La burbuja del crédito para todos podría estallar pronto
Las fintechs han otorgado crédito a prestatarios que no siempre son solventes, lo que genera preocupación ante un posible aumento en los incumplimientos crediticios.
El analista financiero Chris Irons, que escribe bajo el pseudónimo de «Quoth the Raven», ha documentado durante años las debilidades del sistema financiero tanto en Estados Unidos como a nivel global. En una reciente publicación de su newsletter, Irons se centra en el crédito privado y en el sistema de «compra ahora, paga después», el cual permite a los consumidores financiar compras en cuotas sin necesidad de una tarjeta de crédito tradicional.
Según Irons, estos modelos se basan en cimientos frágiles. Asegura que el sistema actual de financiamiento a consumidores podría estar prestando dinero a un segmento poco solvente de la población. Esto es especialmente preocupante cuando se financian compras de bajo costo, como alimentos o snacks.
El analista menciona el caso del Stone Ridge Alternative Lending Risk Premium Fund (LENDX), un fondo que enfrenta dificultades para atender las solicitudes de reembolso. Cuando los inversores intentaron retirar su dinero, se informó que solo se podría atender aproximadamente el 11% de las solicitudes.
Además, la situación no es exclusiva de Estados Unidos. En Argentina, una encuesta reveló que el 56% de los hogares confía en el crédito para cubrir gastos cotidianos, lo que contribuye a un aumento en los impagos. La fintech UALÁ es un ejemplo de una empresa que enfrenta impagos superiores al 40%.
Los bancos tradicionales han sido cautelosos al prestar a estos prestatarios debido a tasas de impago que aumentan en tiempos de crisis. Irons concluye que la baja calidad crediticia de muchos prestatarios implica que el ciclo crediticio ya ha cambiado.
En relación a los activos, se ha mencionado que muchos podrían estar sobrevalorados a causa del acceso fácil a crédito.
Finalmente, la Reserva Federal podría jugar un papel crucial si se presenta una crisis crediticia, aunque históricamente su intervención ocurre tras un periodo de desapalancamiento forzoso. Se sugiere que este proceso podría generar una reevaluación de los activos en el futuro, un proceso que generalmente resulta incómodo para los inversores.
