación territorial.
Capacidad y funcionamiento del nuevo centro
El futuro centro tendrá capacidad para almacenar hasta 220,8 toneladas al año, con vehículos apilados en un máximo de dos alturas. Su función será actuar como punto intermedio:
- Recepción de vehículos ya descontaminados
- Almacenamiento temporal
- Traslado posterior a otras plantas para su valorización
Es decir, los residuos de entrada y salida serán los mismos, lo que limita el tratamiento directo en la instalación.
Condicionantes clave: medio ambiente bajo lupa
La autorización no es un cheque en blanco. Los organismos consultados han impuesto condiciones estrictas en materias sensibles:
- Emisiones a la atmósfera
- Protección de cursos de agua
- Conservación del patrimonio natural y biodiversidad
- Impacto sobre el suelo
- Patrimonio cultural
- Salud pública y cambio climático
Además, el promotor deberá cumplir con un programa de vigilancia ambiental y obtener otras licencias obligatorias antes de iniciar la actividad.
Debate abierto: desarrollo económico vs. presión ambiental
La decisión de la Xunta de Galicia vuelve a poner sobre la mesa un dilema recurrente: ¿hasta qué punto es sostenible seguir concentrando industrias de tratamiento de residuos en zonas rurales?
Mientras la Administración defiende que el proyecto cumple con todos los requisitos legales, crece la preocupación por el impacto acumulativo de este tipo de instalaciones en comarcas como A Terra Chá.
El caso de Begonte no es aislado, sino un ejemplo más de una tendencia que podría marcar el futuro del tejido industrial gallego.
¿Estamos ante una oportunidad de desarrollo o ante un modelo que prioriza la expansión sin una planificación territorial equilibrada?

